Martín Vizcarra amenaza con que “el cambio climático” azotará al Perú como a ningún otro país del planeta. Este pobre hombre, que ha perdido todo resquicio de credibilidad por su mendacidad contumaz, no se satisface con haber engañado criminalmente a la sociedad peruana. Porque ahora saca otro mantra de la izquierda mundial –el cambio climático- como intimidación para tener con rienda corta a los peruanos. Cree estar en carrera para seguir gobernando a una sociedad a la cual engaña perversamente hace ya dos años y medio. Y tiene la petulancia de continuar desinformándola, mientras le permita esa mafia progre-marxista. Camorra que controla un poder fáctico.

Poder que, a través de Vizcarra, se apoderó del Perú acompañado de una prensa corrompida y una siniestra logia de oenegés. Todo este tinglado acata el mando progre-comunista resurgido tras el desplome soviético, graficado por la caída del Muro de Berlín. Y su factótum universal se llama George Soros. Siniestro personaje que ingresó a la política peruana detrás de un corrupto llamado Alejandro Toledo, Desde entonces, Soros no suelta las riendas del poder peruano. Ha comprado conciencias de políticos como de burócratas; de empresarios como de grandes gestores de negocios. Incluyendo a los dueños de esos otrora todopoderosos medios de comunicación que, encontrándose arruinados, venden sus patentes por un platillo de lentejas a cambio de vociferar aquel discurso progre-transnacional que, hasta el momento, ha logrado asentar con gran éxito este húngaro mega especulador mundial, gracias a la incultura de nuestra gente.

No hay que ser zahorí para entender que el nuevo fantasma –el del cambio climático, que desde ayer Vizcarra trata de sembrar como coacción para seguir aterrorizando a los peruanos- forma parte de aquel manual de operaciones siniestras que utiliza este funesto personaje apellidado Soros, para manipular a ciudadanos de naciones aciagas como la nuestra. Una sociedad sometida durante mucho tiempo a los avatares de una pugna entre comunismo –vestido de socialismo- y centro derecha. Siendo este último el modelo exitoso que siempre logró sacar lo mejor de nuestros nobles compatriotas.

Soros es consciente de que, mientras más agobie al Perú, más barato será apropiarse de él. Y Vizcarra es su médium para conseguirlo. Ahora, incluso, con muchos mayores posibilidades. Porque, amable lector, la fotografía que proyecta en estos momentos el Perú es la de una nación fallida; un pueblo quebrantado; una ciudadanía derrotada por el peso de una corrupción tectónica. Y de ello, lo único que hará gente como Vizcarra será consolidar el status quo. Por una razón sencillísima. ¡Porque Vizcarra forma parte de la corrupción! Fue peón de Odebrecht al que sirvió solemnemente como apoderado de Graña y Montero. Y fue aquel factótum gracias al cual, fiscales como Vera y Pérez, armaron el caballo de Troya llamado acuerdo de colaboración eficaz, que ha facilitado a la constructora brasileña desligarse de todas sus responsabilidades judiciales. Tanto penales como carcelarias. Inclusive multimillonarias reparaciones civiles. Ventajas que sólo pudo conseguirle un presidente incapaz y mendaz como Vizcarra, respaldado por Soros. Estamos advertidos, amables lectores.