Vicente Díaz Arce: “Qué relación hay entre mi hijo Bruno y la Fiscalía”
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-¿Otra vez su vida está signada por conflictos polémicos?

Dios ha querido que mi vida sirva a más personas para conocer lo que es el abuso del poder. Pero me gozo en las Sagradas Escrituras y existo con la resignada paciencia de Job, aunque él nunca purgó prisión injustamente como yo.

-¿Quién representa ese abuso del poder del cual tanto habla?

Hay una serie de intereses particulares y de funcionarios del Estado que se juntaron en contra mía. Ahí está mi libro “El abuso del poder. La Sunat usada para perseguir al fundador de Gamarra”, que describe la persecución que me hizo un canal de televisión entre 1990 y 1994  hasta llevarme a la cárcel denigrando al grupo Díaz. Uno de los gerentes de dicho canal de televisión fue Sandro Fuentes, quien durante el gobierno de Fujimori y Montesinos pasaría a ser el jefe de la Sunat y facilitó que 60 auditores hurgaran en mis empresas.

-¿Existe una nueva persecución en su contra?

Se repite la envidia como hace 24 años cuando puse a mi entonces joven hijo Bruno Díaz Squindo como empleado administrador de Galerías Santa Lucía para que salvaguardara mis propiedades de esa persecución, pero se aprovechó de que yo estaba en la cárcel y me robó la empresa administradora de dichas galerías, falsificando documentos y coludiéndose con testaferros, siendo por esto condenado él junto a sus cómplices.

-¿Pero ellos son colaboradores de la Fiscalía de Lavado de Activos?

En el colmo de la mentira mi hijo Bruno y sus testaferros aparecen como testigos de la Fiscalía en la Carpeta 27-2014, usando al Ministerio Público, institución que está protegiéndolos a pesar de ser personas condenadas. Ahí está la Resolución Número Uno del 22 de abril de 2010, expedida por el 20 JPL, que abre instrucción a mi hijo y sus testaferros por los delitos contra la fe pública, falsedad genérica y falsedad ideológica en mi agravio y contra el Estado. El Poder Judicial los sentenció como obra en el Expediente N° 12263-2010, y cuya resolución condenatoria fue ratificada por la Tercera Sala Penal el 9 de diciembre de 2014.

-¿Pero usted no alertó de esto a la Fiscalía?

Mi abogado, el doctor Javier Villa Stein, así lo ha hecho, pero algo raro pasa en el Ministerio Público. Pregunto al fiscal de la Nación: ¿sabía usted que la fiscal Marita Barreto le proporciona alas a mi hijo Bruno Díaz y a sus testaferros que han sido condenados por el Poder Judicial? Otra vez intereses privados, mezclados con la angurria de malos funcionarios, han materializado despojos contra mi patrimonio, incluso contra la casa que construí el año 1966 en Monterrico y en la cual he vivido todos estos años. ¿Sabía la fiscal Barreto que mi hijo Bruno ya echaba planes respecto de la incautación de mi casa, convocando incluso a familiares cercanos a él a una reunión con fines de repartija? ¿Pensaba mi hijo que yo iba a estar preso 36 meses tal como lo solicitó dicha magistrada? La Fiscalía podría cometer errores e injusticias en sus denominados “casos emblemáticos”, sobre los cuales dice que no piensa perder, pero ¿será a costa de recortar los derechos consagrados en la Constitución como la cosa juzgada y la cosa decidida?

-¿Quien hace esto es solo uno de sus hijos?

Sí, es solo Bruno Díaz y esto ha afectado a mis otros hijos, en especial a mi hija de 22 años que vivía en la referida casa, la misma que ahora está injustamente incautada. Los empleados de la Fiscalía botaban a mi hija del único lugar donde había vivido toda su vida, lastimándola gravemente en su imagen. A ella, como a mí, se nos ha quitado todo, solo faltaba que nos quiten el aire para respirar. Hasta mi pensión de jubilado ha sido bloqueada en el Banco de la Nación y eso es un exceso también injusto.

-¿No ha podido hablar con su hijo Bruno?

Nunca quise llamar la atención sobre los malos actos de mi hijo Bruno, incluso no me quería defender pues tenía la esperanza de que recapacitara, pero veo que sigue mal aconsejado por malos comerciantes que han echado ojo a mi patrimonio y abogados como Lourdes Flores Nano que no ha parado en ir por las oficinas del Estado y los medios cargando las tintas contra mi persona. Nuevamente se cierne en contra mía la prepotencia del poder, tal como cuando en los noventa se me arrebató lo que honradamente construí. Lamentablemente mi hijo Bruno ha hecho contacto con malos periodistas y venales funcionarios, orquestando falsedades para llevar un asunto familiar al ámbito penal.

-Señor Díaz, ¿usted ha lavado activos?

Mire, cómo puedo haber lavado de activos respecto de los bienes que hace más de 60 años construí. ¿Qué ha pasado en la fiscalía de lavado que vuelve con un refrito a pesar de que en el 2010 el entorno de mi hijo Bruno me denunció y todas esas denuncias fueron archivadas por falta de sustento y más aún cuando los fiscales superiores han dicho que eso es cosa decidida y que a nadie se le puede investigar dos veces por un mismo hecho?

-¿Cuál es su situación frente al Poder Judicial?

Estoy libre pero sin mis bienes y esa libertad se debe a que todavía hay jueces justos y apelo a esa clase elevada de jueces para que me devuelvan lo que me pertenece. Lo que no entiendo es cómo la Fiscalía puede tener a mi hijo Bruno de “testigo” si es un condenado por la justicia, precisamente por haberme agraviado y por agraviar al Estado. Es obvio que en mi caso el poder político y económico no ha estado exento. Incluso un ministro del Interior ingresó a mi casa en medio de un ‘show’ mediático para distraer a la opinión pública mientras se conocía más detalles del escándalo de Odebrecht.

“Quedé huérfano a los 6 años”

 -Cómo empresario, ¿se ha hecho solo realmente?

Perdí a mi padre a la edad de seis años, pero mi madre con varios hijos supo sacarnos adelante, enseñándonos desde la recordada Camaná lo que es el trabajo, la disciplina y los principios. Llegué a Lima a la edad de 13 años. Fui ambulante con mercadería en el suelo y la Policía Municipal de los años cincuenta me arrebataba las modestas cosas que vendía. Y cuando no eran los municipales, los ladrones que llegaban a la zona me quitaban todo y al día siguiente tenía que empezar de cero. Trabajé de sol a sol para llevar algo de comer a mi madre y hermanos. En medio de ese trajinar perdí un ojo, pero esto no fue obstáculo para fundar las primeras galerías de Gamarra.

Gamarra bendecida por Dios

-¿Cómo ve a Gamarra ahora?

Pese a toda esta persecución no se va a borrar la visión que tuve de Gamarra, cuando puse mis primeras tiendas en un lugar en el que nadie creía y que se ha convertido en la esperanza de mucha gente. Por eso di un ejemplo a los emprendedores para crecer dando trabajo a más peruanos y extranjeros, como actualmente ocurre con los hermanos venezolanos. Gamarra es un lugar bendecido por Dios donde más de 5 millones de limeños han trabajado estas décadas y más de 10 millones de provincianos dependieron directa o indirectamente de su producción.

José Briceño