A solo 3 semanas de haber vacado al Presidente Vizcarra, el Congreso conspira otra vacancia, ahora contra el Encargado de la Presidencia del Perú, Francisco Sagasti.

El quinquenio gubernamental 2016-2021, a 7 meses de concluir, es un duelo entre el Congreso y el Ejecutivo. Entre varios intentos de vacancia, consumadas 2, contra Kuczynski (marzo 2018) y Vizcarra (noviembre 2020).

Entre el 9 y 15 de noviembre último, el Perú profundo, defendiendo a Vizcarra en calles y plazas del país, liquidó al sanguinario gobierno de Manuel Merino.

Los 105 vacadores de Vizcarra que debían estar en cárcel por sedición continúan en sus curules; eligieron nuevo presidente del Congreso a Sagasti, hecho que lo convirtió en Encargado de la Presidencia del Perú.

A pesar de que el Perú profundo derrotó en las calles al Congreso, éste resultó dueño del Congreso y del Ejecutivo a causa de la rendición de Vizcarra.

Actualmente, estos 105 congredelincuentes están ejerciendo acoso político hasta con amenaza de muerte a su colega Mirtha Vásquez, Encargada de la Presidencia del Congreso, que es el inicio de la actual conspiración.

Está a la vista que la actual conspiración es mucho más vasta que la anterior; pues ha comprometido a altos oficiales de la Policía Nacional, sectores de altos funcionarios del Estado y están comprometiendo a las etnias amazónicas del nororiente fluvial y petrolero, a las históricas rondas campesinas de la Sierra y a otros numerosos sectores. De estallar la sedición, sería una catástrofe social que impediría las próximas elecciones y la sucesión presidencial. Terminaríamos así como un territorio bajo ocupación, intervenido por poderes extranjeros; cuya solución pacífica ya escaparía a la voluntad y capacidad de los peruanos.

Por ello, es fundamental sofocar esta sedición inmediatamente: A la cárcel los 105 “vacadores”, continuando el Congreso con los 25 no-vacadores como su Comisión Permanente. Reexaminar con justicia el asunto policial.

Amnistía a los centenares de judicializados ronderos, mineros, sindicatos, amazónicos, etnocaceristas. Y libertad bajo caución a todos los presos que no son peligro de sangre y ataque físico. Los indigentes deben ser alimentados en un sistema de ollas comunes organizado por la Fuerza Armada. Los directamente interesados preparan sus alimentos, los lugareños son los provedores, únicamente indigentes registrados comen gratis. El resto, a precio de costo.

Lo más pronto posible definir esto. Es salvar a la Patria. Su objetivo: ser una de las potencias mundiales.