El inicio del curso escolar «online» deja fuera a 3 millones de niños en Filipinas
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Después de retrasar su inicio dos veces por la pandemia, Filipinas inauguró este lunes el curso escolar 2020/2021, que de momento será a distancia apoyado en la enseñanza «online», método que ha dejado de lado a más de 3 millones de niños de familias con pocos recursos.

Unos 24,6 millones de estudiantes de primaria y secundaria se han matriculado este curso que debía haber comenzado en junio -22,5 millones en escuelas públicas y 2,1 millones en privadas-; frente a los 27,7 millones de alumnos del curso anterior.

Para atraer más alumnos, el Departamento de Educación ha extendido el periodo de matriculación hasta finales de noviembre, siempre y cuando reciban al menos 80 % de las clases.

«Hoy celebramos una gran victoria, declaramos nuestra victoria sobre la COVID-19. No permitiremos que COVID-19 destruya la educación de nuestros hijos y su futuro», dijo la secretaria filipina de Educación, Leonor Briones, en una rueda de prensa «online».

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Aunque las 47.000 escuelas públicas del país llevan meses preparándose para la apertura de puertas virtual, organizaciones de padres y de maestros han advertido de que este será un curso lleno de retos, ya que muchas familias no reúnen condiciones para realizar clases por internet, a pesar de que muchos ayuntamientos han repartido dispositivos y tarjetas de datos en los barrios de pocos recursos.

Debido a esos problemas, la mayoría de las escuelas públicas se han decantado por una enseñanza combinada, donde las clases «online» representan un mínimo porcentaje del aprendizaje, que se completa con la distribución de material impreso, lecturas y la retransmisión de clases en la radio y televisión públicas.

«Hay crisis y desafíos constantes. Incluso si es difícil, tenemos que hacerlo. No podemos esperar más, necesitamos reanudar las clases incluso si hay desafíos», aseveró Briones.

En un mensaje grabado, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, quien en el pasado afirmó que la clases presenciales no tendrían lugar hasta que no hubiera una vacuna disponible, indicó que el inicio del curso es «una ocasión trascendental» en medio de una pandemia.

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Filipinas es el principal foco de COVID-19 en el Sudeste Asiático, con unos 322.500 casos y más de 5.700 muertes.

La pandemia se ha cebado sobre todo con las escuelas privadas del país, donde la matriculación ha caído más de la mitad, y han tenido que cerrar más de 860 centros.

Se estima que unos 400.000 alumnos han pasado de la enseñanza privada a la pública, ya que muchas familias consideran que el esfuerzo económico que requiere llevar a sus hijos a los centros privados no vale la pena si las clases son «online».

En Filipinas, las escuelas privadas eran la opción más viable para muchas familias de clase media, ya que en los centros públicos los alumnos reciben menos horas lectivas por falta de espacio y acuden a clase por turnos según los niveles.

CON INFORMACIÓN DE EFE

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