LOS USA COMO "CARNE DE CAÑÓN" PARA FRENAR ACCIÓN DEFUERZAS ARMADAS 

Sendero convierte niños en terroristas en el Vraem 

Solo reactivando marco jurídico creado por Fujimori se acabará con la subversión.

  • Fecha Domingo 21 de Abril del 2019
  • Fecha 5:00 am




El periodismo trata sobre hechos y, de ser posible hechos nuevos. ¿Es la conversión de niños en despiadados terroristas un hecho nuevo en el Perú? Desgraciadamente no lo es, el adoctrinamiento de menores en el uso de armas y explosivos sigue siendo una inhumana rutina en la selva central.

La veracidad e irrenunciable independencia de EXPRESO nos permite narrar, a continuación, aspectos pocas veces tratados sobre lo que ocurre en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) y otros acontecimientos que han impulsado la liberación de genocidas de Sendero Luminoso y el encarcelamiento de cientos de militares que en los años 90 defendieron la democracia y el Estado de derecho.

La punta del iceberg se vio el 31 de  mayo de 2009 cuando en un programa televisivo, a cara descubierta, el Perú entero vio a Víctor Quispe Palomino (a) “José” en las cumbres de Santo Domingo, Acobamba (Junín), hablando sobre  diversos aspectos del fenómeno terrorista y afirmando, entre otros puntos, que con la captura de Oscar Ramírez Durand (a) “presidente Feliciano”, ocurrida el 14 de julio de 1999, la “lucha armada” ingresaba a una nueva etapa en el bloque escisioncita “Proseguir”, integrado por subversivos dispuestos a  continuar sembrando terror y muerte en el país hasta conquistar el poder.

Justificó el acuerdo perverso entre ciertos cocaleros y las “firmas” de narcotraficantes, catalogándolos de “campesinos honestos” que carecen del apoyo estatal y de alguna manera deben de sobrevivir.

CAMPAMENTO DE NIÑOS

Sin embargo, lo que más impresionó y causó indignación fue cuando aparecieron en las pantallas de los televisores las imágenes de medio centenar de niños, cuyas edades oscilaban entre seis y quince años de edad, vistiendo prendas similares a las que caracterizaron a Mao Tse Tung.

Los menores estaban en perfecta formación y cuando “José” les hizo una señal, entonaron una canción subversiva (“viva el marxismo, leninismo, maoísmo”), que concluyó con arengas a la “lucha armada”.

Acto seguido, “José” entregó fusiles FAL a diez de ellos, quienes -mostrando destreza- rastrillaron las armas, apuntaron y abrieron fuego contra un montículo peñascoso que sirvió de blanco.

Luego el cabecilla terrorista mostró una ametralladora AKM calibre 7.62 x 54R con sus respectivas municiones, afirmando que era “un trofeo de guerra”. Como se recordará, SL utilizó por primera vez niños para que cumplan sus malignos objetivos el 13 de setiembre de 1985 a las 11 de la mañana.

El menor bajó de un auto de color negro sin placas – según versiones de testigos-, corrió hacia una casona de la calle Asamblea, Huamanga (Ayacucho), donde se hospedaban agentes de la desparecida Policía de Investigaciones del Perú (PIP) y estando a pocos metros explotaron los cartuchos de dinamita que tenía entre sus manos. Nadie reclamó los restos que quedaron esparcidos en la vía pública.

Años después, en diciembre de 1991, el entonces presidente Alberto Fujimori escribió una carta pública a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), que a la letra dice: “Nada nos haría más daño que equipararnos con quienes han hecho del terror y la violencia los métodos regulares de confrontación política. El más terrible acto de terror imaginable ha sido la utilización de un niño de 9 años para explorar un campo minado con el objeto de dinamitar una torre de alta tensión. Este niño como consecuencia de una explosión sufrió primero la amputación de una pierna y luego murió”.

El menor al que se refirió Fujimori fue Jorge Huaita Sucso y murió el 24 de octubre de 1991 en el hospital María Auxiliadora de San Juan de Miraflores, a causa de una de las minas que colocaron técnicos de Electro-Perú alrededor de las torres de alta tensión para protegerlas de la acción destructiva de Sendero. En el área existían letreros con la frase “Peligro Zona Minada”.

Cuando agentes del Servicio de Inteligencia de Ejercito (SIE) interrogaron a elementos de una “célula” de SL confesaron que el niño Mayta fue obligado a explorar los alrededores de la torre de alta tensión 2068 de la línea Mantaro-Lima, ubicada en la parte alta del asentamiento humano República Democrática Alemana, en San Juan de Miraflores.

