Reiteramos. Nuestro Estado está confiscado por fuerzas exógenas. Esta democracia de papel que, ante las audiencias nacional y extranjera, funge de un sistema republicano que impera en el Perú, no es sino otra farsa montada por la progresía caviar marxista.

Ésta ha secuestrado el país a base de extorsiones, medias verdades y satrapías. ¿Cómo así? ¡Apropiándose del sistema judicial, imponiendo a su gente tanto en la Judicatura como en el Tribunal Constitucional y en Ministerio Público!

Allí las autoridades son nombradas por un “poder” exógeno, quebrantándose la esencia de la Constitución y violentándose el espíritu vertebral de toda democracia y el Estado de Derecho. En otras palabras, cada quinquenio Juan Pueblo elige únicamente a miembros de dos de los tres poderes públicos. Mientras tanto el tercero -el Judicial que abarca a la Judicatura, integrada además por el Tribunal Constitucional y la Fiscalía de la Nación- son digitados por una collera exógena al pueblo llamada Junta Nacional de Justicia JNJ.

¿Cómo? ¡Apelando a argucias que no se condicen con un auténtico sistema democrático! Repetimos. ¡A los jueces, tribunos y fiscales NO los elige el ciudadano! ¡Los digita un grupúsculo electo por el miserable Vizcarra! No por usted, amable lector. Valiéndose de subterfugios, la JNJ domina a los otros dos poderes del Estado, a los que somete usando de comisarios a ciertos medios de comunicación para perseguir a quienes discrepen del poder fáctico, inventándoles historietas como ese culebrón “Los Cuellos Blancos”.

El verdadero poder no es entonces ese poder democrático que elige la ciudadanía. Es, más bien, ese súper poder que chantajea a congresistas, ministros, incluso al presidente. ¿Cómo lo hace? ¡Presionando al Congreso y al Ejecutivo mediante algún juez o fiscal nombrado por la todopoderosa Junta Nacional de Justicia que controla el rufián Vizcarra! Un poder que coacciona a los magistrados, fiscales y tribunos que anteriormente ella misma digitó para manipularlos a su discreción.

Un poder omnímodo llamado Junta Nacional de Justicia. Un poder cuyos integrantes los escogen oenegés como Ideele, Comisión Andina de Juristas, etc. Organizaciones de zurdos mafiosos que, usando el dinero que reciben de multimillonarias fundaciones extranjeras -ejemplo, la del controvertido George Soros- manejan una prensa corrompida que acosa a sus víctimas apelando a libretos que inventan los Goebbles contemporáneos.

Así neutralizan al Ejecutivo y a los congresistas, jueces, fiscales y tribunos ajenos al pensamiento políticamente correcto. En síntesis, un poder opaco que liquidará a quienes se opongan a esta mafia progre-marxista-caviar que inconstitucional, ilegítimamente nos gobierna.

Comprenderá, amable lector, que cada lustro su voto solo sirve para reafirmarle el poder total a una banda de asaltantes, como los propietarios de las oenegés. Esta pandilla, liderada por Gorriti, ahora manda, hace y deshace, dispone y controla ciegamente todo el aparato estatal, propiedad de 32 millones de peruanos. Hoy cualquiera es víctima del chantaje de estos canallas. Porque a la primera de bastos le inventan algún pretexto; lo someten a consideración de un fiscal adicto al clan, quien lo acusará ante un juez por oponerse a esta mafia. ¡Y usted acabará en la cárcel!