Alejandro Tudela Chopitea

Alejandro Tudela Chopitea

EL TONEL DE DIÓGENES

Acerca de Alejandro Tudela Chopitea:

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Inmunidad impune

El indignante caso del “juez supremo” Hinostroza, suspendido del cargo pero despachándose a su gusto por la ciudad mientras no se resuelva la acusación constitucional en su contra, ha llevado al presidente del Poder Judicial a declarar que esta prerrogativa funcional del antejuicio político a favor de varias altas autoridades distintas al jefe de Estado e incluso la inmunidad parlamentaria de arresto y proceso debieran ser abolidas.

Hoy, a nivel planetario, se debate sobre la eliminación o restricción de esta prerrogativa, procesal que beneficia a congresistas y demás cargos privilegiados, y más aún cuando campea la corrupción pública y la impunidad provocando el justo rechazo ciudadano. Si no, veamos lo que ocurre en España donde están hartos de tener que soportar a casi un millar de funcionarios “aforados”.

El privilegio de esta suerte de fuero especial (antejuicio y/o juicio político) fue creado por el sabio Constituyente para someter a acusación a estas altas autoridades por la comisión de delitos y/o infracciones constitucionales en el ejercicio de la función y que además de declarar la formación de causa y habilitar la vía del procesamiento penal acarrea la suspensión, inhabilitación o destitución del acusado. En el caso de los legisladores se añade a este privilegio la dichosa “inmunidad parlamentaria”, una garantía procesal penal por la que no pueden ser tocados, es decir, ni detenidos ni procesados por delitos comunes sin la aprobación previa del Pleno congresal. La razón de esta “garantía” es impedir causas politizadas, persecuciones políticas o cacerías de brujas contra los parlamentarios que afecten o perturben el debido funcionamiento del Poder Legislativo.

Los dos privilegios de marras suenan bien, pero qué pasa –como ahora– cuando se pervierten y sirven para apañar la más grosera impunidad con el cuento del “origen o motivación política” del requerimiento judicial que tira al traste el debido levantamiento de la inmunidad del mal padre o madre de la patria, o cuando mediante la “morosidad”, la coartada “ética” y cuestionables votaciones se encarpeta, archiva o rechaza acusaciones constitucionales que indignan a la opinión pública hastiada del “otorongo no come otorongo”.

En la penosa coyuntura que vivimos es difícil no simpatizar con la propuesta del presidente del Poder judicial y el debate está servido porque nadie, salvo los propios imputados, está satisfecho con la forma como funciona este régimen de privilegios. ¡Amén!





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