Columnista - Aaron Salomón

Cuatrinca roja del TC sella el golpe de Estado

Aaron Salomón

Periodista.

23 oct. 2019 02:50 am
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Como era de esperarse, la cuatrinca roja (humalista) del Tribunal Constitucional -integrada por Eloy Espinosa-Saldaña, Carlos Ramos, Marianella Ledesma y Manuel Miranda- consolidó el golpe de Estado perpetrado por Martín Vizcarra, quien disolvió el Congreso de la República al interpretar una denegación “fáctica” de la cuestión de confianza.

Este cuarteto, que contó con el vil espaldarazo del timorato Ernesto Blume, rechazó que Gonzalo Ortiz de Zevallos asuma como nuevo tribuno porque supuestamente el proceso de designación no había culminado, pese a que el abogado fue elegido por un Parlamento todavía en funciones y que se cerró el acta de la sesión. Así, los vagos recursos de Patricia Donayre y María Elena Foronda fueron adoptados para evitar que Ortiz de Zevallos reemplace a Espinosa-Saldaña, el líder de la argolla caviar atornillada al TC.

(Ahora que la mayoría del TC ha dicho que el nombramiento de Ortiz de Zevallos aún no termina, ¿en qué se sostiene la clausura del Congreso si el presidente de facto afirmó que la cuestión de confianza fue rechazada, precisamente, por esta designación?).

Además, el ‘Grupo de los Cuatro’ -como califica a la collera humalista los de LR- designó a Ramos como ponente para evaluar la admisibilidad de la demanda competencial presentada por el titular del Congreso, Pedro Olaechea, para revertir el cierre del Legislativo. La suerte aquí también está echada pues Ramos ya adelantó opinión: dijo que Vizcarra no había asestado un golpe de Estado e, incluso, deslizó que la acción competencial era una facultad solo del Pleno del Parlamento, mas no de la Comisión Permanente.

Blume ha pasado a la lista -encabezada por Mercedes Aráoz- de cobardes que se arrodillaron ante el dictador.

Pero, lamentablemente, el golpe de Estado en el Perú no es un caso aislado: en otros países de la región desborda la anarquía promovida por los izquierdistas. En Chile, delincuentes han saqueado comercios e incendiado edificios en protesta al alza (menos de 20 céntimos de sol) del precio de la tarifa del Metro; en Ecuador, violentistas indígenas bloquearon vías y desataron el caos por el incremento del valor de los combustibles. ¡Protestar pacíficamente es un derecho, pero causar desmanes es un crimen!

A ello se suma el inminente triunfo con trampa de Evo en Bolivia, y el eventual retorno del kirchnerismo en Argentina.

Por supuesto, Diosdado Cabello, el número dos de la dictadura de Nicolás Maduro, señaló estar contento por “la brisa bolivariana que recorre la región”, que se convertirá, anunció, en un “huracán”. Maduro, en tanto, destacó que el plan del ‘Foro de Sao Paulo’ está teniendo éxito en Latinoamérica.

Cuidado que nos arrastre el miserable huracán bolivariano, ese que ha hecho que un millón de venezolanos dejen todo y se refugien en nuestro país. Nosotros podríamos ser los próximos en vernos obligados a escapar si es que permitimos que se conforme una Asamblea Constituyente que varíe el capítulo económico de la Carta Magna. Avisados estamos.

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