Fujimori redujo cocales en 65 % durante su periodo presidencial
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Recientes informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito confirman que el cultivo de hoja de coca aumentó su producción en El Chapare (Bolivia) en la última década, convirtiendo a Bolivia en el primer productor de cocaína del mundo, seguido muy de cerca por el Perú y Colombia.

También señalan que las 245,400 hectáreas de sembríos de los tres países juntos constituyen la mayor cantidad de cocales en la historia de la región.

Gran parte de esa hoja -106,500 toneladas este año- se usaron en elaborar cocaína y menos de 10 mil en la fabricación de “mates” y productos medicinales. El resto, siguiendo una costumbre ancestral, fue “chacchado” por pobladores andinos.

De otro lado, los vínculos de Evo Morales y las mafias de las drogas no empezaron cuando asumió la presidencia de Bolivia hace 14 años, sino hace aproximadamente 25 años, cuando era el presidente del Consejo Andino de Productores de Hoja de Coca (CAPHC), cuya sede era El Chapare y a la que pertenecían los cocaleros peruanos.

Entonces Morales negociaba con Mario Ismael Zambada García (a) ‘El Mayo’ y Baltazar Díaz Vega, entonces cabecillas del cartel de Sinaloa, que por esos años controlaba las rutas de la cocaína en los límítes con Sonora.

Además, según consultores de The Rand Corporatio -laboratorio de ideas estadounidense- también tenía tratos con el cartel de El Golfo dirigido por Juan García Abrego, posteriormente detenido en Estados Unidos y deportado a México el 14 de enero de 1996.

En agosto de 1994 Morales marchó con miles de campesinos desde Villa Tunare (El Chapare) hasta La Paz en protesta por la operación “Nuevo Amanecer”, ejecutada por el ejército de su país con apoyo de la Drug Enforcement Administration (DEA), que erradicó inmensas plantaciones de hoja de coca no registradas y que se usaban para la fabricación de drogas. Morales y sus lugartenientes fueron detenidos, pero en menos de una semana obtuvieron su libertad por presión de algunas ONG defensoras de los derechos humanos encabezadas por Pax Christi, con sede en Bélgica.

DETIENEN A PERUANOS

El 18 de abril de 1995 volvió a ser detenido Morales y la cúpula del CAPHC y Bolivia fue declarada en estado de sitio “para frenar una escalada subversiva” y neutralizar un movimiento separatista en Tarija, donde se había creado un “gobierno independiente provisional “ al que -según los insurgentes- se sumaría la población de El Chapare.

Aquella vez fueron detenidos los peruanos Genaro Cahuana Serna, vicepresidente del Capch, Hugo Cabieses Cubas, economista; Ricardo Soberón García, abogado; Roger Rumrill, periodista; Baldomero Cáceres, Santa María, psicólogo; Alberto Quintanilla Chacó, dirigente de Izquierda Unida; Antonia Moreno Vargas, secretaria general de la Federación Campesina del Perú, entre otros, quienes fueron deportados.

Por esos días, mientras ciertas ONG defendían a quien años más tarde se convertiría en dictador de Bolivia, el gobierno de Alberto Fujimori, por gestión directa de Vladimiro Montesinos, consiguió que Estados Unidos, con el apoyo de la Subcomisión de Lucha contra el Narcotráfico del Senado estadounidense y, en especial, del senador Jesse Helms, dispusiera la entrega de recursos económicos para combatir el narcotráfico, dinero que se utilizó para el pago de informantes, lograndose importantes capturas.

La detención más trascendente -a criterio de analistas del Programa de Naciones Unidas para la fiscalización internacional de Drogas (UNDCP)- ocurrió el 28 de abril de 1993, cuando agentes de la Dirección Nacional Antidrogas (Dinandro) detuvieron a Umberto Ammaturo Rochino (a) ‘Don Milo’, como era conocido en los círculos de la Cosa Nostra.

