CVR “olvidó” atrocidades perpetradas por Sendero

Comisión centró sus esfuerzos en hallar culpables entre quienes combatieron el terrorismo.

CVR “olvidó” atrocidades perpetradas por Sendero
  • Fecha Domingo 6 de Octubre del 2019
  • Fecha 8:51 am

POR: César Reátegui

¿Consiguió la “Comisión de la Verdad y Reconciliación” lograr la paz y la unión entre los peruanos? ¿Se lograron los propósitos para los que fue creada? ¿Actuaron sus miembros con equidad o lo hicieron impulsados por la ideología neomarxista? Al término de este informe, ustedes serán los jueces, amigos lectores.

CRÍTICAS SIN FUNDAMENTO

La “Comisión de la Verdad y Reconciliación “ (CVR) en su conclusión N° 54 señala que el Ejército dedujo el carácter de su misión de la Directiva de Gobierno Nro. 202 SDN/81 y, según ella, la tarea era “reducir las motivaciones que condicionan la subversión, mediante la aplicación de medidas preventivas destinadas a mantener y establecer el régimen constitucional (…) en los lugares de mayor presencia subversiva. La conservación de situaciones mínimas de seguridad y presencia del Estado pasó a depender de la presencia de las bases militares”. “Las patrullas militares del Ejército y la Marina salían de sus bases para realizar incursiones violentas en los pueblos (…), la inteligencia era escasa y el margen de error amplio (…), las patrullas militares practicaron frecuentemente la violencia indiscriminada”.

Al hacer tales afirmaciones, los “analistas“ de la CVR desconocen -quizás deliberadamente- que, en la guerra asimétrica, el enemigo es invisible y puede aparentar ser un agricultor, para luego dejar la pala y tomar un arma, asesinar por la espalda y continuar con sus labores de campo. Las fuerzas del orden no enfrentaron a guerrilleros para quienes el rifle o machete era su principal arma. Se combatía a hordas genocidas que asesinaban sin piedad a humildes campesinos sin respetar edad ni sexo. David Galula, en su obra “La lucha contra la insurrección”, sostiene, por otro lado, que el principal objetivo de la guerra es ganar el respaldo de la población.

“Es aquí donde la lucha tiene que llevarse a cabo”, señala. Precisamente eso fue lo que hizo con indiscutible eficacia el expresidente Alberto Fujimori con el apoyo de las rondas campesinas, algunas autoridades, y políticos como Alberto Valencia Cárdenas. Cabe recordar el paradigma que se dio en Cuba, donde Fulgencio Batista no cayó porque fuera un dictador como se encargó de difundir Fidel Castro y sus esbirros, sino porque su estrategia represiva sobrepasó los límites que podía soportar el campesinado, que apoyó a los levantados en armas. Algo similar sucedió en Argelia, donde el ejército francés respaldó a los colonos permitiendo que estos cometan atropellos y torturas en agravio de sus trabajadores.

En 1962 Charles de Gaulle le otorgó la independencia al pueblo argelino ante el paulatino desgaste de sus tropas. La CVR afirma: “Las operaciones [militares] se prepararon y ejecutaron según el manual NE-41-1 (sic), el cual había servido 17 años antes en la campaña antiguerrillera de 1965”. Los manuales de combate nunca dejan de ser útiles, se utilizan para el diseño de nuevas técnicas y tácticas operativas.

Lo que no resalta la CVR es que en la mayoría de las incursiones a villorrios andinos, previa información de inteligencia proporcionada por los ronderos, se fue desactivando la red de células senderistas que conformaban la Organización Político Administrativa (OPA) de Sendero. En esas operaciones se apresó a los cabecillas que adoctrinaban y enseñaban el manejo de armas y explosivos a niños y adolescentes y se pudo conocer el medio donde el “presidente Gonzalo” tenía mayor influencia y potencial bélico.

LO QUE LA CVR CALLA

En su conclusión N° 55, la CVR señala que, “en ciertos parajes y momentos del conflicto, los excesos no solo involucraron a oficiales y personal de tropa, sino que se convirtieron en una práctica generalizada y sistemática”. Líneas más adelante, en su conclusión N° 57, dice que ha constatado que las violaciones más graves a los derechos humanos por parte de los militares fueron ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada de personas y torturas.

Luego, en su conclusión N° 59, afirma que se produjo una secuela de violaciones masivas de los derechos humanos y convirtió el bienio 1983-84 en el más letal del conflicto, fundamentalmente en Ayacucho. Sin embargo, “olvida” -más bien calla- las atrocidades cometidas por Sendero denunciadas en la desaparecida Cámara de Diputados por Alberto Valencia Cárdenas, y en su momento por Simon Strong y Nelson Manrique.

Nos referimos al caso del profesor Mario Zumaeta, a quien una senderista despellejó vivo, castró y ordenó crucificar en el poblado de Cutivireni -ubicado a orillas del río Ene- la primera quincena de noviembre de 1987. El maestro fue destripado delante de los pobladores cuando agonizaba en la cruz y sus restos llenados con piedras y arrojados al río. Tampoco tomaron en cuenta el testimonio de un colono de esa misma región que en abril de 1990 afirmó: “Vi cómo mataron a una familia entera. Uno de los asesinos tomó a un niño y lo degolló con un cuchillo. Luego lo levantó de los pies y dejó que la sangre fluyera hasta que el cuerpo dejó de temblar”.

Como esos se dieron cientos de hechos macabros. de los cuales hemos dado cuenta en anteriores ediciones.

Al parecer la CVR no les dio mayor interés, pese a tratarse de hechos tan crueles o más que los perpetrados por las hordas de Atila (383-453) y sus huestes en territorios que hoy integran Europa. En el tomo IV, capítulo I del “Informe Final” de la CVR, se hace un relato de las acciones del período 1980-1995 en el que se omiten el asesinato de 48 campesinos en Pampacancha, perpetrado por SL en agosto de 1984; la matanza de Canaire, donde murieron 37 comuneros en febrero de 1982; la de 48 campesinos en Acosvinchos, en enero de 1990; la masacre de 37 ronderos en Santo Tomás de Pata, en noviembre de 1991, entre otros crímenes ordenados directamente por Abimael Guzmán en esas localidades de Ayacucho. Todos esos hechos fueron denunciados por Valencia Cárdenas.

EN SAN MARCOS

El Gobierno de Alberto Fujimori realizó una incursión en la Universidad Nacional de San Marcos. En esa operación participaron miembros del Ejército y agentes del SIN, quienes constataron la influencia terrorista en un amplio sector universitario.

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