Alejandro Tudela Chopitea

Alejandro Tudela Chopitea

EL TONEL DE DIÓGENES

Acerca de Alejandro Tudela Chopitea:

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CNM…

Una digresión previa: lamentable el juramento al cargo del fiscal de la Nación realizado casi en “en familia” y en extremis ante sus propios pares. Su gestión se inicia apenas con el socorrido beneficio de la duda. Veremos –y vigilaremos– cómo sigue.

En cuanto a la urgente reforma del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) –esperamos ya declarada en emergencia y reorganización al publicarse estos renglones–, algunas sugerencias.

En la Constitución de 1979 se creó este organismo constitucionalmente autónomo que proponía al Presidente de la República el nombramiento de los magistrados y estaba encabezado por el fiscal de la Nación y compuesto por representantes de la Corte Suprema, de la extinta Federación de Colegios de Abogados del Perú, del Colegio de Abogados de Lima y de las facultades de Derecho de las Universidades del país. Este modelo no tan malo aunque siempre perfectible fue modificado por la Constitución vigente que en un absurdo exceso pluralista y asambleísta destrozó el indispensable principio de especialidad jurídica de sus miembros y hasta contempla que pueden integrarlo dos más elegidos “por las instituciones representativas del sector laboral y del empresarial” (??), aberración que, por lo menos, nunca se ejecutó. Lo sensato –si se va a mantener un CNM reformado– es que se retorne a una organización institucional parecida a la de 1979; se acabe con las bochornosas elecciones gremiales que más parecen quermeses electorales y que la dirección quede en manos de juristas togados o no acreditados y reconocidos, sin perjuicio que valiosos licenciados de otras profesiones puedan contribuir en el proceso de formación y calificación de los aspirantes a jueces y fiscales.

Lo que nos lleva a la casi desconocida –salvo por el escándalo– Academia de la Magistratura (AMAG). Este organismo de rango constitucional dependiente del Poder Judicial cuando debió ser siempre autónomo y que se encarga de la formación y capacitación de jueces y fiscales en todos los niveles para los efectos de su selección y ascenso en la carrera, es hasta hoy una cenicienta desvalida y que se encuentra muy lejos de cumplir la misión porque su Consejo directivo está prácticamente copado por los capitostes y “hermanones” del Poder Judicial y el Ministerio Público. Sin exagerar, una AMAG radicalmente reformada debiera ser en adelante el único y efectivo filtro para la selección de magistrados que se propongan al nuevo CNM o al órgano que lo sustituya, ¿por qué no? ¡Amén!





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