Su organización venía operando en Perú desde los años 60. Napolitano, también con pasaportes a nombres de José Daniel Venturini Verga y Alan Anmatía Valdez, había sido “gatillo” de la familia Corleone, que lo integró como “hombre de honor” (así llamaban a los sicarios). Había empezado a traficar junto con Arturo Lulliano, Ángelo Bonacelo y Giusseppe Bono, entre otros.

‘Don Milo’ fue detenido en abril de 1977 en Nápoles, con los hermanos Rosario y Bruno Ferrigno, con 4 kilos de cocaína provenientes del Perú.
Sin embargo, la mafia infiltrada en la política italiana lo libera y viene a Lima desde donde envia la droga a Anello Nuerrettia, quien al ser procesado en la Corte de Apealle lo delató, por lo que Ammaturo fue condenado en ausencia a 15 años de prisión.

Al ser capturado por la Dinandro, se le incautaron inmuebles, vehículos y una importante suma de dinero. Era un hombre de fortuna, había blanqueado aproximadamente 5 mil millones de dólares. Su organización tenía ramificaciones en Brasil, Colombia, Venezuela, Las Antillas y Panamá.

AUMENTAN CULTIVOS DE COCA

Según la UNODC, los cultivos de hoja de coca crecen en un promedio anual del 14 % en el Perú en los valles de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro (Vraem). dominio de la banda senderista de los Quispe Palomino.

Según esa misma fuente, el 67 % de dichos cultivos tienen como destino el narcotráfico, que está vinculado al contrabando de armas, trata de personas y lavado de activos, lo cual es una grave amenaza para la seguridad.

Cabe recordar que fue extremadamente vituperable cuando Alejandro Toledo en febrero de 2011 puso en la agenda del debate electoral el cuestionado tema de la legalización de las drogas. No solo de la marihuana, sino de todas, y después intentó rectificarse afirmando que “no dijo lo que dijo”.

Al parecer lo hizo obedeciendo a su financista George Soros, quien es promotor de esa causa. Sin embargo, se negó a firmar el compromiso ético contra el narcotráfico, instancia que apuntaba a impedir la infiltración de esa lacra en los partidos políticos.

No era de extrañarse esa posición, el hoy extraditable Toledo es adicto a la cocaína como lo demostró el certificado N° 064093 de la Clínica San Pablo del 16 de octubre de 1998, en el que aparece el examen de orina “Toxic severi” que le fue realizado y que resultó positivo.

REDUCCIÓN

Según la UNODC, el Perú en 1990 tenía 121,300 hectáreas de cocales y al concluir el mandato de Alberto Fujimori quedaron reducidas a 38, 700, es decir, bajaron en un 65 %, a consecuencia de una política de Estado. No obstante, Toledo y sus lacayos dijeron que su campaña electoral había sido financiada con dineros de Pablo Escobar Gavidia, cabecilla del cartel de Medellín.

Llegaron al extremo de decir que Vladimiro Montesinos había viajado a Colombia para recibir tales fondos. La realidad fue otra, el exasesor conoció recién al exmandatario poco antes de la segunda vuelta, a través del coronel EP (r) Alberto Pinto, para que solucionase un tema de orden legal. Esto ocurrió poco antes del polémico debate con el escritor Mario Vargas Llosa en la Universidad del Pacífico.

NUEVAS RUTAS

Como se puede deducir, Alejandro Toledo y Alan García poco hicieron para detener al flagelo del narcotráfico. Y es precisamente durante sus gobiernos que las redes del trafico de estupefacientes adoptan nuevas rutas para realizar sin mayores riesgos sus letales remesas, cuyos destinos principales son México, Estados Unidos y Europa. Lo hacen desde los puertos de Paita, Chimbote, Callao e Ilo, según la DEA, The Rand Corporation y otros organismos dedicados al combate del tráfico de narcóticos.

Por: César Reátegui

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