Reforma agraria hizo más pobres a los campesinos

A 1980, ”Cooperativas Agrarias” dejaron deuda por 5,000 millones de soles, además de cuantiosas pérdidas.

Reforma agraria hizo más pobres a los campesinos
  • Fecha Domingo 3 de Noviembre del 2019
  • Fecha 5:00 am

Con el fin de controlar las actitudes, cambiar el pensamiento e ideología de quienes acudirán a las urnas electorales el 2020 para elegir a los nuevos representantes del Poder Legislativo, la secta caviar y sus camaradas vienen ejecutando una operación psicológica con miras a ganar la mayoría en el Congreso y acto seguido cambiar la Carta Magna por una de lineamientos socialistas.

Parte de ese psicosocial está dirigido a las jóvenes generaciones -donde están la mayor cantidad de votantes- con la puesta en cartelera en una conocida cadena de cines la película “La revolución y la tierra” del “cineasta” Mario Gonzalo Benavente Secco, quien en una hora y 55 minutos pretende colocar al general EP Juan Velasco Alvarado, el mismo que derrocó el 3 de octubre de 1968 al presidente Fernando Belaunde Terry, a la altura de Giuseppe Garibaldi (1807-82), militar y político italiano que luchó contra Austria, Nápoles y el Papado por la unificación de su patria, para lo cual organizó la heroica “Expedición de los Mil Camisas Rojas” y logró sus propósitos en 1860.

Velasco, en cambio, ahondó aún más la grieta entre los que más poseían y los menos afortunados desde el aspecto socio económico, justificando su acción golpista por un supuesto contrato petrolero con la Internacional Petrolium Company (IPC), del Grupo Rockefeller, que en su página 11 estipulaba dispositivos lesivos a los intereses del Perú, texto que nunca apareció y mucho menos se dio a conocer.

A continuación algunos hechos de la dictadura velasquista procubana -para muchos comunista- que nuestra juventud debe conocer.

Echan a la IPC

El 9 de octubre -a los seis días de haber sido deportado Belaunde- Velasco dio un furibundo mensaje a la Nación.”La soberanía del Estado no es, desde este momento, un mero enunciado sino una auténtica realidad”, afirmó.

Poco antes, tropas del Ejército, tras una rápida operación militar, habían tomado posesión de los yacimientos de La Brea y Pariñas, que durante 50 años fueron explotados por la estadounidense International Petroleum Company. En realidad, desde la campaña electoral de 1962 que llevó a Belaunde a Palacio de Gobierno, Óscar Pando Egúsquiza, del Frente de Liberación Nacional (FLN); Héctor Cornejo Chávez, del Partido Demócrata Cristiano (DC), y Alberto Ruiz Eldredge, del Movimiento Social Progresista, ofrecían a sus seguidores la recuperación del petróleo. No obstante, obtuvieron una ridícula votación.

Consumada la toma de Talara se anunció que el “gobierno revolucionario” le pagaría a la IPC pero descontaría las deudas que la empresa de los Rockefeller tenía con el Estado peruano.

Una semana después el presidente Richard Nixon comunicó a la dictadura que adoptaría medidas especiales “frente a las Juntas Militares de Gobierno” que por esa época gobernaban en otros países latinoamericanos.

Velasco rechazó de inmediato lo que consideró una amenaza y una intromisión en asuntos internos del país.

Ante ello, la IPC planteó un hábeas corpus cuya resolución se dio el 9 de enero de 1969, declarándola inadmisible en circunstancias que la dictadura procesaba a los exministros Manuel Ulloa Elías, Pablo Carriquiri, Guillermo Hoyos Osores y Sandro Mariátegui acusándolos de concusión. Los tres primeros consiguieron asilo en Argentina y México, mientras que el último fue encarcelado.

