Remedios con nabo


El nabo, perteneciente a la familia de las crucíferas, es originario de la zona asiática, siendo India y China los países donde su cultivo está más extendido, pero se adapta a cualquier zona septentrional.

En el nabo que se cultiva para alimentación humana la raíz es grande, redondeada, blanca y carnosa. Los brotes crecen del centro, abriéndose en largas hojas verde claro.

PROPIEDADES NUTRITIVAS Y CURATIVAS

El nabo, rico en vitaminas (A, B y C), sales minerales, calcio y azúcares, es muy conocido en todas las partes del mundo como alimento, pero son poco conocidas sus propiedades medicinales, a pesar de que tiene muchas aplicaciones en la medicina doméstica.

Es empleado en casos de bronquitis, pleuresía, asma, tos, amigdalitis, estreñimiento, reumatismo, forúnculos y en la cicatrización de heridas.

Es muy indicada la sopa de la raíz para curar las inflamaciones crónicas de los intestinos. Para este fin se prepara una sopa igual que una sopa común y se la toma una o dos veces por día.

El nabo en forma de cataplasma que se prepara pelado y cocido es un excelente remedio para curar los sabañones y sobre todo para quitar la picazón que los mismos producen. Estas cataplasmas son buenas en todos los casos de inflamación.

REMEDIOS POPULARES

Para la garganta irritada y descongestionante de las vías respiratorias: escoger un nabo grande al que se le abre un hueco en su interior rellenándolo con miel y colocar sobre un vaso que permita la entrada de sólo un tercio del tubérculo, si el nabo escogido es pequeño se pincharán cuatro palillos de mesa en su extremo para poder apoyarlo sobre el vaso. La miel, mezclada con la materia líquida del fruto, irá goteando y depositándose en el interior.

Es un proceso lento por lo que aconsejamos que se prepare al primer síntoma. También se pueden macerar los frutos rallados en leche. Para un vaso grande se utiliza un nabo medio. Se dejará en maceración de seis a ocho horas y se tomará el líquido endulzado con miel o azúcar sin refinar.

Para aliviar los dolores reumáticos o curar forúnculos y abscesos: cocer 3 nabos cortados hasta que estén blandos, retirar del agua y hacer un puré, sobre un paño poroso de algodón se coloca una buena cantidad y aplicar sobre la zona que se quiere tratar. El resultado es mejor si la pasta está moderadamente caliente.

Para adelgazar: lavar y picar un puñado de perejil, 3 ramas de apio y 2 nabos.  Hervir todos los ingredientes por 15 minutos en medio litro de agua. Beber a lo largo del día.

Para la amigdalitis: rayar un nabo, colocarlo en una tela y escurrir, agregar el jugo de medio limón y hacer gárgaras sólo 2 veces al día (una en la mañana y otra por noche) durante 5 días.

Para la anemia: elaborar un jugo que contenga nabo, zanahoria, rábanos y berro, los cuales se licúan. Se aconseja beber este jugo una o dos veces al día.

Para cálculos biliares o piedra en la vesícula: lavar y cortar un nabo crudo en pedazo y poner en una licuadora junto con un poco de agua. Licuar por unos instantes. Este jugo previene la formación de cálculos biliares y ayuda incluso a disminuir el colesterol malo.

Para la artritis: tomar un jugo de vegetales que contenga nabo, espinaca, apio y remolacha una vez al día.

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