Prado y Haya cogobernaron olvidando viejas rencillas
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Por: César Reátegui

La política tiene similitud con el ajedrez. Hay que saber mover las piezas en el momento preciso y en la dirección correcta sin perder la calma por compleja que sea la situación.

En el ajedrez las piezas son las mismas y los casilleros inamovibles, como invariables los movimientos.

En política el campo es amplio, surgen hechos inesperados y jugadas de efecto imprevisible. Algo que indudablemente a Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori no se les pasó por la cabeza y menos aún a quienes tuvieron como asesores.

Y es que ambos confundieron al incondicional con el amigo, al mediocre con el hombre de gabinete capaz de resolver con su talento y experiencia los problemas de Estado.

Cuando diversas corrientes políticas, gremiales o empresariales –no caviares– veían en Ántero Flores Aráoz -de nivel de estadista innegable- al indicado para romper el hielo entre el Ejecutivo y la mayoría parlamentaria, se anunció como premier a Salvador del Solar Labarthe, excelente actor, pero novato en política.

Y finalmente Martín Vizcarra, apoyado por un populacho enardecido por su odio a los Fujimori y con el respaldo de cierta prensa y personajes ansiosos de figuración como Yonhy Lescano, en vez de promover una convivencia política responsable, optó por disolver el Congreso.

Lo que vino después todos lo sabemos, y lo que se viene con la presencia de los “israelitas” del clan Ataucusi es realmente impredecible.

PRADO, EL ESTADISTA

Todo lo contrario ocurrió en el año 1956, cuando asumió el mando Manuel Prado Ugarteche. El comunismo y los grupos intelectuales “progresistas” se alinearon en su contra asumiendo doctrinas y consignas foráneas que el mandatario rechazó. El Comercio y La Prensa, diario ya desaparecido, también estaban en la oposición.

Prado -cuyos dotes de estadista son irrefutables – tenía un respeto religioso por la palabra empeñada y el Estado de Derecho. Sepultó viejas rencillas con Víctor Raúl Haya de la Torre y permitió que el Apra abriera las puertas de sus locales, convocara mítines y realizara eventos internacionales con grupos ideológicamente afines.

Vinieron a Lima, como sus invitados, José Figueres, expresidente de Costa Rica, Luis Beltrán Prieto, de Venezuela, y Salvador Allende, de Chile, entre otros.

El Apra reorganizó sus cuadros sindicales y estudiantiles. Manuel Seoane fue nombrado embajador en Holanda, Carlos Manuel Cox y Andrés Townsend integraron la delegación peruana en las

Naciones Unidas. Luis Felipe de las Casas y Manuel Vásquez Díaz representaron al Gobierrno en la Conferencia de Punta del Este (Uruguay).

El diario La Tribuna y la Casa del Pueblo de la avenida Alfonso Ugarte fueron devueltas, poniendo fin a una injusta confiscación.

El Apra volvió a ejercitar sus derechos. La democracia dejó de ser una palabra, fue una absoluta realidad.

Durante el gobierno de Prado no se nombró ningún ministro aprista, pero tampoco ningún personaje hostil a Haya de la Torre.

FACTOR PRIALÉ

Si bien es cierto fueron inevitables las escaramuzas entre dirigentes sindicales del Apra y del Movimiento Democrático Pradista (MDP) nunca se llegó a rencores por parte del gobierno. Arturo Sabroso tenía la última palabra y con él, había que tratar.

De otro lado, Ramiro Prialé –entonces encargado de la dirección política del Apra- siempre cooperó en lograr fórmulas resolutorias que dieron buenos resultados.

Por parte del gobierno lo hacían Ricardo Ortiz de Zevallos, Alberto Ferreyros y Ricardo Elías Aparicio, entonces ministro de Trabajo, negociando con franqueza.

No se trataba de aliados que se entendían, sino de partes que confrontaban con vehemencia sus puntos de vista buscando coincidencias dentro de la ley y con lenguaje democrático, ausente en los últimos tiempos.

El Apra defendía sus intereses y se produjeron tensiones. El pradismo tenía a Felipe Ferreyra en la Federación de Choferes, los apristas se negaron en muchas elecciones a presentar una lista común, pues se consideraban suficientemente fuertes.

La extrema izquierda se plegó a los pradistas y esa fórmula resultó ganadora.

Como vemos, tanto apristas como pradistas conservaron su libertad de acción, los asociaba únicamente su respeto a la democracia.

En el Congreso también había que hallar las coincidencias. Y Ramiro Prialé iba al Palacio Legislativo y actuaba como conciliador en asuntos que seguramente en la actualidad no habrían llegado a resolverse.

El gran artífice de la concordia fue Prado pero tuvo el respaldo de Haya de la Torre, quien a su retorno al Perú apoyó la tarea de Prialé.

Las reuniones entre el fundador del Apra y el jefe de Estado fueron permanentes.

Ambos olvidaron las ofensas del pasado pensando únicamente en el Perú.

DIARIO DE DEBATES

Estas son algunas intervenciones extraídas del Diario de Debates del Congreso en setiembre de 1956:

Héctor Cornejo Chávez (DC): “Las elecciones de junio tuvieron el nítido y resonante significado de un repudio mayoritario de los metódos y de los hombres del partido y del régimen restaurador“. (Aplausos).

Javier de Belaunde (DC): “Lo peor que le puede suceder a una República es que las leyes no se respeten, la Constitución sea violada y que no se reciba la sanción que merece”. (Aplausos).

Rafael Cobos (MDP): ”Cuando triunfa la tiranía, ay de los vencidos” (aplausos).

Al Mongrut (UN): ”Estos cacareos libertarios del señor Benavides Correa(…)”.

Benavides Correa (interrumpiendo): ”De gallo, no de gallina(…)” (aplausos).

Ruis Caro ( SP): ”Este debate ha servido para poner al descubierto (…) un tripartido”.

Ortiz de Zevallos(MDP): ”No hay pacto ni tripartido. El MDP sólo tiene un pacto con el país y con el futuro del Perú”.

LEYES IMPORTANTES

Entre las leyes más importantes que se dieron durante el gobierno de la “convivencia” figuran la de Promoción Industrial, Derecho de Autor, Seguro Social del Empleado, Caja de Pensiones y el Código de Menores. Asimismo, la Ley Orgánica de Barrios Marginales, que rescató del abandono a los asentamientos humanos de la periferia de Lima. También se creó la Corporación de Energía Eléctrica del Mantaro y el Fondo de Desarrollo Económico.

CLIMA DE ARMONÍA Y RESPETO EN DEBATES PARLAMENTARIOS

El debate parlamentario, durante la “convivencia apropradista”, fue en un clima de armonía y respeto, a diferencia del triste espectáculo que actualmente se ve en nuestro tiempo.

Uno de los puntos que llegó a su hora de definición fue la Reforma Agraría.

El gobierno pradista, que no fue “revolucionario”, nombró una comisión multipartidaria y quedó abierto el debate, haciéndose evidente la condena al gamonalismo y latifundio.

En las frustradas elecciones de 1962 Fernando Belaunde Terry se ganó el voto campesino no solo por su importante programa de gobierno sino repartiendo bolsitas con tierra, como adelanto al reparto que realizaría al asumir el poder.

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