EN REUNIÓN CUMBRE CON PRIMER MINISTRO JAPONÉS EN TORONTO

Fujimori reitera que no cederá a las demandas del MRTA

Con Vladimiro Montesino elaboró acuerdo que presentaría al gobierno de Japón.

Fujimori se reunió con primer ministro Hashimoto en Canadá para tratar la crisis de los rehenes. (FOTO: EXPRESO) 
  • Fecha Domingo 23 de Diciembre del 2018
  • Fecha 6:30 am




La mañana del 28 de enero de 1997 se instaló la Comisión de Garantes  en la embajada de Canadá. Estuvieron presentes el embajador Terusuke Terada, representando a Japón; monseñor Juan Luis Cipriani, Michel Minnig y el embajador Anthony Vicent, quienes integraron dicho organismo. A las 7 y 10 de la noche junto con el ministro Domingo Palermo se entrevistaron con el presidente Alberto Fujimori en Palacio de Gobierno.

Dos horas más tarde  se emitió un comunicado, señalando que “era indispensable una regulación detallada en pro de una solución pacífica con el gobierno de Japón, el cual tiene el control jurisdiccional  de dicho inmueble”.

NO CEDEN A TERRORISMO

El 29 de enero, en Tokio, el primer ministro  Ryutaro Hashimoto ante la Cámara de Consejeros (Cámara Alta)  reiteró que Japón no cederá ante  el terrorismo y reafirmó que su prioridad era la vida de los 72  cautivos.

El jueves 30 Fujimori, en una entrevista concedida al diario Clarín, respondió: “El tiempo no cuenta para mí,  sólo importa la vida de los rehenes y la seguridad del Estado. No vamos a ceder a las demandas terroristas (…) este problema ha ocurrido dentro de una sede diplomática que es territorio japones  y no se tomará ninguna decisión  sin previamente consultar con el gobierno de ese país”.

Ese día a las 5 de la tarde – antes de viajar a Canadá – Fujimori recibió a los familiares de los rehenes en Palacio de Gobierno para expresarles su solidaridad y sobretodo tranquilizarlos.  “Comparto el sufrimiento con ustedes y el país entero lo hace (…)  voy a reunirme con el primer ministro Hashimoto para buscar y analizar con él  todas las alternativas posibles de solución a fin de lograr la liberación de sus esposos (…) No podía irme a Canadá sin antes hablar con ustedes para informarles lo que estamos haciendo  y qué es lo que haremos en adelante (…) recuerden que el mal nunca triunfa sobre el bien”. Los rostros de los asistentes  quedaron grabados para siempre en la mente del mandatario, quien hasta ahora lo recuerda.

EL ASESOR

Aquella noche Vladimiro Montesinos se presentó en el despacho que Fujimori tenía en el  desactivado Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y le expuso su apreciación sobre la crisis de los rehenes: “Señor – le dijo -,  usted como Jefe de Estado debe tener presente que el objetivo político del primer ministro Hashimoto es garantizar la vida de sus connacionales y lograr su inmediata liberación. En ese orden de ideas los intereses políticos de dicho funcionario y de los distintos partidos políticos que integran la Dieta japonesa, e incluso de la opinión pública  de ese país no necesariamente coinciden con los intereses  nacionales del Perú”.

Fujimori le pidió que  le explicase que lo llevaba a esa conclusión. “Es de público conocimiento – continuó – que en diversas ocasiones, en lo que va de esta crisis de rehenes, el primer ministro ha manifestado  la absoluta prioridad que tiene para su país que los rehenes de nacionalidad japonesa salgan sanos y salvos de la residencia. No hay pues de parte de Japón alguna consideración de seguridad nacional ni mucho menos razones de Estado”.

A criterio de Montesinos el primer ministro Hashimoto desde Toronto enviaría un mensaje a su frente interno. Ello debido a que lo ocurrido en la residencia japonesa era una noticia cotidiana y de gran importancia en los medios de comunicación de su país. “Él sabe – continuó Montesinos –  que el desenlace de este problema terminará por definir las relaciones  entre Japón y Perú por un largo tiempo. Y bajo esa línea de pensamiento,  quiere asegurarse de que su persona no tomará ninguna decisión  sin conocimiento de él,  y claro está,  sin su consentimiento, en último caso”.