Los tasadores oficiales calcularon las propiedades de la IPC en cerca de US$ 60 millones, pero la empresa en US$200 millones. Además, no reconocieron los US$ 935 millones que según el “gobierno revolucionario” adeudaba al Estado peruano.
En esas circunstancias, inexplicablemente, la Empresa Petrolera Fiscal, que asumió el manejo de la refinería expropiada, continuó la venta de gasolina a través de la red encargada de la comercialización de la IPC, sin recibir -a la larga- un céntimo.

El 6 de febrero de ese mismo año, Velasco anunció que cobraría al Grupo Rockefeller US$ 690’524,283. Al oír el mensaje, José María de la Jara, entonces secretario general de Acción Popular, en un breve comunicado señaló: “Decir que se cobrará a la IPC los US$690 millones que en realidad no se podrán cobrar en su totalidad, parece una cortina de humo destinada a ocultar la pérdida de US$ 17 millones que ahora deberían estar en las arcas fiscales”. Seis horas después, agentes de Seguridad del Estado lo detuvieron y fue deportado.

No pagaron un céntimo

En marzo la Casa Blanca emitió un comunicado señalando que, si no se llegaba a un acuerdo con la IPC, se aplicaría la Enmienda Hickenlooper, lo que no amedrentó a Velasco, quien dio un mensaje que hizo retroceder al gobierno estadounidense.

Llegó John Irwing -jurista vinculado a la IPC- y tuvo una larga reunión con el canciller, general EP Edgardo Mercado Jarrin, y el premier, general EP Ernesto Montagne, estando presente también Alberto Ruiz Eldredge, quien había sido nombrado asesor de la dictadura. Después vendrían una serie de acontecimientos, pero no se cobró un solo centavo.

Los nuevos funcionarios cautivados por las brisas “revolucionarias” descuidaron los movimientos que ocurrían en el Banco Central de Reserva y fue nada menos que Pedro Pablo Kuczynski Godard, entonces uno de los seis gerentes de esa entidad estatal, quien autorizó la transferencia de US$105,000 a la IPC y luego fugó hacía Tumbes de donde pasó a Huaquillas (Ecuador) en la maletera de un auto Oldsmobile. Allí lo esperaba un vuelo chárter contratado para que lo trasladase a EE.UU.

Los Rockefeller lo recompensaron haciendo que fuera nombrado consultor del Banco Mundial. En tanto, en Lima, un Poder Judicial digitado desde Palacio se ensañaba con Sandro Mariátegui, quien había sido ministro de Economía.

Reforma Agraria

El 24 de junio cientos de campesinos de todas las edades y sexo llegaron en camiones de todas partes del Perú hasta Palacio de Gobierno. También lo hizo monseñor Bambarén -”el obispo de los pueblos jóvenes”- en cuya mano izquierda resaltaba un anillo con la hoz y el martillo. La muchedumbre ingresó con orden a las 9:45 p.m. a un enorme salón. Minutos después, apareció Velasco seguido de su gabinete, siendo recibido con un estruendo de aplausos. “Chino, contigo hasta la muerte”, gritaron a unísono dirigentes de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), que estaban ubicados bajo un lienzo con la imagen de Túpac Amaru, que apenas el dictador se instaló en la Casa de Gobierno remplazó al óleo de Francisco Pizarro.

Luego tomaron la palabra los generales EP Leonidas Rodríguez Figueroa y Jorge Fernández Maldonado. Este último anunció el decreto supremo que declaró esa fecha el “Día del Campesino Peruano”.

Después, Velasco se acercó al micro y anunció, emocionado, la Ley de Reforma Agraria en medio de los gritos: “¡Chino contigo hasta la muerte!”. Desde ese instante más de 7 millones de campesinos recibieron el mensaje del jefe de la “revolución”, quien con energía afirmó que desde este momento eran libres y que sus patrones “jamás volverían a comer de su pobreza”..

“GOLONDRINOS”

El precio del azúcar jamás bajó, por el contrario subió, porque quienes estaban a cargo de los “consejos directivos” y la burocracia que los acompañaba obligaron a traer trabajadores de otros lugares, a los que llamaban “golondrinos”, y pagaban sueldos miserables.

POR: CÉSAR REÁTEGUI

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