Ante el deficiente manejo de sus comunicaciones y trato con la prensa por parte del Gobierno, no le quedó más remedio a la prensa de investigación, en este caso a los periodistas Christopher Acosta y Renzo Bambarén del programa “Punto Final”, de sumergirse en las actas de las sesiones de los Consejos de Ministros de la actual gestión y así darnos a conocer los debates y deliberaciones de este órgano integrado por todos los ministros incluyendo a la propia presidencia de la PCM, en total diecinueve sectores y que sus reuniones son dirigidas por el jefe del Estado, cuando éste asiste.
El reportaje como era de esperarse causó revuelo en una opinión pública ávida por conocer del perfil de sus autoridades y las medidas que se sazonan en las esferas del poder político, a fin de tener certidumbre, predictibilidad de lo que viene en el Perú, de un Gobierno que se muestra carente de “unidad de criterio”, de liderazgo y de rumbo definido, con el agravante de cada ministro pareciera jalar para su lado y de no responder a la autoridad del premier y, quién sabe, si a la del propio mandatario Pedro Castillo.
¿Qué leemos entre líneas de las actas del presidente de la República?, el ratificar su cuasi nula participación al frente de este órgano que integra el poder Ejecutivo y que está llamado a promover el desarrollo y bienestar de la población, según lo establece su Ley Orgánica. Al menos en blanco y negro no se recoge diálogo, directiva, supervisión o vigilancia de los avances de trabajo ni de la ejecución presupuestal de al menos los sectores que administran la mayor asignación de recursos en gasto de capital o presupuesto por inversión (obras), llámense Transportes y Comunicaciones, Salud, Educación, Vivienda, Interior, entre otros, para los efectos de dinamizar la economía y el cumplimiento de las políticas generales de gobierno.
Tampoco se recoge la opinión o postura del presidente Castillo en los temas de interés público, sobre todo en el ámbito político, por lo cual es inexplicable el sórdido silencio de quien dirige los destinos del país durante estas sesiones. Los que defienden ardorosamente esta gestión dirán que es “el nuevo estilo presidencial”, que éste prefiere la acción a las palabras, pero preocupantemente ni esto último se percibe, porque a casi 60 días de gobierno, las “obras” o decisiones gravitantes para el desarrollo del Perú no se dejan ver.
¿Y qué más que resaltar de las actas?, que lejos de las cámaras y el escrutinio público, algunos ministros son ácidos críticos de la prensa y sus intervenciones dejan entrever un tufillo comunista que no lo muestran abiertamente. ¿Y el premier?, por lo menos en el papel, un funcionario mesurado por ejemplo en el manejo presupuestal, perfil totalmente opuesto a sus constantes affaires políticos que son de dominio público.

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