COJERA LO DELATÓ ANTE PATRULLA MILITAR CUANDO BAJÓ DE BUS EN COCHAS, HUANCAYO

El Ejército captura a ‘presidente Feliciano’

Sátrapa intentó recomponer sus huestes, pero la Marina interceptó sus comunicaciones con equipo de radiogoniometría.

El Ejército captura a ‘presidente Feliciano’
Huestes de “Feliciano” causaron dolor y muerte en comunidades campesinas.
  • Fecha Domingo 4 de Noviembre del 2018
  • Fecha 9:08 am

“Si el enemigo ataca, nosotros retrocedemos. Si se queda quieto, lo hostigamos. Si se debilita, lo atacamos y si se retira, lo perseguimos”. Esa es la doctrina  de las “16 palabras” del dirigente del Partido Comunista de China Mao Tse Tung, que definen perfectamente cuál fue la actitud de las huestes senderistas antes y después de la caída de Abimael Guzmán Reynoso (a) “presidente Gonzalo”.

Esa estrategia explica porque los vándalos, bajo la conducción de Óscar Ramírez Durand (a) “presidente Feliciano”, no permanecieron en la misma zona y estuvieron en constante movimiento por Leche Mayo, Palmapampa, Sivia, Puerto Tambo, Pichari, Sión, entre otros parajes, causando dolor y muerte en comunidades campesinas y pueblos nativos.

Anotaciones hechas de puño y letra de cabecillas de la banda maoísta -a modo de manuales- detallan cómo las columnas genocidas se dividían en tres grupos: uno que atacaba y destruía, otro que asesinaba a quienes osaban  impedir los saqueos y un tercero que vigilaba los accesos a los poblados en los que incursionaban para cometer sus crímenes.

Otra de sus tácticas consistía en “sembrar” -como ocurrió en Vietnam- minas y “caza bobos” en las trochas por donde las patrullas militares  transitaban causando  estragos y pérdidas de vida  de valerosos soldados.

A continuación, las medidas tomadas por altos mandos militares y estrategas que culminaron con la  captura de Oscar Ramírez Durand (a) “presidente Feliciano” el 15 de julio de 1999.

NUEVO PLAN SL

Como cabecilla de Sendero, a partir de marzo de 1993, Ramírez Durand profundizó lo acordado en la “Sesión Plenaria” que se realizó en Huancayo, en 1990, presidida por Guzmán. Es decir, iniciar un proceso de consolidación en el Huallaga y el Ene, donde el estado tenía poca presencia.

Con ese fin, “el Cojo” – como también se le conocía a “Feliciano”- creó “Ejes”, “Sobejes”, “Direcciones de Movimiento” a lo largo del cordón cocalero, desde La Convención (Cusco), avanzando por Huánuco y Ucayali hasta tocar las puertas de Brasil, en Cruzeiro do Sul, región donde por esos años  el Ejército  en coordinación con la DEA, la Dirección  Nacional contra el Narcotráfico (DINANDRO) y  la Policía Federal brasileña destruyó  más de 60 pistas de aterrizaje clandestinas.

Como lo explicaría en su momento Vladimiro Montesinos, durante una conferencia  con analistas extranjeros, la estrategia  específica operativa de Ramírez  Durand buscó no sólo construir nuevas “bases de apoyo”, sino establecer zonas bajo su control zonas “liberadas”, como se  había dado antes de la intervención de las Fuerzas Armadas en la guerra antiterrorista.

El heredero de Abimael también tuvo como prioridad reflotar organismos integrados por familiares y defensores de los sediciosos recluidos en diversas prisiones del país, a los que denominó “nueva red”, entre los que figuraba “Socorro Popular”.

Esa “nueva red” la integraron “Alonso”, “Dalia” “Sara”, “Alfonso” “Dalia” “Rubén” y “Francisco”, quienes con el tiempo se convirtieron en informantes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y renegaron de haber pertenecido a Sendero.

El “Comité Regional Metropolitano”, conocido como “Metro”, estuvo dirigido por Abdón Cruzat Cárdenas, quien desplegó acciones de  proselitismo, propaganda, agitación y atentados.

Asimismo, reactivó destacamentos especiales de aniquilamiento que tuvieron sus bases en  El Agustino, Ate  Vitarte, Comas y Carabayllo,

“PURGAS” Y ATENTADOS

Las campañas proselitistas ordenadas por “el Cojo” evidenciaron claramente dos tendencias muy marcadas y el esfuerzo de cierto sector por mantener la unidad, pues no todos estaban convencidos de mantener la “lucha armada”, señala José Páez Wartton, analista del desactivado Comando Operativo del Frente Interno (COFI) del sector Defensa, en uno de sus informes de inteligencia.

Según el experto, esa división dio lugar a una “limpieza” en la banda maoísta, pero no impidió que continuara -en menor escala – la escalada terrorista. Su eficacia quedó demostrada cuando dinamitaron las residencias de Patricio Ricketts  columnista del diario EXPRESO y exministro de Educación, y del excongresista Víctor Jo Way, así como la explosión de un “coche bomba” que demolió la fachada del casino “María Angola”, en Miraflores.

