¿Cómo creer en las promesas sin fundamento? ¿Cómo creer que todo lo prometido no te afectará tal como (varias voces) te lo advirtieron? Lo que hoy enfrentan los empresarios es un acto de fe para seguir produciendo y creando empleo, en el peor contexto posible.
Es hora de mirarnos en un espejo como país. El Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima afirmó que durante el 2020 la informalidad laboral alcanzó al 75% de la Población Económicamente Activa Ocupada, abarcando así a 11,2 millones de peruanos. De ellos los trabajadores independientes presentan una mayor participación con un 46%. ¿No nos gusta ese reflejo?
Busquemos otro espejo. El Instituto de Investigación para el Desarrollo informó que unos 3.6 millones de peruanos salieron de la clase media debido a la pandemia de la COVID-19, mientras que el INEI dio a conocer que más de 2,2 millones quedaron desempleados al cierre del 2020.
Quien sea el próximo presidente de la República deberá entender que sin empresas, no hay empleo y mucho menos dinero para pagar al sacrificado personal médico, que hoy debe enfrentar a la variante india del coronavirus.
En las zonas del corredor minero (sierra), el oleoducto norperuano (selva) y la canasta agroexportadora (costa) votaron 92.6%, 56% y 54.5% a favor de Pedro Castillo, quien nos presentó una propuesta que se centra en cambiar radicalmente la minería, la explotación de hidrocarburos y la agroindustria. Ojo. No decimos mejorar el modelo (que es necesario) si no cambiarlo radicalmente.
¿Qué pasó? Obviamente las autoridades elegidas fallaron terriblemente. Se dedicaron a mejorar las fachadas de las municipalidades antes de llevar internet de alta velocidad al colegio, implementar las mejores bibliotecas o tener centros de salud de última generación.
Tal como planteó el magnífico comercial de Mibanco, Ciudadanos del Mañana, lo que pasó es que de grandes cifras y porcentajes nos enamoramos, así crecimos pero nos faltó desarrollarnos. Es claro que quien se siente en el sillón de Pizarro, se encontrará con un Perú que exigirá cambios, y casi inmediatos. ¿Cómo lo hará sin entrar en conflictos sociales?
Es en este contexto, que el primer Mensaje a la Nación se centrará en dichos cambios, pero también implorará un acto de fe para que el empresariado, pequeño, mediano y grande siga apostando por el Perú; y vuelva invertir patrimonios personales, familiares y corporativos. El gobierno de turno no lo podrá hacer solo, por más que quiera.
Los políticos nos han defraudado por más de 200 años, sin embargo, los empresarios han estado aquí, apostando todo. Nuestro país cuenta hoy más que nunca con un ejercito de emprendedores, que todos los días sale a buscar las oportunidades que permiten pagar planillas e impuestos. Hoy el Perú los necesita más que nunca, pero es claro que no extenderán un cheque en blanco. Quien sea Presidente, deberá generar confianza para retomar la senda del crecimiento, y asegurarse de que al fin nos desarrollemos.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.