POR ODIO A FUJIMORI DESMANTELÓ SISTEMA DE INTELIGENCIA NACIONAL

Toledo facilitó auge de Sendero en el Vraem

Terroristas aplicaron guerra asimétrica y dieron golpes letales a fuerzas del orden.

Toledo facilitó auge de Sendero en el Vraem
  • Fecha Domingo 2 de Junio del 2019
  • Fecha 5:00 am

“Si el enemigo ataca, nosotros retrocedemos; si se queda quieto, lo hostigamos; si se debilita, lo atacamos; y si se retira, lo perseguimos”. Esa es la doctrina de las “16 palabras” chinas de Mao Tse Tung, que definen perfectamente cuál ha de ser la actitud de todo grupo subversivo. ¿Bajo esas enseñanzas sigue sembrando terror y muerte Sendero en el VRAEM?

A continuación, el perfil operacional de las hordas criminales de los Quispe Palomino, de acuerdo al análisis de Vladimiro Montesinos corroborados por estrategas de Terrorist Incident Working Group (Grupo de trabajo sobre Incidentes Terroristas) estadounidense, dentro del marco de la Guerra de Cuarta Generación (4GW).

Las acciones de los Quispe Palomino distan, por sus características, de las ejecutadas en 1917 por el coronel británico Thomas Edward Lawrence – el legendario “Lawrence de Arabia – y sus guerrilleros árabes y, más bien, por su crueldad se asemejan a las referencias que el teniente USA Dennis Calley hizo sobre la masacre de My Lai perpetrada por los norvietnamitas.

Perfil operativo

Los ataques senderistas en el presente siglo se caracterizan por usar como un patrón de conducta las emboscadas bajo el principio doctrinario de persistencia y para ello se valen del factor sorpresa, eligiendo el lugar adecuado, sea cuando las patrullas de las fuerzas del orden están en movimiento o detenidas temporalmente, a fin de liquidarlas y arrebatarles armas y municiones. Su éxito requiere de un plan táctico basado en información de inteligencia que permite a los cabecillas senderistas tener todos los detalles posibles. Sólo así sus ataques a un bajo riesgo operativo consiguen espectaculares resultados

El ex asesor presidencial sostiene que en todas las emboscadas realizadas en este siglo por SL han evidenciado una inequívoca elección de cada blanco de ataque, un plan de operaciones audaz y sencillo, una buena evaluación de inteligencia sobre los movimientos del personal militar y policial a atacar y una acertada ejecución tal como fue prevista.

Otra de sus acciones consiste en hostigar las bases del Ejército de la Policía Nacional para mantenerlas en zozobra y desgastar a su personal psicológicamente. Con ello también intentan atraer a los helicópteros y aprovechar para echarlos a tierra.

El 20 de marzo de 2002 SL ejecutó un sanguinario atentado en Lima.  Después de muchos años detonó un “coche bomba”, que dio muerte a diez personas, dejó 30 heridos y causó serios daños al centro comercial  “El Polo”, ubicado solo a unos metros de la embajada de Estados Unidos y a pocas horas de la visita  al Perú del ex presidente  George W. Bush.

En junio de 2003 una columna de SL tomó de rehenes a 71  trabajadores de la empresa  Techint mientras construían en La Mar, Ayacucho, un tramo del oleoducto del gas de Camisea.

En realidad, desde 2001, en que la banda maoísta de los Quispe Palomino inició infrecuentemente sus emboscadas en la Selva Central, poco a poco sus acciones fueron en aumento llegando hasta 24 en el lapso de 2007 a 2010, es decir, un promedio de 6 ataques anuales o un ataque cada 60 días en promedio.

Cabe señalar que entre el 9 de octubre de 2008 y el 9 de abril de 2009 Sendero llevó a cabo los tres golpes más mortíferos en un lapso de seis meses. A ello se agrega que antes que trascurriesen cuatro meses del ataque del 9 de abril los Quispe Palomino cambiaron de táctica y asaltaron la  base de la Dirección de Operaciones Especiales (DINOES) en San José de Secse, Huanta, Ayacucho, el 1 de agosto de ese año.

Sendero incrementó y diversificó sus ataques. “Estas operaciones, al ser bajo los principios generales de la probabilidad y de la persistencia, nos podrían señalar como un estimado predictivo que los sucesivos ataques se harán bajo el principio de combinación. Es decir, utilizarán con mayor frecuencia, e instintivamente, emboscadas o asaltos contra instalaciones, pues ya abrieron el abanico en las formas de acción, lo cual las hace más peligrosas y obliga a las fuerzas del orden a incrementar las medidas de seguridad en sus patrullajes y desplazamientos, mantenerse alertas en las instalaciones ensayando con su personal el plan de seguridad y el de comunicaciones”, señala el ex asesor presidencial.

