Con un mes de retraso, el INEI publicó el boletín: “Mercado Laboral Nacional del 2020” (15/3/2020), elaborado sobre la base de una encuesta nacional trimestral a 37 mil viviendas (ENAHO), mediante visitas y “entrevistas por teléfono”, debido a la pandemia.
Se revela en el informe que se han perdido 2.5 millones (-29.3%) de “empleo adecuado” en el año 2020, es decir, aquellos “puestos” que aseguraban una jornada semanal de 35 horas o más e ingresos por encima del sueldo mínimo en el área urbana. Sólo subsisten 6 millones, que es el nivel más bajo desde el año 2008. Dicho de otra manera, hemos retrocedido 12 años, no obstante, que anualmente se incrementa en 370 mil personas (2020) la población en edad de trabajar (PET) que ya bordea los 25 millones. Estos muchachos fatalmente se suman a los “NiNis”, aquellos que ni encuentran trabajo ni se encuentran estudiando.
Por otro lado, se aprecia que los mayores de 14 años que realizan un trabajo asalariado o independiente obteniendo un beneficio o ganancia familiar, monetario o en especie, clasificados como “Población Ocupada”, o sea los que tienen trabajo más los que cachuelean, por primera vez en lo que va del siglo XXI, reportan una caída anual, que es de 2.2 millones, bajando hasta 15 millones.
Se observa que la caída en los que tienen empleo adecuado es mayor a la llamada “población ocupada” porque, gracias a Dios, ha conseguido “cachuelear” en plena crisis el 11% (270 mil despedidos) que no son muchos, porque la “calle” está más dura que nunca, no sólo por la pandemia, sino también por la impericia del equipo económico que no logra capear la recesión, tal como sucede en países vecinos. Las características de este contingente “pateando latas” son: 59% son mujeres, 49.5% son jóvenes entre 25 a 44 años, 55% provienen de las pymes de 1 a 10 trabajadores, 50% laboraban en el sector servicios (turismo, restaurantes, entretenimiento, salud, etc.), que en su gran mayoría, 60%, viven en Lima y otras ciudades aledañas de la costa central. Si bien el 32%, la primera mayoría relativa, registra educación secundaria completa, otro 27% cuenta con educación superior, que es la prueba palpable que aquellas universidades que reparten títulos como caramelos, más temprano que tarde, incuban una gran decepción.
Es bueno resaltar que si bien la “población ocupada” ha caído de manera transversal, no lo ha hecho en el sector de Agricultura, que ha experimentado un “milagroso” incremento de 16% (649,800). Ojalá que la nueva ley promulgada a paso de polka por las revueltas de diciembre, no terminen matando la gallina de los huevos de oro, porque en los otros sectores la situación es para llorar: servicios se contrajo en -25.9%, comercio-19.4%, manufactura -16.8%, construcción -11.1%, minería -28.7% y pesca -21.4%.
Finalmente, y no por eso menos importante, así como la creación de empleo es el principal reto de un gobernante; también lo es, incrementar la productividad y por ende, el ingreso promedio mensual, que en el caso urbano se ha situado en S/ 1,414.70 (2020), lo que en buena cuenta significa una disminución de 13.3% en términos reales en comparación con él 2019.
Seguimos viajando en una fatídica máquina del tiempo y ahora, ganamos lo mismo que a mediados del 2013.