Aún no tenemos presidente del Perú proclamado como tal por el Jurado Nacional de Elecciones, al existir actas en revisión y nulidades planteadas a mesas de sufragio que deberán resolver los entes electorales en los próximos días, aunque la verdad sea dicha, al cien por ciento de actas procesadas Pedro Castillo lidera la votación con 50.197% en tanto que Keiko Fujimori obtiene el 49.803%, guardando similitud con el “conteo rápido al 100%” de Ipsos la noche del balotaje. Y en medio de este ambiente de incertidumbre, el Congreso ahí, pretendiendo a tropel aprobar más de una docena de reformas constitucionales, algunas de ellas de enorme trascendencia que tienen que ver con el equilibrio de poderes, el retorno de la reelección inmediata de autoridades subnacionales y la bicameralidad, está última rechazada apabullantemente en el Referéndum de diciembre de 2018. Y decimos que es a tropel porque sentando un peligroso precedente, han dado paso a una “cuarta legislatura” a escasos días de culminar el actual periodo parlamentario, no quedando tiempo, como pide el Tribunal Constitucional, para un amplio debate y deliberación.
¿Cuál es la prisa? ¿Cuál el costo-beneficio en las actuales circunstancias de pandemia y economía contraída? ¿Es que se estaría legislando en beneficio propio de los congresistas salientes? Son preguntas válidas que nos hacemos y que merecen respuesta por parte de los líderes de las organizaciones políticas que tienen representación en este Parlamento. No se trata de legislar como si el mundo se fuera acabar como reza un viejo dicho, todo obedece a la prioridad de las necesidades sociales de la ciudadanía a la que estos congresistas aún representan, ellos responden a un mandato y deben rendir cuentas de su ejercicio, no es un poder ilimitado, se deben a sus apoderados o sus representados, que a la sazón es lo mismo.
¿Qué hace que en muchos de los padres de la patria se produzca una transformación que dista del candidato a la autoridad electa? ¿Qué los seduce? ¿Por qué muchos hacen carrera política de los cargos de representación? Si no se reeligen como congresistas (cuando era permitido), tientan los gobiernos regionales y en su caso los municipales, y tal vez, ir por una curul en el Senado, la cámara de revisión por excelencia a la cual podrían presentarse los que la promueven ardorosamente en la actual legislatura. Es válido pensarlo dada la desesperación por aprobar estas reformas a la velocidad de la luz.
Pasiones de lado, creo que por lo sufrido en los últimos Congresos, se impone una segunda cámara, la del Senado, para evitar atropellos y garantizar la debida reflexión de las iniciativas legislativas, pero no así, al caballazo. Hago votos porque los presidentes de los partidos políticos frenen esto con sus bancadas.

P.D. A quien gane las elecciones se requiere estabilidad en el país, necesitamos conocer al presidente(a) del Consejo de Ministros, al ministro(a) de Economía y al presidente(a) del BCR, así tendremos noción de qué nos espera en el futuro inmediato.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.