Caso Sprikal continúa sumergido en el misterio
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Un enigma internacional por resolver. El pasado lunes cinco de marzo, el detective Serguéi Skripal, excoronel del Departamento General de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de Rusia (conocido como GRU), que fue acusado por su país de ser doble agente, en favor del Reino Unido y EE.UU., fue aparentemente envenado junto a su hija Yulia que llegó a visitarlo, con una presunta sustancia química denominada “Novichok”. El hecho sin duda despertó suspicacia en diversos países.

De manera inmediata, el Reino Unido culpó a Rusia por intentar asesinar a Sprikal. Estados Unidos hizo lo mismo y los asesores de la Casa Blanca vienen estudiando medidas que ayuden a proponer medidas contra el dictamen de Vladimir Putin.

“Dos personas, un hombre de 66 años y una mujer de 33, fueron encontradas inconscientes en un banco en [el centro comercial] The Maltings, en Salisbury», informó la Policía de la ciudad británica, al referirse a Serguéi y Yulia. Todos señalaron a Rusia como el posible autor del crimen. Por ello, el gobierno de Putin dio la cara y aclaró que no tienen ninguna participación en el incidente. Incluso, dijeron que lo ocurrido sería “un montaje de Londres”.

El Ministerio de Exteriores ruso argumentó su posición, al indicar que Londres (capital de Reino Unido) no ha presentado las pruebas fehacientes para culparlos. “1) Las versiones presentadas son insostenibles. 2) No descartamos que el ataque haya sido orquestado por el Reino Unido. 3) Londres no comparte datos de la investigación. 4) Un acontecimiento así no beneficia a Rusia”, son los puntos que señala el comunicado oficial.

“Afirmaron que se habría utilizado sustancias químicas de combate… pero ellos no imaginan lo que eso significa. Cualquier experto que se respete, dirá que si se usa un agente tóxico puede dejar varias víctimas mortales en el lugar”, declaró Vladímir Yermakov, jefe del Departamento de No Proliferación y Control de Armas del Ministerio de Exteriores ruso.

Asimismo, Ígor Kirílov, titular de las tropas de defensa química de las Fuerzas Armadas Rusas, comentó que el agente neurotóxico “Novichok” es 10 veces más letal y la fórmula es conocida.

El último viernes 23 de marzo, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, sostuvo que Moscú no ha visto ninguna prueba material que justifique las denuncias hechas por parte del Reino Unido, sobre el envenenamiento de Skripal y de su hija Yulia.

“¿Dónde están los Skripal?”, cuestionó Lavrov, quien reforzó sus palabras al tener como base publicaciones periodísticas de los diarios The Telegraph, The Guardian y The New York Times, donde afirman que el agente y su hija están graves y en cuidados intensivos. “¿Por qué aparecen denuncias anticipadas?”, fue la segunda pregunta, al recordar que New Scotland Yard [Policía de Londres] resaltó que las investigaciones pueden durar hasta el verano [para ellos llegaría en algunas semanas].

Por otro lado, Boris Johnson, secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, concluyó la razón por la cual Rusia decidió envenenar a Sprikal en su territorio. “Es muy simple. Porque este país sí tiene un particular conjunto de valores, que cree en la libertad y democracia. Así como en la prioridad de la ley. Además, porque una y otra vez hemos hecho llamados contra los abusos que han cometido”, enfatizó.

¿Quién es Sprikal?

En diciembre del 2004, Serguéi Skripal fue arrestado por el Servicio Federal de Seguridad ruso. Sus camaradas descubrieron que durante su servicio (1995) fue reclutado por los servicios de inteligencia del Reino Unido y luego les pasaba información catalogada como secreto de Estado.

Dos años más tarde (2006), el Tribunal Militar del Distrito de Moscú condenó a Skripal a 13 años de prisión en una cárcel de máxima seguridad. Le retiró el rango de coronel y de las condecoraciones que recibió durante años.

Por último, en el 2010, Serguéi, con tres ciudadanos acusados de espionaje en favor del Reino Unido y Estados Unidos, fue indultado por el anterior mandatario ruso, Dmitri Medvédev. Los cuatro fueron intercambiados y canjeados por diez personas sentenciadas por trabajar a favor de Rusia, que se encontraban encarceladas en EE.UU.

Por Juan C. Ángeles Moreno – [email protected]