Día de la Victoria y sus lecciones de paz, por Igor Romanchenko

Embajador de Rusia en el Perú celebra el 77 aniversario de la caída del nazismo.

Por Igor Romanchenko (*)

En mayo, todo el mundo celebra el 77 aniversario de la Victoria sobre el nazismo por las fuerzas unidas de la coalición anti-Hitler con la decisiva contribución de la Unión Soviética, cuyo pueblo sacrificó más de 26 millones de vidas en aras de la Victoria. Fue en el frente soviético-alemán que se rompió para siempre la columna vertebral de la maquinaria militar nazi, que perdió allí 7 millones de personas de los 9,4 millones en toda la guerra.

Desgraciadamente, en el siglo XXI somos testigos de una nueva erosión de la arquitectura de seguridad europea, que en varias décadas no ha sido capaz de superar enfoques de confrontación para basarse en el principio de una seguridad igual e indivisible para todos.

En este contexto, son inestimables como nunca las lecciones de nuestro pasado. En particular, volvamos a la antesala a la II Guerra Mundial, cuando los gobiernos de Europa Occidental firmaron en 1925 los acuerdos de Locarno, dividiendo las fronteras de Alemania en las occidentales, cuya inviolabilidad no podía ser cuestionada, y las orientales que carecían de las mismas garantías. El expansionismo nazi se canalizaba hacia el Este.

Frente a esta inminente amenaza, la Unión Soviética intentó contrapesarla con los esfuerzos diplomáticos al presentar una serie de iniciativas de paz y seguridad colectiva en Europa, inclusive los pactos de no intervención con varios Estados, la promoción del desarme general, la firma de una convención sobre la definición de agresor y la idea soviético-francesa de un «Pacto Oriental». Sin embargo, las potencias occidentales optaron por la política de apaciguar al agresor, cristalizada en los Acuerdos de Munich (la famosa “traición de Munich”) por Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia, que permitió a los nazis anexar partes de Checoslovaquia y proceder con sus planes agresivos hasta estallar la Segunda Guerra Mundial.

Mucho tuvieron que pasar las naciones de Europa para rectificar los errores de aquella época. Los Aliados en fin lograron dejar de lado las diferencias ideológicas y, celebrando las conferencias de paz de Teherán, Yalta y Potsdam, sentaron los cimientos para la formación del orden global con el centro en las Naciones Unidas.

TAMBIÉN LEE: Expreso renueva el diseño de su web

Sin embargo, ahora, ocho décadas después de los sangrientos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y más de 30 años después de la caída del Muro de Berlín, los enfoques de confrontación en materia de seguridad no se han superado. Se están destruyendo deliberadamente todos los mecanismos constructivos de cooperación. Por ejemplo, el Acta Fundacional Rusia-OTAN de 1997 estableció que “la seguridad de todos los Estados de la comunidad euro-atlántica es indivisible”. Las cinco oleadas de expansión de la OTAN y el acercamiento de la infraestructura militar de la alianza a las fronteras rusas violaron flagrantemente este principio.

Igualmente, en los 8 años del conflicto interno ucraniano, no se ha implementado ni una sola de las disposiciones de los acuerdos de Minsk, que fueron el resultado de un compromiso, aprobado por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

En fin, en diciembre de 2021, Rusia hizo un nuevo intento diplomático, proponiendo a EE.UU. y sus aliados firmar tratados concretos sobre garantías de seguridad jurídicamente vinculantes en Europa. Washington ignoró las preocupaciones fundamentales de Rusia. La llamada «política de puertas abiertas» de la OTAN se ha convertido en un pretexto para no limitarse con los principios de igualdad, sino seguir reforzando su propia seguridad a costa de los demás.

Hoy, en el Día de la Victoria sobre el nazismo, en lugar de intentar reescribir la verdad histórica y silenciar el incalculable sacrificio del pueblo soviético para combatir el nazismo, se debe volver a recurrir a una de las lecciones imperecederas que representa esta gran fecha – la seguridad igual e indivisible para todos los Estados es la mejor garantía de la paz.

(*) Embajador de Rusia en Perú.

TE PUEDE INTERESAR:

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.