Gobierno arrebata a la Marina control de riqueza hidrobiológica

Con Decreto de Urgencia anulan ley emitida por consenso parlamentario y científico hace sesenta años.

Por César Reátegui

Hace unas semanas el gobierno emitió un Decreto de Urgencia (DU) modificando la normativa del Instituto del Mar del Peru (Imarpe). Tal dispositivo (DU-015-2020) varía su estructura orgánica después de 60 años de encomiable labor solo opacada durante la dictadura velasquista. De un plumazo se arrebató a la Marina de Guerra el control de nuestra riqueza hidrobiológica, pues a partir de ahora solo tendrá un miembro en el directorio. Sus demás integrantes dizque serán elegidos por SERVIR, organismo cuyos aportes al progreso del país nadie conoce.

Ello preocupa especialmente al almirante AP (r) Luis Giampietri que presidió Imarpe y afirma que el almirante AP (r) Javier Gaviola, actual conductor de dicho instituto, es Doctor en Oceanografía reconocido internacionalmente. ¿Puede un DU mandar al tacho una ley analizada dos años por parlamentarios y científicos de renombre? Creemos que no. Salvo en “Leviatan” de Thomas Hobbes, Estado dentro del cual la vida individual está incorporada casi por completo. La voluntad del individuo se concentra en el soberano que gobierna al monstruo colectivo por derecho divino. Hace la guerra y la paz, edifica, destruye y recauda impuestos a voluntad.

Por su parte, Giampietri nos recuerda el desastre de la industria pesquera en tiempos de Velasco por causa de órdenes insensatas emanadas de la improvisación.

MULTAN A ONASSIS

Entre 1950 y 1962 se impulsa la industria pesquera en el Perú y afronta sus primeros contratiempos a consecuencia de una excesiva extracción que por épocas lleva al agotamiento de ese recurso natural renovable de nuestro mar. Los primeros años de la década de los 50, del pasado siglo, no existían técnicos y menos una legislación precisa y adecuada.

La Sociedad Nacional de Pesquería se crea el 12 de mayo de 1952 y agrupa a pescadores e industriales dedicados a la pesca de atún, armadores y fabricantes de harina de pescado. El 24 de noviembre de 1954 nace el Consejo de Investigaciones Hidrobiológicas y el 21 de mayo de 1960 Manuel Prado crea el Instituto de Derecho del Mar que posteriormente adoptó el nombre de Imarpe.

La riqueza de nuestro mar había trascendido fronteras mucho antes. El 11 de noviembre de 1954 naves de la Marina de Guerra detuvieron a cinco balleneras de Aristóteles Onassis que se hallaban a 180 millas del litoral frente a Punta Aguja, Piura. Todas ellas incluyendo la nave madrina “Olympia” permanecieron quince días retenidas hasta que el magnate griego pagó una fuerte multa.
Perú primero en el mundo

Ese año el Perú ocupaba el cuarto lugar entre los países exportadores de pescado. Entre 1957 y 1961 aumentó su producción, convirtiéndose en el primer exportador de harina de pescado a nivel mundial. Un año atrás el consumo de atún alcanzó los 6 millones 907 mil toneladas métricas (TM). El bonito a 1 millón 165.2 TM. Y el pez espada a 162 mil 200 TM que fueron exportadas a Estados Unidos y Europa, especialmente a Alemania Federal, Holanda y Gran Bretaña.

Los pioneros de la pesca de atún en Mancora fueron César Vallarino Guy Wais y Wilbur Ellis, quienes se instalaron allí con sus familias, pero la competencia japonesa los arruinó, subsistieron solo las empresas que elaboraban atún congelado, entre ellas la de Juan Tocon Zúñiga, de Pesquera “Paita”, quien llegó a tener siete fábricas.

Por su lado, los empresarios Capurro y Wais terminaron dedicándose a la caza e industrialización del lobo marino en Pisco. Posteriormente apareció Luis Banchero Rossi seguido en potencial económico por Arturo Madueño, Elguera, del Rio, Ghio,Cicirello entre otros.

CRECIMIENTO

En 1958 ya existían 11 fábricas de pescado congelado, 62 de enlatado, 65 de harina de pescado y 47 de aceite en las que trabajaban cerca de 20 mil peruanos entre Chimbote y Pisco. En 1960 las fábricas llegaron a 185 y el volumen de exportaciones ascendió lográndose ganancias netas por S/ 1,465’612,923.