Esas acciones habían sido previstos en la “III  Campaña del  VI Plan Militar”, que había quedado frustrado con la detención de Abimael Guzmán en setiembre de 1992, pero que los vándalos no dejaron de cumplir por órdenes del “presidente Feliciano”.

OPERACIONES DE COMBATE

La captura de Óscar Ramírez Durand no fue consecuencia del azar o la improvisación sino de operaciones de combate estructuradas en el desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en las que participaron Vladimiro Montesinos Torres, mandos militares de las Fuerzas Armadas y estrategas de la talla de José Páez Warton.

Fue entonces que se replanteó que las acciones antiterroristas se harían más constantes y continuas  hasta que los bárbaros fueran eliminados y para ello el primer paso sería privarlos de sus fuentes de abastecimiento. Sólo así se logró debilitarlos físicamente y destruir su moral.

En el cumplimiento de dichas directivas, personal de inteligencia militar fogueado en la guerra antisubversiva se infiltró en poblados, villorrios  y aldeas con el objetivo de conocer los movimientos de Ramírez Durand. y dar insumos para el éxito en su captura.

De otro lado, las operaciones de combate contrasubversivo  incluyeron  incursiones en comunidades amedrentadas por Sendero, consiguiéndose valiosa información para atacar y destruir campamentos sediciosos mediante ataques violentos que militarmente se conocen como “golpes de mano”.

Otra de las estrategias usadas por el Ejército fue la interdicción mediante periódicas ofensivas en sectores donde por declaraciones de arrepentidos se sabía de la existencia de campamentos y “células” subordinadas a Ramírez Durand.

INTELIGENCIA INEQUÍVOCA

Luego de varias horas de  deliberar con altos mandos de la Marina, Vladimiro Montesinos dispuso que los oficiales que operaban equipos de radiogoniometría ubicasen la posición de “Feliciano” a través  de las ondas que emitía su equipo de radiocomunicación, con el que se  enlazaba  con sus huestes y los narcotraficantes  para dar protección a los embarques de droga hacía Colombia. Fue así que se detectó que Ramírez Durand se encontraba en el valle del Ene.

Con dicha información se empezó a peinar lentamente la región, aplicando las técnicas de combate mencionadas líneas atrás, destruyendo los pequeños centros de acopio de alimentos donde se abastecían las columnas senderistas durante sus itinerarios. Paralelamente patrullas militares de la Primera División de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFEE) realizaron operaciones psicológicas, consiguiendo el respaldo incondicional de los pobladores  a quienes se  dio atención médica y víveres, al tiempo de compartir “ollas comunes”. En menos de dos meses se realizaron siete esquemas de plan, en los que se comprobó todo el sistema de abastecimiento de la banda maoísta y se liberó a numerosas  agrupaciones ashánincas que habían sido secuestradas  para elaborar drogas.

Las operaciones  fueron complementadas por un equipo especial de inteligencia a cargo del general EP (r) Luis Fournier Coronado, integrado por oficiales y suboficiales del Ejército y agentes de la Policía Nacional, quienes desde un año atrás estaban dedicados a la ubicación  de Oscar Ramírez Durand.

“(…) El reclutamiento en Lima de una colaboradora llamada “Paloma”, exintegrante de Sendero, quien conocía a  ‘Feliciano’ y podía reconocer su voz en las grabaciones de las interceptaciones fue crucial  para el trabajo futuro del Comando Especial de Inteligencia (…). Posteriormente, en Huancayo, capturaron a “Rubén”, un profesor que no militaba en Sendero, pero que conocía la casa de “Romeo”, ubicada en Calían,  vivienda de apoyo a Sendero, lugar de reunión de “células” senderistas y donde funcionaba un puesto de comunicación clandestino [radio Yaesu], que fue incautado junto a un código de claves (…)”, según señaló el general Fournier.

El 25 de junio, en un centro educativo aledaño a la vivienda de “Romeo”, se detuvo a “Saúl”, miembro de la “Fuerza Principal” de SL y,  horas más tarde, cayó Jorge Quispe Palomino (a) “Raúl”, quien era operador de la radio y conversaba  diariamente con el “presidente Feliciano”.

En ese mismo inmueble cayeron  “Blanca”, “Alcides” y “Magali” con folletos referentes al demencial “pensamiento Gonzalo”.

“(…) En el interrogatorio que se realizó a ‘Alcides’ se pudo obtener los datos sobre la ubicación exacta de ‘Feliciano’ en el terreno. Indicó que había dejado a su jefe en Ullá, cerca de una antena parabólica en Jallalampa, con su pelotón de seguridad conformado por siete mujeres y dos varones: Su fuerza principal se encontraba a tres días de distancia de ese lugar. ‘Marcela’, mujer de ‘Alcides’, conformaba parte de la seguridad de ‘Feliciano’”, señala Fournier.

