A lo largo de nuestra infancia, hemos vivido muchas situaciones que al día de hoy seguimos recordando como grandes anécdotas, súper divertidas, que en cada reunión familiar o entre amigos, sigue generando risa así la hayamos contado innumerables veces. Esto es mucho más frecuente en la generación de nuestros padres, y es que si seguimos retrocediendo en los años, cada vez encontraremos menos elementos que nos ayuden a capturar momentos anecdóticos, sólo nuestra memoria servía de almacén de información, y nosotros de medio de difusión. Con el tiempo nos hemos acostumbrado a ver situaciones divertidas sobre la vida cotidiana de terceros en nuestras pantallas, los famosos “videos virales” (no siempre son divertidos), donde sin el menor esfuerzo de los participantes, pueden lograr ser vistos o conocidos por millones de personas, inclusive para muchos termina siendo un excelente negocio.

Lo importante a resaltar de esto es que nos estamos acostumbrando a pensar qur sin mayor esfuerzo podemos llegar a darnos a conocer… y para los emprendedores, no es verdad.

Un emprendedor debe entenderse con “mentalidad ochentera”, no debe ser siquiera opcional la idea de lograr la difusión de su producto o servicio de manera casual, no hay casualidad, sólo será producto de su esfuerzo. El esfuerzo involucrará herramientas tecnológicas, claro que sí, dependiendo del tipo de negocio también publicidad visual en el sitio donde se ofrece al público lo que sea que venda, pero no habrá herramienta de venta más efectiva que el mismo dueño. Los emprendedores debemos tener la capacidad de transmitir a nuestro entorno lo que tenemos como negocio, debemos poder contarlo de tal manera que se enganchen como si escucharan la mejor anécdota de la historia.

La vida social para un emprendedor es una herramienta fundamental, entendiendo como vida social cualquier espacio donde pueda “socializar” o relacionarse con nuevas personas, desde la cola de un supermercado (guarden distancia covid, por favor) hasta una reunión de amigos o cualquier espacio con conglomerado de personas… ¡las redes sociales y la publicidad, jamás reemplazarán el mensaje del empresario!

Es importante que entendamos las bondades principales de nuestro negocio, cual es el verdadero valor agregado, en qué consiste realmente (muchos de nosotros aún no sabemos explicar nisiquiera esto) y sobretodo, poder explicarlo en pocas palabras.

Tengamos esto siempre presente, el empresario es el mayor vendedor de su producto, por lo tanto, la habilidad de hablar bien y claro debemos desarrollarla constantemente.

Una excelente semana para todos, no dejemos de socializar y hablar sin temor de lo que tenemos para ofrecer, podemos estar dejando de comunicárselo a nuestro potencial cliente más grande.