En los últimos años del primer gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry los ingresos de la pesca superaron los 200 millones de dólares que significaban el 26% del ingreso de divisas al Estado. Entre 1970 y 1971 se llegó a exportar 12 millones 277 mil TM. de pescado, cifra sin precedentes en la historia del Perú.

DICTADURA Y CRISIS

Cuando la dictadura militar del general EP Juan Velasco inicia las confiscaciones, Luis Banchero se reúne con él varias veces en Palacio de Gobierno y le pide que no estatice la industria pesquera. El 1 de enero de 1973 Banchero es hallado sin vida en su residencia de Chacrasana, Chosica. El crimen que para muchos no quedó esclarecido, para Ludovico Cáceres, quien conoció a la víctima, en su libro “Los asesinos de Banchero” atribuye a los militares el execrable asesinato, lo cual cae más bien en lo novelesco.

Lo cierto es que el 7 de mayo de ese año la dictadura emitió los decretos ley 19999, 20000 y 20001, creando Pescaperú y expropiando las empresas pesqueras, incluyendo embarcaciones, fábricas de harina de pescado y envasadoras de atún.

Ese dia empezó la crisis y colapsó a causa del sobredimensionamiento y depredación de las especies y por ausencia de una visión a largo plazo de pesca sostenida y responsable, por parte de la dictadura incapaz de generar mecanismos reguladores a la explotación de dichos recursos marinos.

El entonces ministro de Pesqueria general EP Javier Tantalean Vanini –por cierto un eximio exponente de la caza submarina– restó importancia a las recomendaciones del almirante AP Alberto Indacochea Queirolo, a cargo del Imarpe. No se dieron las vedas en su momento y la llegada de barcos arrastreros soviéticos más insaciables que los mismísimos tiburones contribuyó a una bestial depredación.

Luego vendría la venta a precio de remate de las mejores embarcaciones, fábricas de harina de pescado y envasadoras. Incluyendo naves construidas en el SIMA como “Juan” que apadrinó el contralmirante AP Eduardo Carrillo Burgos, muy cercano a la cúpula gobernante. Igualmente “Hugo”, cuyos padrinos fueron Enrique Gómez Ossio y Beatriz Amprimo. Otras embarcaciones fueron destinadas al transporte de guano de islas.

HARINA DE PESCADO

Las exportaciones pesqueras peruanas se posicionan en un nivel expectante y en el caso de envíos de ingredientes marinos lidera el ránking. Perú es responsable de aproximadamente el 25-30% de la producción mundial de harina y aceite de pescado.

FLOTA PESQUERA

En la actualidad, la industria pesquera peruana tiene como activos a 834 embarcaciones y 110 plantas, lo que equivale a una inversión de US$ 7,000 millones. La flota industrial está compuesta por diferentes artes o sistemas de pesca: flota con redes de cerco, flota con redes de arrastre, flota con artes de pesca multipropósito y sistema de trampas, las mismas que están distribuidas en todo el litoral para extraer diversas especies hidrobiológicas.

UN HOMBRE CON VISIÓN Y GESTOR DE LA INDUSTRIA PESQUERA

En cuanto a Luis Banchero Rossi -materia de un informe especial– trascendió que en las circunstancias en que fue asesinado estaba en vísperas de concretar una importante transacción empresarial en Alemania. Lucho –como lo llamaban sus íntimos– había nacido en Tacna en el seno de una familia de clase media. Estudió en un colegio nacional y desde muy joven se dedicó a la venta de aceites y repuestos para embarcaciones.

Así llegó a Chimbote y entabló amistad con los hombres de mar, haciéndose querer por todos. En 1955, con los ahorros de toda su vida formó una sociedad con el empresario trujillano Carlos Manucci y estableció su primera fábrica envasadora de pescado (“Florida”) haciéndose al poco tiempo principal accionista.

Dos años después con el empresario norteamericano Wilbur Ellis creó Pesquera “Humboldt” y al poco tiempo una cadena periodística a nivel nacional. Luego fundó el emporio industral OYSSA.

Construyó casas, colegios y postas médicas para sus cientos de trabajadores y los hijos de estos.

También adquirió las empresas Star KnT, Oversead Inc., Carguill Inc., International Proteins, entre otras. Banchero, dado a su capacidad empresarial y permanente contacto con las clases populares, era para muchos un personaje presidenciable.

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