Sinamos cobijó a extremistas y agitadores cubanos

Entre sus colaboradores estuvieron José Adolph, Mercedes Cabanillas, Alfredo Barnechea y el guerrillero Héctor Béjar.

Sinamos cobijó a extremistas y agitadores cubanos
  • Fecha Domingo 17 de Noviembre del 2019
  • Fecha 5:00 am

El uso de las masas no es nuevo, especialmente en los regímenes totalitarios. En la antigua Roma existió una clase depedradora llamada “populari” , una chusma plebeya delirante, enardecida, que -cual feroz recua humana- era desplegada contra los cristianos hasta el momento de su suplicio en el Coliseo.

Posteriormente fueron factor determinante en la marcha del terror jacobino, el 14 de julio de 1789, que terminó con la toma de la Bastilla y ejecución de la familia real el 21 de enero de 1793.

Cinco años después corrieron la misma suerte los terroristas Robespierre y Saint-Jus, promotores de lo que fue el primer golpe de Estado.
Tal revolución jamás fue una acción en pro de la libertad humana, se realizó para frustrar el movimiento constitucional del marqués De Lafayette y Jean Sylvin Bailly.

MONSTRUO

En los años 70 del pasado siglo mientras el gobierno estadounidense tenía la mirada fija en la guerra de Vietnam, Cuba canalizaba abundantes recursos provenientes del Soviet en la formación ideológica y militar en América Latina.

Precisamente Manuel Piñeiro Losada, quien dirigía el Departamento América del Partido Comunista Cubano -según consultores de The Rand Corporation- fue el inspirador de la utilización de las masas como instrumento de respaldo de la dictadura velasquista, previas coordinaciones con Carlos Delgado Olivera, quien era unos de los colaboradores más cercanos del general EP Juan Velasco Alvarado.

Lo cierto es que el 2 de junio de 1971 se puso en vigencia el Decreto Ley N° 188, creando el Sistema Nacional de Movilización Social (Sinamos).

A partir de esa fecha, en Fiestas Patrias y cada aniversario del golpe de Estado la muchedumbre organizada a través de los gobiernos locales -elegidos a dedo-, sindicatos, cooperativas agrarias, etc., salía a las calles portando pancartas y banderolas alusivas al dictador y a la “revolución peruana” y concluían desfilando frente a Palacio de Gobierno. Ello nos trae a la memoria los tiempos en que Benito Mussolini resucitó el estandarte romano en sus multitudinarias manifestaciones.

“PLAN QUINQUENAL”

Poco después las lumbreras que crearon el “Plan Quinquenal“ bajo la batuta de sus colaboradores, entre ellos Mercedes Cabanillas y el entonces joven revolucionario Alfredo Barnechea, que hoy pretende ser presidente de la República empuñando la lampa de Acción Popular.

Era toda una organización dedicada a evangelizar a las masas con los postulados “revolucionarios”.

Precisamente antes, el 24 de junio de ese año, Velasco celebró en el Fuerte Rímac el aniversario de la reforma agraria. Cuando ingresó, los tanques lo aguardaban con los motores encendidos. Fue recibido por el general EP Leonidas Rodríguez Figueroa, jefe de la División Blindada. Allí anunció que era indispensable “ la participación del pueblo en la revolución”. y que ese era el objetivo del Sinamos.

Rodríguez Figueroa fue nombrado con rango de ministro, jefe del monstruo creado por la dictadura y que fue integrado por la Dirección de Promoción y Difusión de la Reforma Agraria, a la que entregó ingentes cantidades de dinero para lograr ganarse la voluntad campesina; la Dirección de Organizaciones Campesinas, que fiscalizaba a los miembros de las federaciones campesinas y ligas agrícolas de interés social; las Oficinas de Desarrollo Cooperativo, que acogían a 50 mil cooperativistas; de Pueblos Jóvenes (con 2 millones de personas inscritas); de Desarrollo Comunal (con no menos de 500 mil comunidades laborales).

Asimismo, un Fondo de Desarrollo Económico, juntas de Obras Públicas y Corporaciones Departamentales de desarrollo, mediante las cuales la dictadura con un solo telefonazo garantizaba la movilización de pobladores de más de 1,500 distritos y de 20 mil poblaciones menores a escala nacional para que aclamasen al régimen dictatorial.

LIBERAN A BÉJAR

La responsabilidad de esos organismos recayó en manos de los periodistas José Adolph y Hugo Neira, Willy Bezold, Gerardo Cárdenas, el astrónomo Jaime Llosa Larraburre, Luis Alvarado, Diago Robesi y el exguerrillero Héctor Bejar.

Este último había sido condenado a prisión y fue justamente cuando se hallaba tras las rejas que escribió el libro “Las Guerrillas en el Perú”, dedicado al sátrapa Fidel Castro.

El 22 de diciembre de 1970 Velasco le abrió las puertas de la cárcel -posiblemente a pedido del tirano caribeño- y lo hizo director de las Organizaciones Juveniles del Sinamos.

LOS APLAUSOS MÁS CAROS

El monstruo estuvo presente en todas partes, la muchedumbre bajo su control daba “vivas” a Velasco por doquier, pero a costos nunca revelados. Los “ayayeros” del proceso “revolucionario” eran trasladados como reses en cientos de camiones por todo el Perú. Y claro, había que alimentarlos y calmar su sed.

Así pues, los aplausos que acompañaban a Velasco en sus presentaciones eran los más caros del mundo y eran pagados con dinero del erario nacional.

ADIESTRADOS POR LA KGB

Consultores de The Rand Corporation indicaron que los cubanos que llegaron al Perú eran elementos adiestrados por la entonces existente KGB (organismo de inteligencia del extinto Soviet). En una clara demostración de totalitarismo, 20 días después la dictadura disolvió la Sociedad Nacional Agraria. Sus documentos fueron incautados y sus enseres, vehículos, edificios y demás propiedades pasaron a manos del Sinamos. Luego se reconoció a la “Central de Trabajadores de la Revolución Peruana”.

POR: CÉSAR REÁTEGUI

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