Por Rafael Torres Morales

Junio 2021: Castillo es elegido. Su lema “reivindicación de los pobres frente al empresario opresor”. Finales de junio: desorden social y caos financiero, la bolsa cae. Fuga de capitales.
28 de julio: Castillo llama a una Asamblea Constituyente; declara que se procederá a estatizar la industria y recursos estratégicos. Saca a Velarde del BCR y toma control de la política monetaria del país.
Agosto 2021: ordena corralito a las transferencias bancarias hacia el exterior; además restringe el uso del dólar.
Setiembre 2021: el Congreso trata de evitar que se siga con las medidas arbitrarias e inconstitucionales. Castillo cierra el Congreso y el TC aduciendo una confabulación de la Derecha.
Octubre 2021: los medios de comunicación contrarios son tomados por las fuerzas armadas, institución en ese momento ya sometida por Castillo.
Diciembre 2021: más de 200,000 muertes por el coronavirus. Desde que Castillo entró al poder solo se preocupó por llevar a cabo medidas populistas sin ningún plan sanitario coherente produciéndose una vacunación por debajo del 5% de la población.
Para controlar a la población, ordena nuevas cuarentenas paralizando a todo el sector productivo y obligando a este a pagarle a sus trabajadores pese a ya no tener más recursos.
Enero 2022: las principales transnacionales salen del país por la inseguridad jurídica generándose pérdida de miles de puestos de trabajo.
Marzo 2022: con la finalidad de controlar el clamor popular, Castillo decide meterle mano a las reservas y establece una política de bonos y subsidios para el control de precios de gasolina, luz y productos básicos. En 6 meses se cuenta con poco menos del 50% de reservas y comienza una fuerte inflación a finales del 2022.
Ya cambiada la Constitución y establecidas una serie de medidas populistas, en el 2023, más del 90 % de empresas cierran o están al borde de la quiebra.
Ya para el 2024 el Estado no cuenta con más recursos pues no hay empresas ni trabajadores que paguen impuestos y cubran el gasto público; en este momento más del 90% de la población es pobre y el 50% ya vive en la extrema pobreza (a diferencia del inicio del gobierno de Castillo en donde la pobreza no superaba el 30%).
A finales del 2025 más de 5 millones de peruanos habrán abandonado el Perú, muchos de ellos los encontraremos en el extranjero repartiendo caramelos en las esquinas a quienes se les tildará de ladrones.
Los pobres se sentirán que se aprovecharon una vez más de ellos, pero esta vez ya no habrá marcha atrás ni posibilidad de votar en blanco, viciado o salir a las calles a clamar por justicia pues en ese momento, todo estará controlado por la lacra comunista que, por nuestra indiferencia y poca conciencia de Nación, dejamos entrar en el poder.
…Gracias a Dios, aún estamos a tiempo de cambiar este caótico futuro.
Socio del Grupo TYTL

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