Tanto él como los estrategas mencionados líneas atrás indican que no hacerlo es un grave riesgo, que trae a la memoria lo sucedido en la base vietnamita de Bien Hoa donde “revolucionarios” comunistas destruyeron 27 aviones estadounidenses e incendiaron el 50 % de las reservas de gasolina en los años 70.

2005 : año infernal

En 2005 los hechos más cruentos que cometió SL mediante emboscadas se dieron en Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Junín y San Martín.

Las víctimas fueron tres agentes antidrogas asesinados en Leoncio Prado, Huánuco, el 20 de febrero, un juez y un suboficial PNP acribillados a tiros en Nuevo Progreso, San Martín, el 23 de julio, así como otro suboficial PNP herido el 16 de agosto en Lamas, también en San Martín.

Asimismo, cinco agentes de la DIRANDRO abatidos y un fiscal herido  el 5 de diciembre en Palmapampa, Ayacucho. También, un suboficial PNP herido al ser alcanzado por disparos efectuados por terroristas contra tres helicópteros de las fuerzas del orden el 8 de diciembre en San Martín de Pangoa, Junín

No obstante, el ataque más sanguinario y letal ocurrió el 20 de diciembre cuando una patrulla de la comisaría de Aucayacu integrada por nueve efectivos fue emboscada en una  zona boscosa de esa región. El hecho  se dio en circunstancias que el vehículo policial ingresó a una curva ciega  cercana al caserío  Angashyacu cuando retornaba de Tingo María..

los criminales a mando de Víctor Quispe Palomino (a) “José” abrieron fuego cruzado con ametralladoras. La camioneta se desbarrancó a un precipicio muriendo instantáneamente ocho de sus ocupantes. Sólo uno sobrevivió y no fue asesinado porque lo creyeron muerto. Los sediciosos tomaron las armas y municiones y fugaron. Las víctimas estuvieron al mando del mayor PNP Martínez Palacios y se dirigían a pasar revista a esa localidad, rutina que realizaban todos los fines de semana y que fue detectada por los  “colaboradores“ asalariados de SL.

Con dicha información – sostiene en sus análisis Montesinos – los cabecillas de SL escogieron el lugar del ataque, en este caso una curva ciega que les garantizaba el éxito de la emboscada. La acción se ejecutó mediante el factor sorpresa a un mínimo costo operacional. “Aquí se cumplió la primera regla del conflicto asimétrico que es el factor sorpresa”, indica en sus análisis.

El mayor PNP Martínez, quien era un conocedor de la lucha antisubversiva. pues había sido jefe de la Sección contra el Terrorismo (SECOTE) de Huánuco, desgraciadamente desatendió las medidas de seguridad para los desplazamientos.

Por ese descuido no sólo perdió su vida y la del personal a su mando sino que permitió a los vándalos aumentar su poder de fuego.

AVERSIÓN Y TORPEZA

Esta escalada de  sangre y muerte pudo evitarse  si el prófugo expresidente Alejandro Toledo por odio a Alberto Fujimori no hubiera dado  el 29 de diciembre de 2001 el Decreto Supremo N° 037DE/EP, por el cual desactivó el Arma de Inteligencia causando un gran daño a la lucha antisubversiva, actitud torpe que fue compartida por David  Waisman, entonces ministro de Defensa  y el ex Comandante General del Ejército Víctor Bustamante Reátegui, quienes con una miopía impredecible pusieron  en riesgos el frente interno  y frente externo del Perú.

Como narramos en anterior edición no sólo desampararon a los comités de autodefensa y encarcelaron a los ronderos por supuestos delitos de lesa humanidad, sino dieron de baja a oficiales del Ejército especializados en Israel, Francia y Estados Unidos, tildándolos de “fujimontesinistas”. Igualmente agentes de la Dirección contra el Terrorismo (DINCOTE) terminaron  dirigiendo el tránsito en diversas ciudades del país.

Con la llegada del general EP(r) Daniel Mora al desaparecido Consejo Nacional de Inteligencia (CNI) se integró a unos cuantos oficiales especializados en Contrainteligencia- entre ellos el coronel EP José Valdivia Rodríguez, graduado en Francia-, quien planificó la Operación “Cazafantasmas” frustrada por la Policía, lo que impidió la captura de  Eleuterio Flores Hala (a) “Artemio”.

Si bien es cierto que en 2003 se dio al sector Defensa la misión de combatir a sendero en el VRAE, sólo se llevaron a cabo acciones muy puntuales de reacción frente a los hostigamientos por falta de voluntad política, influencia de las ONG “defensoras de los derechos humanos”, recorte de recursos en un 80 % y proscripción del marco jurídico antiterrorista. Años, después siendo ministro de Defensa Ántero Flores Aráoz, se restituyó el arma de Inteligencia y surgieron nuevos cuadros de oficiales de esa especialidad.

(POR: CESAR REATEGUI)

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