Montesinos hizo ver a Fujimori que en el caso del Perú, a diferencia de Japón, existían razones de Estado de seguridad nacional, pues la solución de la crisis no debía dar lugar a nuevos secuestros masivos.  “La vida de los rehenes sí,  pero no a cualquier precio. Para eso existe el mecanismo de diálogo, que estamos de acuerdo se debe reiniciar a la brevedad posible  instalando oficialmente la Comisión de Garantes si queremos aislar políticamente al MRTA y demostrar su intransigencia  ante este problema que tiene trascendencia internacional” agregó el asesor. Luego refiriéndose  a Cerpa, dijo al entonces mandatario que había conseguido posicionarse y ganar protagonismo a escala internacional aprovechando los medios de comunicación, pues los periodistas estaban ansiosos  por cualquier cosa que sucediera en el interior de la residencia.

“Esa situación – dijo Montesinos –  le ha hecho perder la perspectiva sobre la realidad existente y le ha generado espectativas muy grandes. La soberbia y la autosuficiencia son ahora dos elementos que influyen en sus decisiones”. Para el analista de inteligencia “Evaristo” estaba convencido  que el tiempo jugaba a su favor y que el gobierno por las presiones internas y externas acabaría cediendo a sus demandas. El jefe de Estado oìa atentamente y de vez en cuando le decía:” siga. Siga doctor”. Este refiriéndose a los prisioneros le dijo  que ” eran la parte más sensible de ese doloroso drama y que cada minuto que pasaba iba en aumento su angustia. La incertidumbre hace mucho daño y mantiene una tensión difícil de aliviar (…) intuyen que sólo hay dos vías: la vía pacífica y aquella que tratamos por todos los medios de evitar, y que supone quizá salgan muertos”.

 

PROXIMA ENTREGA: CONVIVENCIA EN CAUTIVERIO     .

 OBJETIVO EN TORONTO

Respecto al objetivo en Toronto (Canadá), Montesinos le dijo a Fujimori que tenía que lograr la aprobación y suscripción  de un acuerdo  entre los gobiernos de Japón y Perú.

– Correcto. ¿Qué puntos debería contener ese documento, doctor Montesino?, preguntó.

– Soy de la opinión que ese documento debería establecer, con meridiana claridad cuál es el marco normativo para este caso. Y en sus cláusulas reconozca el respeto al orden jurídico del Estado peruano y a lo que preceptúa el derecho internacional para esta situación. Asimismo, tiene que precisarse  que la salud física y psicológica  de los rehenes es fundamental a efecto de lograr una salida pacífica”.

También le indicó que debería tener presente el artículo  22 de la Convención de Viena  sobre relaciones diplomáticas que establece que el Estado receptor (Perú) tiene la obligación de adoptar las medidas adecuadas para proteger los locales  de la misión  contra cualquier intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la embajada o atente contra su dignidad. Además le recomendó  fijar como una posición principista del gobierno peruano la lucha contra las redes terroristas.

A la 1.13  de la madrugada del 31 de enero  Fujimori viajó a Canadá  acompañado de los ministros Domingo Palermo (Educación) Juan Briones Dávila (Interior), Jorge Voto Bernales (vicecanciller), Víctor Joy Way (ex presidente  del Congreso), monseñor Juan Luis Cipriani y Carlos Orellana (exsecretario de Prensa de Palacio de Gobierno).

Una vez instalada la comitiva en el Hotel Sheraton de Toronto recibieron la visita inesperada del primer ministro Hashimoto acompañado del embajador japonés Terusuke Terada por unos minutos.

La primera reunión formal fue el  1 de febrero a las 8 y 30 en el piso 19 del hotel. Fujimori y Hashimoto fijaron sus posiciones y Cipriani describió la situación de los rehenes. En la noche tuvo lugar la segunda reunión en el piso  20 redactándose el proyecto de la declaración conjunta de prensa que consignaba los acuerdos a que se había llegado. Reunión que se prolongó hasta las 3 de la madrugada. Una horas después Fujimori rodeó al técnico del SIN que acompañó a la comitiva que instale el teléfono encriptado y lo comunique con Vladimiro Montesinos. La conversación fue como sigue:

-Doctor Montesinos… habla “Cóndor” le comunico con el señor presidente.

– Aló. Buenos días doctor Montesinos.

– Buenos días señor presidente. A sus órdenes.

– Escuche con atención el documento que voy a leer y dígame si está de acuerdo, si le falta algún concepto, o si debemos suprimir cualquier frase o palabra que no convenga al interés nacional.

– Comprendido señor.

Montesinos aprobó el texto y luego preguntó en qué momento se daría a conocer a la prensa. El presidente respondió que apenas los representantes japoneses le dieran su aprobación.

