Asistí la semana antepasada a la sesión del pleno del Congreso y me llamó la atención la cantidad de gente; asistencia de parlamentarios casi al cien por ciento, así como de sus asesores. No había en las galerías público ni periodistas. El ambiente estaba cargado por la adrenalina política y porque además no había un riguroso cumplimiento de las normas de salubridad. Como sabemos, la estructura del hemiciclo es encofrada, no tiene ventanas hacia la calle y el único medio de sentir el aire es con los potentes equipos de aires acondicionados que estaban apagados para evitar a recirculación. Me resultó increíble ver las puertas cerradas para recibir un poco de aire desde los pasos perdidos o desde las pequeñas puertas que dan hacia los pasadizos; cuando le pregunté a uno de los guardias internos, me dijo que “los motivos eran por seguridad” y le respondí “pero si los ambientes externos al hemiciclo están vacíos y además miembros de la Policía Nacional ubicados fuera del parlamento dan la seguridad necesaria para que no exista peligro alguno” y me respondió que “eso era verdad pero son órdenes superiores”.
Sin embargo, durante la semana, en que se desarrollan las sesiones de comisiones casi todas se realizan remotamente, y las salas de comisiones del Congreso están vacías, incluso sé que muchos de los congresistas de provincias se conectan desde sus oficinas o de sus viviendas en Lima.
¿Es decir, que los parlamentarios asisten al pleno y no a las sesiones de las comisiones?
Hace unos días vi a un presidente de comisión sesionando “solo”; lo vi hablándole a un teléfono; no había congresistas en las salas de sesiones, asesores ni el secretario técnico.
Es verdad que la pandemia ha trastocado el normal funcionamiento del Congreso, pero sería bueno saber cuántos parlamentarios faltan vacunarse, porque de ser pocos, podría el Congreso coordinar con el Ministerio de Salud para que concluyan con la vacunación de los congresistas y del personal necesario para el trabajo congresal. El Congreso debe ser declarado prioritario para el proceso de vacunación no por ser un privilegio. El universo de miembros del Congreso y sus empleados es pequeño y el trabajo que realizan es importante para el país.
Mientras tanto, debería cuidarse el aforo en el hemiciclo principal del Congreso y los accesos naturales de aire; ya hemos tenido congresistas y empleados contagiados en estos treinta días de labor.

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