Columnista - Alejandro Tudela Chopitea

Entre Lula y Donayre

Alejandro Tudela Chopitea

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13 nov. 2019 02:30 am
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Pergeñamos estos renglones porque alguien en una conversa defendió el “derecho” de Donayre a no ser desaforado cuando inicialmente se pidió el levantamiento de su inmunidad parlamentaria basado en lo que acaba de ocurrir en Brasil con la liberación del expresidente Lula.

Según el interlocutor si a Lula –reo por una condena por corrupción dictada en segunda instancia aunque con una impugnación por resolver y acusado en más de media docena de procesos por lo mismo– fue excarcelado por el Supremo Tribunal Federal (STF) por no tener aún condena firme, eso también justificaría que el Congreso en su oportunidad no desaforara a Donayre condenado por el “gasolinazo” ya que su sentencia no era cosa juzgada. La gravedad y diferencia entre ambos casos amerita algunas líneas para desbaratar el dislate.

La Constitución brasileña de 1988 establece que “nadie será considerado culpable hasta la firmeza de la sentencia penal condenatoria”. Esta disposición interpretada ultra garantistamente dio lugar a todo tipo de excesos que permitían al sentenciado recurrir casi al infinito para impedir su internamiento penal. Así, el STF intervino años atrás interpretando que frente al principio de la presunción de inocencia cabía relativizar el mismo cuando el acusado era condenado en doble instancia, autorizando el encarcelamiento.

Extrañamente -aunque no tanto a la luz de la crispada coyuntura política brasileña- el STF acaba de cambiar su jurisprudencia vinculante y con el voto dirimente de su Presidente decidió que las penas de prisión sólo empiezan a purgarse después que el acusado agote “todos los recursos disponibles”. Conclusión: Lula y con él varios miles más –entre ellos cuatro decenas sancionados por Lava Jato– podrán salir temporalmente a las calles y a ver qué más pasa.

Lo de Donayre es distinto. Nuestra Carta Fundamental determina que “toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad” (art. 2, numeral 24, inc. e). Este reo fue condenado bajo el régimen del Código de Procedimientos Penales anterior y debió purgar de inmediato la pena impuesta por el Tribunal Superior sin perjuicio de recurrir al Supremo.

La mayoría opositora del Parlamento lo “blindó” arbitrariamente hasta que ya no pudo más y entonces Donayre pasó a la clandestinidad, se mantuvo prófugo por meses y hoy se halla en prisión.

Como vemos son situaciones muy diferentes. En lo único que Lula y el tal Donayre son iguales es que ambos son reos de la justicia. ¡Amén!

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