INFRAESTRUCTURA

Retirada del Estado y una nueva gestión para las huelgas en Salud y Educación

Programa de asociaciones público privadas en colegios y hospitales del país.

  • Fecha Lunes 11 de Septiembre del 2017
  • Fecha 12:00 am



La verdadera idea de colaboración o cooperación público privada no es un fenómeno reciente. Nació a la luz de los esfuerzos de los Estados para promover el desarrollo económico en nuevos dominios o enfrentar amenazas globales. No debemos olvidar que fue la asociación entre lo privado y lo público la que propició el descubrimiento de América y apuntaló la exploración y el desarrollo del comercio occidental con el Nuevo Mundo.

Las organizaciones públicas se han apoyado en el mundo privado para cumplir sus metas, y las privadas, a su vez, han buscado el apoyo de las instituciones públicas para alcanzar las suyas. Durante gran parte de nuestra historia, el mundo público y el mundo privado han cooperado para crear grandes empresas económicas y, además, para generar las condiciones que han permitido mantener el orden y el progreso social (Moore, 2006)

Es cierto que en su versión moderna las APP vinculan al Estado con el gran empresario, a fin de lograr soluciones a problemas complejos y proyectos específicos, sustentados (i) en la creencia de que los privados administran mejor la infraestructura; (ii) en el déficit público, que no permite que sea el Estado quien ejecute la infraestructura; y, (iii) en la perspectiva según la cual la provisión de infraestructura no debería depender del gobernante de turno (Benavides, 2014).

Nada impide, sin embargo, volver a los orígenes amplios del concepto y pensar en asociaciones entre lo público y privado ligadas a programas masivos de interés social, donde el Estado recurra a nuevos socios provenientes de la sociedad civil organizada, de los pequeños y medianos emprendedores y de las organizaciones que persiguen fines no lucrativos.

Recientes huelgas

Las recientes huelgas en Salud y sobre todo en Educación, nos obligan a pensar en soluciones estructurales en la ruta expuesta, para introducir cambios progresivos, pero profundos, en estos dos sectores sociales tan importantes pero fuertemente ideologizados.

Pensamos en un ambicioso programa de asociaciones público privadas (APP) que busque la sustitución paulatina de la gestión pública en todos los colegios y hospitales del país. En especial de la actual gestión en materia de infraestructuras y gestión. Con énfasis en la gestión que tenga relación con los conflictos sociales que terminan amenazando y afectando fuertemente a nuestra niñez y adolescencia, así como a nuestra población enferma.

Preocupación especial nos suscita la huelga del sector Educación, en la medida que nos deja importantes lecciones que deberíamos aprender. La primera es constatar que el Estado se encuentra en retirada (Strange, 2003). El Estado no está en capacidad de planificarlo todo y de realizar por sí solo todas las actividades necesarias para generar el bienestar ciudadano. Una interpelación, censura o renuncia del ministro del sector no soluciona los problemas de fondo.

La segunda, es que ese espacio o vacío que ocasiona la retirada del Estado viene siendo ocupado por sectores que representan ideologías violentistas, interesados sólo en el poder que no pudieron lograr como grupo armado terrorista. Los dirigentes de los maestros pretenden imponer su propia agenda mezclada con justas reivindicaciones.

La necesidad de asociaciones público privadas también es consecuencia de esa retirada del Estado. De la carencia de tecnología de punta, de personal altamente capacitado, de experiencia internacional y de recursos económicos que el sector privado puede proveer en mayor calidad y cantidad. Pero sobre todo de infraestructuras para prestar servicios masivos a la población, gestionados con los altos estándares de calidad que el mercado exige. Las asociaciones público privadas sirven, pues, para recuperar esos espacios vacíos dejados por el Estado en su retirada.

Innovación y consensos

Para comenzar, debemos advertir que el Ejecutivo ya remitió y sustentó ante el Congreso los proyectos de ley de Presupuesto Público, Endeudamiento y de Equilibrio Financiero del Sector Público para el 2018, donde los sectores Salud y Educación representan casi un tercio de la estructura de todo el Presupuesto de la República para el 2018.  Pese a este esfuerzo, existe una duda razonable de que redunde en beneficio de la educación de nuestros niños y adolescentes o contribuya a aliviar la crítica situación y penurias de nuestra población que sufre o padece enfermedades.

Nuestra propuesta consiste en lanzar un gran programa de APP en los sectores Educación y Salud, y se sustenta en dos amplios paradigmas o fundamentos de la reforma del sector público: la Nueva Gestión Pública (NGP) o new public management, y la gobernanza pública.

Estos nuevos enfoques, aunados a la figura de la asociación pública privada, permitirán, por ejemplo: (i) incrementar los recurso para el sector y proveer mayor valor por dinero; (ii) centrar las funciones del gobierno en aquellos aspectos en los que goza de una ventaja comparativa (planificación, política, garantía de la calidad y desarrollo curricular); (ii) fomentar una mayor innovación y eficiencia centrando la atención en rendimientos y resultados, más que en los procesos; (iii) evitar restricciones operativas típicas de los gobiernos, como las relacionadas con  sindicatos y empleo, incluyendo escalas salariales públicas obsoletas; (iv) reducir la politización de la educación y la salud y el nivel de corrupción; y (vi) promover la participación de otros interesados, incluida la sociedad civil, en el suministro de servicios públicos y otras decisiones relacionadas. (Antoni Verger y Mauro Moschetti, 2016)

El otro punto importante a considerar en este programa masivo de APP en los sectores Educación y Salud, es la necesidad de lograr consensos, observando para ello la excelente experiencia y acuerdos logrados dentro del Consejo Nacional Económico y Social de Irlanda (NESC, por sus siglas en inglés). Este Consejo está presidido por el secretario general del Departamento del Primer Ministro y está compuesto por representantes claves del gobierno, representantes sindicales y agrarios, empresarios, ONGs y expertos independientes. El NESC Irlandés es un buen antecedente respecto de la conveniencia de implementar estrategias de largo plazo basadas en un alto grado de consenso entre los sectores público y privado.

Edgardo Mercado Neumann










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