 A LA CAZA DEL SÁTRAPA

Agentes de inteligencia militar comunicaron al jefe de la 31ava. División de Infantería que el bárbaro había dejado el valle del rio Ene y se hallaba en las cumbres de Jallalampa, Pariahuanca, Huancayo, ordenándose a Jorge Quispe Palomino (a) “Raúl” a que radialmente entrase en contacto con él. Ramírez Durand no contestó posiblemente porque sospechaba de la presencia de patrullas militares en la zona. El 13 de julio el mismo grupo de comandos a órdenes de Founier Coronado capturó a las sediciosas “Diana II”, “Marcela” y “Maruja”, en el sector Culpa Alta (a 18 kilometros de Huancayo) y estuvo a punto de apresar al “presidente Feliciano”, quien al percatarse del hecho se arrojó junto con sus acompañantes a un canal de regadío cercano salvándose de una inminente captura.

Al anochecer se descubrieron “caletas” -como denominaban los terroristas a sus arsenales de armas y explosivos- encontrándose en una de ellas un sofisticado equipo de radio scanner “Sony” que utilizaban para interceptar las comunicaciones de las patrullas militares. Cuando Ramírez Durand resolvió ingresar a Huancayo, una ciudad que por sus dimensiones y movimiento considero que difícilmente seria detectado, no imagino que más de tres mil agentes de inteligencia militar y de la policía seguían sus pasos. Por otro lado, la agresta geografía de la región hacia insuficientes los esfuerzos por cerrar todas las rutas y caminos.

Por ello, se determinó que una patrulla militar bloquease el sector de Culpa Alta, considerado una probable ruta de escape por los estrategas. La patrulla al mando del capitán EP Jorge Valdeavellano, salió a las siete de la mañana del día trece rumbo a Pilcomayo, desde donde fueron conducidos en un helicóptero a Culpa Alta para efectuar un estricto control de quienes transitaban por ahí y así evitar que el cabecilla senderista evadiera el cerco tendido por el Ejército.

La patrulla avanzo hasta las ocho de la noche en que llego al pueblo de Cochas y una hora después a Cochas Grande. Ahí Valdeavellano llamo desde una casa al General EP (r) Juan Lira Torres entonces jefe del Frente Mantaro y luego de darle el reporte correspondiente junto con el personal a su cargo se puso a controlar vehículos y peatones que iban de Pariahuanca a Huancayo y viceversa.

COJERA LO DELATA

Casi a la madrugada, aproximadamente a las 5.30 del día 14 de julio, la patrulla detuvo un ómnibus interprovincial con solo cuatro pasajeros a bordo. El chofer era un suboficial de la Policía  que en sus días de  “franco” cumplía esa labor. El capitán subió al vehículo y solicito los documentos de identidad respectivos. El único hombre ([Ramírez Durand] pretendió hacerse el dormido, pero al ser “despertado “puso en evidencia su nerviosismo. Con energía, Valdeavellano le exigió mostrar su DNI.

“(…). Vi que un vehículo bajaba desde Cochas, algo raro, porque esperaba que los carros llegaran primero de Huancayo y no a la inversa (…). Primero sube al vehículo un soldado con su armamento, luego subo yo, y veo en último asiento a un hombre y tres mujeres, que eran los únicos pasajeros. El individuo trata disimuladamente de esconderse en el asiento, siendo cubierto por las mujeres. Esta actitud sospechosa motivo que les ordene bajar del vehículo. Al ver bajar al hombre me di cuenta que era “Feliciano” por su notoria cojera y el gran parecido con su hermano, que fue mi instructor en la Escuela Militar, Convencido de esto procedí a maniatarlo (…). Lo único que expreso fue perdí… ustedes ganaron (…).”

Circunstancialmente hizo su aparición una camioneta doble cabina de la Policía y Valdeavellano solicito apoyo para conducir a los detenidos sin detallar de quienes se trataba para mantener la reserva del caso. Los efectivos de la PNP accedieron y los llevaron hasta la dependencia policial de El Tambo. Desde ahí el capitán se comunicó telefónicamente con su comando anunciando que había capturado a “Feliciano” y que lo tiene en su poder.

El mayor PNP Carlos Monge bajó raudamente a los detenidos y ordeno a su personal ponerse “ropa operativa”. Al terminar su conversación el capitán EP Valdeavellano se dio con la sorpresa de que Ramírez Durand y que las mujeres que lo acompañaban había sido recluidos en los calabozos de dicha dependencia originándose un conato de pelea y cruce palabras muy agresivo.

Finalmente el oficial de ejército saco a la calle a los terroristas en momento que acababa de llegar el General EP (r) Carlos Indacochea. Todos fueron trasladados al Cuartel “9 de diciembre”.

(Por: CÉSAR REÁTEGUI)



Top
Congreso y Palacio atrapados por AFP

Congreso y Palacio atrapados por AFP