Aaron Salomón

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SIN ANESTESIA

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Ni una sola obra

El periodista Beto Ortiz fue tendencia al sostener con bastante creatividad lo que Aldo Mariátegui, Phillip Butters o este servidor venimos denunciando desde nuestros sendos espacios: la prensa oficialista. Frente a un descuadrado Jaime Chincha -uno más del gremio gobiernista-, Ortiz escupió: “La cantidad de waripoleras que le han salido a Vizcarra es impresionante. Él podría hacer el corso de Wong con todos sus periodistas que tiene ahora. ¿Cómo hace? ¿Por qué lo aman tanto? ¿Qué le han visto que yo no?”.

El escritor trató de responderse estas últimas preguntas sin éxito, porque, a su correcto parecer, el presidente de la República no ha mostrado ni una sola obra (“¡Dame una!”, le pidió a Chincha, que no supo qué agregar).

Alguien más tenía que decirlo: atacar al Congreso -un fuero de lleno de zombies sin reelección ni bicameralidad y para nada obstruccionistas, sino todo lo contrario- no sirve para que el país deje de ser pobre. Tampoco ayuda la aplaudida lucha contra la corrupción que ha emprendido este Gobierno, porque eso es tarea exclusiva del “independiente” sistema de administración de justicia. Menos aún suma la andanada de golpes hacia el fiscal Pedro Chávarry, quien se atrevió a recordarle al dignatario el rosario de denuncias que no lo dejan dormir.

En una reciente columna en EXPRESO, señalé que una de las razones por las que el mandatario habría dado un golpe al tablero al proponer el adelanto de elecciones generales al 2020 (“nos vamos todos”, exclamó entre aplausos izquierdistas) sería porque se siente un incapaz y quiere irse con olor a multitud.

Ello ha quedado demostrado con su lamentable papel en el conflicto por el proyecto ‘Tía María’. El gobernador regional antiminero de Arequipa, Elmer Cáceres, lo acusa -sin asco- de traidor y lo amenaza con un derramamiento de sangre en el Valle del Tambo. Y Vizcarra, hecho todo un gatito asustado, responde afirmando que Southern Cooper no empezará construcción alguna, no obstante la entrega de la licencia, hasta que la población lo apruebe. ¿Acaso el cobre que podría hacer crecer la economía nacional solo le pertenece a los arequipeños engañados?

El economista Diego Macera escribió que Martín Vizcarra ha saltado a una piscina sin agua y nos ha llevado a todos consigo. Lo suscribo. Esta incertidumbre, según estimaciones de Macera, hará que crezcamos solo 2.5% en el 2019. Así, pues, señor presidente: no nos haga partícipes de su fracaso y ¡renuncie de una vez!, y que renuncie también la vicepresidenta Mercedes Aráoz, para que el presidente del Parlamento, Pedro Olaechea, llame a elecciones y acabemos con este circo este año.

Usted, señor Vizcarra, ya es un pato cojo y lo que pueda hacer -o, mejor dicho, prometer- ya no tiene peso alguno. Salvo, eso sí, para las waripoleras que lo aplauden como focas por la publicidad estatal que reciben sus medios.





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