En los inicios de la humanidad era común el problema de un individuo abusando de otro individuo, para ello se dispuso -en la religiones abrahámicas- uno de los diez mandamientos: no matarás; posteriormente nos fuimos organizando en ciudades, con mucha gente, donde era común la tiranía, se hizo necesario establecer la libertad individual; con el tiempo fueron surgiendo los estados-nación, se necesitaba garantizar la no agresión mutua, tuvimos grandes conflictos y finalmente llegamos a un acuerdo internacional para garantizar la paz mundial. Ahora, enfrentamos una nueva situación: la tecnología va más allá de un estado-nación, ya no son estos quienes tienen acceso potencial a la destrucción masiva, sino los individuos; esta es una de las consecuencias de que las nuevas tecnologías son básicamente digitales, se ha logrado descifrar el genoma humano, las secuencias genéticas se pueden encontrar en internet, se pueden construir nuevos virus o reconstruir aquellos que afectaron a la humanidad; los individuos y grupos pequeños con acceso a este tipo de tecnología constituyen un gran peligro para nuestro mundo, estamos viviendo una gran pandemia nunca antes vivida, no tenemos la experiencia para lidiar con ella, no estamos preparados para actuar de forma anticipada; en estos casos, acumular más tecnología no es la solución, solo conseguiremos empoderar más a estas personas.

Si se deben plantear soluciones, estas deben ir no solo a la cabeza sino también al corazón: política pública y progreso moral; en nuestra civilización se procura no usar el poder, se garantizan nuestros derechos individuales cuando la sociedad nos brinda protección de otros que tan solo se preocupan de hacer lo que la ley establece y no lo realmente pueden hacer; en este contexto, debemos preocuparnos por tratar de limitar el peligro de las cosas novedosas, considerando que es más fácil hacer algo malo que defenderse de las cosas malas posibles, siendo el uso ofensivo el que tiene una ventaja asimétrica. Para encarar esta situación, podríamos abordar tres grandes áreas que podrían ayudarnos: Educación, la misma que debe llegar a todos, sin distinción alguna, para ello podríamos servirnos de las nuevas tecnologías, ya existen proyectos como “una computadora por niño”, esta herramienta conectada a internet y con los programas adecuados podría educar a todas las personas del mundo, no olvidemos que la educación es el principal factor de desarrollo de cualquier nación; Medio Ambiente, seamos conscientes que la población urbana sigue creciendo exponencialmente y ésta requiere agua potable, energía, transporte, y es el deseo que estas necesidades sean atendidas de forma ecológica, se vienen dando importantes pasos en el sector industrial, la tarea pendiente radica en el sector del consumidor; Biodefensa, debemos estar preparados para cualquier pandemia futura, debemos ser capaces de desarrollar antivirales y almacenarlos para usarlos cuando sean necesarios, a través de las redes digitales podemos averiguar qué está pasando, se necesitan también diagnósticos rápidos y efectivos, así como crear nuevas vacunas de amplio espectro. Es momento, también, de revisar las leyes, estableciendo las responsabilidades de los empresarios, científicos, ingenieros y técnicos, quienes deben responder por las consecuencias de sus actos.

Quizá no se pueda elegir el futuro, pero sí podemos dirigirlo, podemos diseñarlo, eligiendo qué cosas deben suceder y qué cosas no, navegando hacia lugares y tiempos con menos riesgos; sigamos creciendo como lo hemos venido haciendo, teniendo muy en alto los derechos y libertades fundamentales, limitando el acceso al nuevo y gran poder tecnológico; demostremos que somos una verdadera civilización.