PERFIL DE MENORES USADOS POR SL

A criterio de psicólogos del Programa de Seguridad  y Conflicto Subnacionales The Rand Corporation de Estados Unidos, los senderistas enrolan niños de 6 años porque a esa edad los seres humanos se ven atraídos por asumir responsabilidades y sobre esa base son más manejables, desafiándoles a realizar esfuerzos que a veces escapan a sus fuerzas, pero que finalmente cumplen como por ejemplo cargar cartuchos de dinamitas y hasta fusiles FAL u otro tipo de armamentos. Al hacerlo sienten la satisfacción del logro personal y de la aceptación del demencial grupo en que han sido enrolados.

A esa edad los niños toman la vida como se les presenta, Sus problemas vitales son de alcance ilimitado y fáciles de controlar. Otra de las características de su perfil- según los expertos- es que no se preocupan, por lo general, de su propia relación personal con la muerte o la posible muerte de los que los rodean. No perciben su propia muerte.

Explican que cuando esos niños llegan a los 10 años han perdido por completo la escrupulosidad y ese sentimiento de culpa que todo ser humano en condiciones normales experimenta. Tienen su propio código de vida basado en el crimen. No les molesta la conciencia, son máquinas de matar. La ecuanimidad con la que han asesinado campesinos y agentes del orden indica que los convirtieron en psicópatas. Es decir, carecen del sentido de lo bueno y lo malo, consecuentemente no siguen ninguna moral, matan sin angustia ni remordimientos.

Asesinar a un soldado les produce una satisfacción inmediata, pues consideran que contribuye con la “lucha armada”.

A fines de noviembre de 1991, semanas después de la incursión senderista en Sancos (Ayacucho), el desaparecido dirigente aprista Alberto Valencia Cárdenas se reunió en el cuartel Cabitos con el general EP (r) Wilfredo Mori Orzo -condenado a 35 años de prisión con “autoría mediata”-, quien sostuvo el siguiente diálogo con un niño senderista de 13 años:

WM: ¿Cuantos policías has matado?

Niño: Ninguno. Solo a uno le he herido en Rumichaca

WM: ¿Y a cuántos enemigos de la revolución has matado?

Niño: A seis

WM: ¿Con qué armas?

Niño: Nos dan a veces dinamita.

WM: ¿Tú conoces esta arma? (Mori le da una pequeña metralleta, el niño sonrió)

Niño: Claro.

En 10 minutos el pequeño terrorista desarmó y armó la metralleta. Mori sentenció: “Sendero debe tener unos 300 muchachos como este, que constituyen su reserva, y esta reserva aumenta cada año. Estos niños crecidos en el monte no aprenden otra cosa que a matar, robar y fugar”.

Indudablemente, como lo advirtió el militar, la existencia de menores en las redes terroristas sigue siendo un grave problema. Fácilmente se infiltran en zonas donde hay instalaciones del Ejército y policiales, sin despertar sospechas, recogen información y hasta pueden sembrar explosivos en las rutas transitadas por las fuerzas del orden.

ANÁLISIS

En el informe televisivo donde “José” anuncia estar decidido a continuar su lucha contra el Estado, mostrando su abierta discrepancia con el “Acuerdo de Paz” propuesto en 1993 por Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre al expresidente Fujimori, evidencian que los vándalos a su mando usan a los menores de edad como fuerza de avanzada. Vale decir, como “escudos humanos” en sus atentados y emboscadas.

Ello con el propósito de que las patrullas militares se repriman en los enfrentamientos y se abstengan de responder, por recelo a que después terminen encarcelados, como ocurrió con militares que combatieron el terrorismo en los años 90 y han sido sentenciados por crímenes de lesa humanidad.

Los cabecillas de SL saben perfectamente todos los artificios indispensables para que a través de las ONG caviares abran procesos a miembros de las Fuerzas Armadas en plena guerra y así lograr que las tropas antiterroristas se desmoralicen, teman arruinar sus vidas y las de sus familias y pierdan iniciativa.

Asimismo, preocupó a la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos que los servicios secretos del Estado peruano no hubiesen localizado a “José” y, sin mayores recursos, lo hiciera un medio de comunicación. En los años 80, siendo director de “24 Horas”, Guillermo Cortez Núñez, brillante periodista que también dirigió el diario EXPRESO, entrevistó en dicho espacio a Víctor Polay Campos, cabecilla del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, una de las organizaciones genocidas más sangrientas del país.

La realidad es -como señala Vladimiro Montesinos en uno de sus ensayos- que la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) “está en las nubes” y sus “gurús” sintonizados en frecuencia de onda corta en plena era de la globalización.

VUELAN TORRE DE ALTA TENSIÓN EN TINGO MARÍA

Un suceso que pasó desapercibido fue la voladura de la torre de alta tensión ubicada en la carretera Federico Basadre, cercana a Tingo María, el viernes 14 de agosto de 2009. Doce días después, a las 5 y 30 de la madrugada, una patrulla del Ejército del Batallón de Ingeniería N° 311 establecido en Concepción, Junín, fue emboscada por medio centenar de sediciosos en San Antonio de Carrizales, Huancayo. Cayeron heroicamente dos sargentos.

CÉSAR REÁTEGUI

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