Empresa de aviación en la mira de la Sunarp por el origen de US$ 500 mil
A+

Un sospechoso incremento de capital de medio millón de dólares de la empresa Puma Air SAC fue observado por la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp), al advertir que su existencia y origen no habían podido ser acreditados, lo que ha puesto en entredicho la legalidad de su constitución.

Esta frustrada maniobra empresarial solo es una muestra más del poco transparente desempeño de la compañía, el que procederemos a detallar a continuación.

Puma Air SAC se constituyó el 26 de septiembre de 2015 bajo el nombre de Alpes Air con un capital de S/ 5,000 y sus socios fundadores fueron los peruanos Juan Carlos Valderrama Cueva, propietario de 4,500 acciones con un valor de S/ 1 cada una, y Eduardo Guislain Torres, propietario de 500 acciones y quien fue nombrado su gerente general.

De acuerdo a la información que se ha podido recabar, ambos serían testaferros del ciudadano chileno y militar en retiro Walton Mery Pinto. Incluso Valderrama Cueva actuó legalmente como su apoderado. Actualmente, la empresa se encuentra en proceso de certificación ante la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

Se debe precisar que el artículo 79 de la Ley de Aeronáutica

Civil (Ley 27261) prohíbe que ciudadanos extranjeros ten­gan mayoría de acciones en las empresas del rubro, por lo que se exige que el 51 % del capital esté bajo control real y efectivo de peruanos.

EN LA SOMBRA

Mery Pinto es accionista de la empresa peruana Servicios Aé­reos de Los Andes SAC, donde desempeñó además el cargo de gerente general hasta junio de 2015, cuando fue removido por una mala gestión que com­prometió la salud económica y financiera de la empresa. Tras su salida, un peritaje forense a cargo de la firma de auditores BDO detectó que había reali­zado transferencias ilegales de dinero a una empresa chilena de su propiedad por más de US$ 900 mil.

Por esta razón fue denunciado por los delitos contra el patri­monio (fraude en la adminis­tración de personas jurídicas) y contra la fe pública (falsedad genérica). El caso se encuentra en proceso de investigación en la 22ª Fiscalía Provincial Penal de Lima.

Y debido a que una eventual condena en este proceso judi­cial podría acarrear consecuen­cias económicas en la partici­pación accionarial que tuviera en otras empresas, según las fuentes consultadas, Mery ha­bría decidido no figurar en la constitución de Puma Air SAC y utilizar a Valderrama Cueva y Guislain Torres como sus tes­taferros. Cabe anotar que este último fue gerente de operacio­nes de Servicios Aéreos de Los Andes SAC.

Con esta “sacada de vuelta” a la ley, tres meses después de que fuese retirado de Servicios Aé­reos de Los Andes SAC, Mery habría dado inicio desde ‘la sombra’ a los trámites para la certificación de Puma Air SAC.

Sin embargo, al consumarse esta maniobra de simulación empresarial se habría vulnerado el citado artículo 79 de la Ley de Aeronáutica Civil (Ley 27261), lo que legalmente motiva la nu­lidad de su constitución.

LAS ACCIONES

De acuerdo con fuentes del Mi­nisterio de Transportes y Co­municaciones (MTC), Eduardo Guislain, gerente general de Puma Air SAC, habría recibido el apoyo de la abogada princi­pal de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Alicia Paola Mantilla de las Casas, en el pro­ceso de acreditación y certifica­ción ante dicha instancia, lo que a todas luces resulta irregular.

Las mismas fuentes señalan que Mantilla de las Casas man­tendría una relación sentimen­tal con Guislain.

Para esclarecer estas versio­nes nos comunicamos con el Área de Imagen del ministerio y se nos informó que ningún funcionario podía responder di­rectamente a los medios y que cualquier consulta se debía ca­nalizar a través de dicha oficina.

MOVIDAS FINANCIERAS

Debido a que Puma Air SAC no cuenta con aeronaves de su propiedad, para poder certifi­carse como operador aeronáu­tico procedió a alquilar en mayo de 2016, a través de Wells Far­go Bank Northwest National Asociation, un helicóptero Air­bus modelo AS350B3 por US$ 15,795 al mes por un período de tres años.

Ante la Sunarp no se ha acre­ditado el origen de dichos re

cursos o las transferencias bancarias que sustenten la pro­cedencia de los mismos, ni a los socios que calificaron como aval para esta operación. Y dado que los dos accionistas fundadores (o testaferros) no pueden de­mostrar solvencia económica, se incorporó posteriormente a la sociedad Mariana Schwalb de Kulenkampff Von Bismarck comprando las 4,500 acciones de Juan Carlos Valderrama y realizando posteriormente un aumento de capital por 611 mil 500 soles.

Para justificar la existencia de este dinero, los accionistas afir­man que se debe a la capitali­zación de préstamos realizados por Mariana Schwalb a Puma Air SAC. Esto fue inscrito el 19 de septiembre de 2016 en el Asiento B00002 de la partida 13499518.

Sin embargo, no se han podido validar las supuestas transfe­rencias del dinero prestado por Schwalb. Pese a ello, la Sunarp dio luz verde a este poco trans­parente aumento de capital.

Posteriormente, el 14 de no­viembre de 2016 se revocó a Valderrama como apoderado y se nombró a la peruana Roxana Osores Plenge y al chileno Mar­cos Vásquez Migone, ambos exempleados de Servicios Aé­reos de Los Andes SAC y quie­nes renunciaron cuando se se­paró de la empresa a Mery Pinto.

¿Y LOS FONDOS?

Mediante junta de accionistas del 22 de noviembre de 2016, elevada a escritura pública el 3 de enero del presente año, Puma Air SAC acordó un nuevo aumento de capital mediante la incorporación de un nuevo so­cio, New Sense Geophysics por US$ 500 mil, cifra equivalente a S/ 1’704,000.00.

Este monto se distribuiría de la siguiente manera: S/ 184,151 iría como aumento de capital y la diferencia de S/ 1’519,849.00 como prima de capital, la misma que se contabilizó en la cuenta del patrimonio social y que le daría a esta nueva empresa, a pesar del mayoritario aumento de capital, una participación mi­noritaria del 23 % de las accio­nes de Puma Air SAC.

Esta extraña movida financie­ra no fue pasada por alto por la Sunarp, ya que el 10 de ene­ro de este año, mediante título 00064628, el registrador de personas jurídicas observó el trámite registral y exigió a Puma Air SAC acreditar el aporte de los US$ 500,000 mediante la copia notarial del depósito expedido por la entidad bancaria en la que se haya realizado el depósito a nombre de la sociedad.

Los juristas consultados para este informe coincidieron en señalar que corresponde al Ministerio Público iniciar de oficio una investigación de las sospechosas irregularidades denunciadas en este informe en torno a la constitución y manejo de la empresa Puma Air SAC, así como del procedimiento seguido para obtener la certificación que le permita iniciar operaciones.

Se debe precisar que la Dirección General de Aeronáutica Civil tiene una gran responsabilidad al momento de otorgar las autorizaciones a las nuevas empresas aeronáuticas, a fin de evitar que dichas compañías puedan ser financiadas con recursos provenientes del lavado de activos o del narcotráfico. Por ello, es primordial que se identifique a los verdaderos accionistas de una empresa, su solvencia económica y moral y el origen de sus recursos.