Este jueves 8 de abril nos encontramos a escasos 3 días de la primera vuelta. Sobre un total de 18 candidatos presidenciales, la ciudadanía podrá elegir a uno que alcance el 50% de los votos válidos, improbable mas no imposible, recordando el poco confiable antecedente de la primera reelección de Alberto Fujimori en 1995. Sabemos cómo terminó su segundo intento reeleccionista del año 2000 y donde se encuentra en estos momentos. Con semejante recuerdo mejor voltear la página.

¿Entonces qué ocurrirá el domingo 11 de abril? Dos candidatos presidenciales pasarán a la segunda vuelta. ¿Quiénes podrán ser? Difícil adivinarlo pero curiosamente algunos han anunciado los ministros que los acompañarán en su eventual gabinete. Ese ejercicio de futurismo me parece poco realista en atención a la historia electoral peruana. Los ministros generalmente se anuncian cuando el triunfo electoral ha sido proclamado por el Jurado Nacional de Elecciones y además aclamado por la opinión pública.

Es lo más prudente, pero la prudencia no es una característica de la campaña electoral. Más bien se trata de dar una apariencia triunfal para desmoralizar a los rivales. Incluso un candidato puntero en algunas encuestas ha dicho que para la segunda vuelta solo aceptará de terceros un apoyo incondicional. Estamos avisados.

¿Y los demás candidatos? En el curso de la semana están realizando sus mayores esfuerzos, incluso quien fue contagiado con la covid 19. Esto lo podrá beneficiar con la simpatía otorgada a las personas que luchan para vencer la enfermedad. En estos días hemos apreciado un extraordinario despliegue de mensajes en las redes sociales, algunos anunciando los hechos más inverosímiles. Ya no es posible mostrar encuestas pero las seguiremos viendo de una u otra manera. Entraremos en el reinado de la confusión o de la esperanza, dependiendo del candidato presidencial de nuestras preferencias o apuestas.

Las elecciones generales tienen otros dos componentes. Los vicepresidentes y los candidatos al Congreso. Sin el apoyo del Congreso es imposible gobernar y sin los compañeros de fórmula, la plancha presidencial queda incompleta. El círculo se cierra con estos dos componentes. Vizcarra asumió la jefatura de Estado cuando la vacancia por incapacidad moral de PPK se precipitó en el Congreso por la tenaza de los votos de Keiko y de la izquierda. Mírenlos a los dos. Entonces debemos pensar en los vicepresidentes y congresistas.

Esto significa que debemos elegir a candidatos veraces, sin antecedentes de corrupción y con el coraje necesario para tomar decisiones en el momento que el Perú lo requiera. ¿Quiénes serán? Decídalo usted de acuerdo a su conciencia.