Cuando cursamos la carrera de derecho, nuestros profesores nos advierten que la profesión del abogado tiene muchas ramas y campos laborales, por lo que, cada uno de nosotros va mostrando mayor interés por una especialidad, a la cual dedicará los futuros años de su vida; sin embargo, muchas veces omiten decirnos que la carrera del abogado básicamente está orientada para ser un profesional independiente; el mundo abogadil no solo tiene como fin buscar un empleo en algún poder del estado o institución pública. Un profesional independiente tiene la libertad de elegir el curso de su ejercicio profesional, sin injerencias, vínculos o presiones de cualquier índole, y sus decisiones deben ceñirse al campo de su profesión sin ningún reparo, con un riguroso dominio sobre sus actividades; el ejercicio profesional del abogado se involucra en nuestra sociedad no solo beneficiando a sus patrocinados, sino a cualquier miembro de ella; cuando decidimos trabajar de manera independiente, podremos tomar mejores decisiones sin compromisos o ataduras.
El abogado independiente no solamente tiene la obligación moral de trabajar y esforzarse de manera correcta e idónea, lo cual significa que debe ser honesto consigo mismo, guardando la ética y la compostura que un hombre de Ley debe preservar; la independencia del abogado es similar a la que un juez tiene en cuanto a su imparcialidad dentro del ordenamiento jurídico; una buena posición económica o estabilidad laboral no requiere una posición de dependencia, por medio del ejercicio independiente de nuestra profesión, con un trabajo asertivo y eficaz, también podemos conseguir bonanza. Si el abogado no actúa con independencia no podrá informar de manera adecuada a su patrocinado sobre los trámites y el avance del caso que está gestionando; no olvidemos que un abogado independiente puede poner en juego las acciones u omisiones que considere oportunas, elaborará una adecuada técnica de defensa, logrando así obtener los derechos que favorezcan a la parte defendida o asesorada.
La labor y el ejercicio profesional de nuestra carrera puede llegar a resultar compleja, si es que el abogado no prepara bien su defensa o estrategia, y para que esto no suceda, el abogado debe trabajar sin presión alguna, en un espacio físico que requiere el ambiente adecuado para la concentración debida, y mucho mejor aún, si tiene los libros y códigos necesarios a la mano para poder consultarlos; de este modo el abogado estará rodeado de una total libertad, independencia y seguridad para defender o asesorar al ciudadano con los valores, conocimientos y criterios ideales que la justicia consigna. Por todo ello, es también menester que el patrocinado que requiere de los servicios profesionales de un abogado, conozca su reputación y la trascendencia de los casos que ha llevado, para poder ganar su confianza y contarle hasta los más mínimos detalles para su adecuada defensa; de este modo el abogado llega a convertirse no solo en el profesional que gestiona su caso, sino también en el confidente y amigo, que es precisamente lo que el patrocinado necesita; esta es una de las grandes ventajas, que el abogado independiente llega a poseer como una especie de privilegio, lo cual hará que se pueda involucrar en el caso de manera más personalizada y fiable, denotando así el crédito de la reputación obtenida y resguardando la solvencia y seguridad jurídica que su digna labor le confiere.
Finalmente, es preciso recordar que el abogado no solamente debe ser un profesional independiente, sino que debe ser el más independiente de los hombres, tal como nos da a entender el prestigioso maestro y jurista Ángel Ossorio y Gallardo en su famosa obra El Alma de la toga.