En muchos hogares y restaurantes siempre hay algo de comida que se elimina y en el mundo, cada año, un tercio de alimentos termina en la basura. Ante esta problemática, el movimiento Too Good to go y otros más se han sumado para intentar sensibilizar el daño económico, ambiental y social que se produce al planeta por el desperdicio de recursos (agua, energía, suelos) y las emisiones innecesarias de CO2.

Según la FAO (2013) si el desperdicio de alimentos fuera un país, ocuparía el tercer lugar en producir gases de efecto invernadero, por ello el impacto del desperdicio de alimentos es severo pues tiene una carga diversa de carbono, por su procesamiento, transporte, ingredientes, recursos y el suelo que usan.

La pérdida de alimentos ha sido calculada en España, donde las familias malgastan 250 euros por año al desperdiciar la comida en cada casa, así lo asegura la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop).

Sin embargo, este país le da una segunda oportunidad a los alimentos que a unos les sobran, al preparar comida con alimentos desechados en perfecto estado. En los Países Bajos, Too Good to go salvó la comida número 10 millones que equivale a un ahorro de CO2 de unos 25’000,000 kilos, todo un récord, y a través de la aplicación que tiene más de 2 millones de usuarios registrados.

De otro lado, entre las provisiones que son más desechadas están los productos frescos como verduras, frutas y hortalizas, por su corto periodo de vida. Para Ecodes, que lanzó su Guía de Buenas Prácticas frente al Desperdicio Alimentario, el consumidor puede dejar de malgastar los víveres con medidas fáciles.

Entre ellas planificar mejor la compra, preparar un menú semanal, tener en cuenta las fechas de caducidad, pensar bien antes de llenar el carrito de la tienda con ofertas, adquirir de preferencia alimentos de temporada y que se produzcan localmente y sobre todo elegir aquellos productos que vengan sin plástico, papel o embalaje. Otra propuesta es reutilizar los alimentos cocinados.

Bajo este estilo muchos empresarios, chefs y consumidores apuestan por darle valor a un alimento que es descartado porque no cumple con los patrones comerciales de venta. Así es como nació el activismo gastronómico que significa movilizarse y participar en campañas para evitar el desperdicio alimentario, como “No Tires la Comida” de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que aboga para existan leyes que impidan que la comida termine en la basura.

Mientras tanto, 795 millones de habitantes en el mundo no cuentan con alimentos suficientes. Seamos conscientes al momento de comprar y hay que darle una segunda oportunidad a la comida que nos sobra.

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