Se esperaba para el pasado jueves 8 de julio la proyección del documental “1214. No tememos a los cobardes”, en el recinto denominado Lugar de la Memoria (LUM). Pero, tal como lo consigna la nota de César Rojas publicada en la víspera, página 10 del diario EXPRESO, existen documentos que demuestran un aparente veto que al final resultó frustrando el evento. Asimismo, los productores del filme se ratificaron en el señalamiento de trabas generadas por parte de funcionarios caviares.

Ahora bien, al margen de la polémica, lo trascendental es el documental en sí, resultado de un extraordinario trabajo de producción de Hernán Garrido Lecca y bajo la dirección de Ernesto Carlín y Hernán Hurtado, quienes precisan que se trata de una “película hecha sin fondos del Estado”. Entidad pública que está infiltrada por una argolla perversa de la izquierda caviar, la que sí goza para sus proyectos de cine del pingüe erario nacional a partir de la puerta giratoria de sus ONG con la administración pública.

De otro lado, nunca es tarde para reivindicar y honrar la memoria de más de 1,200 mártires del aprismo, asesinados por la bala o la dinamita de cobardes terroristas del Partido Comunista – Sendero Luminoso o del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), primos ideológicos de la zurda huevera o caviar, que han hecho vil negocio del giro de los derechos humanos, olvidando interesadamente cualquier homenaje a los apristas asesinados en los años ochenta del siglo pasado.

Sin duda el documental “1214. No tememos a los cobardes” no solo señala un camino a seguir de reflexión histórica y justo homenaje a los caídos del aprismo, sino que llena un vacío a veces pincelado por artículos y columnas de colegas periodistas, desperdigadas por distintas redacciones que han hecho de conocimiento público algunas historias en torno a los ministros de Estado, militantes de base, campesinos apristas, dirigentes, regidores de municipios, alcaldes o funcionarios públicos como Rodrigo Franco Montes, asesinados generalmente delante de sus hijos.

Contribuyamos para que este filme sirva de motor e inspiración a más productores audiovisuales, escritores, guionistas, cineastas, periodistas e historiadores a fin de que desempolven del olvido las biografías de militantes apristas o de víctimas de otras colectividades políticas, quienes dieron su vida por la democracia y la libertad, tema vigente pues -como en los años ochenta- hoy también se intenta arrebatarle a los peruanos sus derechos humanos fundamentales desde una izquierda marxista-leninista-maoísta siempre pérfida y variopinta.

@RafaelRomeroVas