Poco después se dio a conocer la declaración conjunta anunciando promover al más breve plazo las conversaciones entre Palermo y un representante del MRTA, las que se realizarían dentro del  ordenamiento jurídico del Perú y del derecho internacional, rechazando la pretendida liberación de los emerretistas presos en las cárceles peruanas.

En otro punto se señaló que Perú y Japón    consideraban indispensable la preservación física   y mental de los cautivos para el desarrollo de las conversaciones.

Durante la conferencia de prensa,  Fujimori reiteró que no liberaría a ningún terrorista preso. Por su parte, Hashimoto afirmó que ambos gobiernos coordinaban la liberación de los rehenes pero sin ceder a las presiones del MRTA.

 CON CLINTON   

El 3 de febrero Fujimori se reunió con Bill Clinton en la Casa Blanca (Washington) y recibió su total respaldo. Ambos coincidieron en que el gobierno peruano jamás cedería  a las amenazas de chantaje del MRTA. El diálogo duró cuarenta minutos, se analizaron diversas estrategias y la repercusión de la crisis de los rehenes a nivel internacional.

Luego, el mandatario fue recibido por el secretario general de la OEA  César Gaviria quien lo felicitó por los términos  en que se venía tratando tan gravitara situación. Una vez más el mandatario peruano hizo  hincapié  sobre la decisión  de no doblegarse ante las intimidaciones  de Cerpa Cartolini.

A esa misma hora el vocero de la Casa Blanca,  David Jhonson, afirmó en rueda de prensa que el presidente Clinton “reconocía el momento difícil que atravesaba  el presidente Fujimori y que contaba con el respaldo de su gobierno”.

Fujimori, al terminar sus actividades oficiales, declaró a los medios de comunicación que la exigencia emerretista sobre la  excarcelación  de sus compinches acusados de cometer atentados y crímenes estaba descartada.

El 4 de febrero a las 4 y 30 de la tarde el avión presidencial alzó vuelo desde el Aeropuerto Internacional Ronald Reagan, Washington rumbo a Lima. Pero en pleno vuelo, Fujimori decidió hacer una escala en Santo Domingo. República Dominicana. Allí lo recibieron  Eduardo La Torre y Guido  D’Alessandro, canciller y vicecanciller, respectivamente, además de José Díaz Valverde, embajador dominicano que durante días  estuvo cautivo en la residencia.

Minutos después llegó el presidente Leonel Fernández y trataron sobre la incursión  terrorista. Fernández mostró su preocupación y se comprometió a evaluar la posibilidad de dar asilo a Cerpa  y su banda. Fujimori le hizo la petición al recordar que qallí se había otorgado asilo a 30 miembros del ETA a solicitud de España.

 A LONDRES

En la madrugada del 8 de febrero Fujimori viajó a Londres, donde era esperado por John Major,  primer ministro de Gran Bretaña. Apenas llegó al  aeropuerto de Heatrhou fue abordado por reporteros de la cadena televisiva BBC y de la Agencia Reuter a quienes  dijo: “Estoy buscando un país que pueda aceptar el asilo, pero dado que la situación es complicada, hasta el momento no he tenido éxito en encontrar un país receptor y por eso estoy pensando en muchas alternativas para poder liberar sanos y salvos a la totalidad de los rehenes”. Lo que trató con Major no tuvo mayores resultados.

Allí  también  conversó con Fernando Enrique Cardoso, entonces presidente de Brasil, que lo felicitó  por la forma como venía manejando la crisis de los rehenes. Horas después, a través de la  NHK, anunció que las negociaciones con el MRTA  empezarían el  martes 11 de febrero y que en la primera ronda no asistiría Cerpa Cartolini, sino Rolly Rojas, y sería en una casa designada por la Cruz Roja Internacional.

Al día siguiente nuevamente  lo recibió Major, quien le ofreció su apoyo  en las gestiones que realizaba a escala internacional.. Allí anunció que se entrevistaría con Fidel Castro, tema que trataremos más adelante.

ALTOS MANDOS DE EJÉRCITO

FORMULAN PLAN DE OPERACIONES“NIPÓN 96”

Los altos mandos del Ejército formularon el plan de operaciones “Nipón 96″ luego de que el coronel EP  Williams Zapata analizara  la misión y las apreciaciones de inteligencia.  El éxito de la misión radicaba en ser tenaz,  no quebrar la voluntad ni la resistencia en la preparación y el entrenamiento y el propósito firme de rescatar a los rehenes priorizando  su seguridad y vida”.

 CESAR REATEGUI

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