La historia nos muestra la realidad y los humanos preferimos lo mejor. Siempre pensamos en lo bueno. Sin embargo en el mundo existe también lo malo. Ante lo no bueno, la vida nos impulsa a escoger lo menos malo. Significa que tenemos conciencia que nos rodea lo malo.

En la vida política peruana estamos en la incertidumbre de quién nos causará menos daño porque instintivamente no encontramos lo bueno. Remontémonos solamente a los últimos 30 años. En ese lapso el pueblo ha tenido que “conformarse” con lo menos malo porque “ambos no eran buenos”.

Veamos en 1990 preferimos al menos malo y dejamos a Vargas Llosa; el 2001 entre Alan García y Alejandro Toledo se optó por el “cholo sagrado”; el 2006 escogimos a Alan García y se dejó a Ollanta Humala; y el 2011 preferimos a éste en lugar de Keiko Fujimori y el 2016 dejamos a Keiko y se escogió a Pedro Pablo Kuczynski. Ya no hay duda, se escogió desde 1990 al “menos malo”. Ahora todos están procesados penalmente por actos de corrupción.

Para estas elecciones del 2021 hay 18 ciudadanos que aspiran a ser Presidentes del país. Ante la experiencia histórica cabe la interrogante: ¿son realmente buenos?

Y finalmente quedarán dos candidatos. ¿Son buenos o malos? El pueblo debe escoger. Con los golpes que hemos sufrido estos 30 años, ¿hay que creerles? Antes todos se presentaban como buenos, honrados y sacrificados; ofrecían de todo hasta combatir la corrupción y cambiar la vida a los peruanos y pugnaban por convencer a la población. Y se escogió al menos malo.

Teníamos conciencia que los dos no eran buenos. Los candidatos presidenciales para el 2021 también ofrecen de todo, dicen terminar con la corrupción y “repartir” riqueza. Entonces ¿cómo debemos escoger? Lo sufrido en 30 años ¿podría proseguir? Al final de la primera vuelta en abril, podrían quedar los dos menos malos para finalmente escoger uno. Estamos frente a experiencias que ahora nos confrontan nuevamente.

Ante ello, ¿cuál es el destino de este país de cuyos ancestros la historia no ha señalado corruptos? Es oportunidad para recordar las reglas que regían de manera primordial la convivencia incaica: Ama sua – No seas ladrón; Ama llulla – No seas mentiroso y Ama quella – No seas ocioso.

Los 18 candidatos y también los dos finales, tendrán el valor de no ser ladrón, mentiroso ni ocioso.

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