Columnista - Alejandro Tudela Chopitea

Jugamos todos

Alejandro Tudela Chopitea

...

15 may. 2019 02:50 am
A+

En momentos en que hay pocos motivos para celebrar en el país, valen unos renglones sobre lo que hace un par de años parecía una utopía y hasta un fiasco financiero y ahora es una realidad.

En el segundo semestre del 2016, recién iniciada la presidencia de PPK, el Gobierno decidió sacar adelante los XVIII Juegos Panamericanos y VI Parapanamericanos cuya sede se había otorgado años atrás a Lima pero que ni la administración humalista ni el de la Municipalidad Metropolitana movió un ladrillo –salvo crear un fantasmagórico Proyecto Especial denominado COPAL– para preparar a la capital para ser la anfitriona del más importante evento deportivo continental. El Perú jamás antes había sido elegido para albergar estos Juegos y como venía la mano resultaba probable que perdiese ese privilegio como hace unos meses nos quitaron la organización del Campeonato Mundial del Fútbol Sub 17 y hace unos días la sede de la final de la Copa Sudamericana pelotera por “razones organizativas” imputables a la esperpéntica Federación Peruana de Fútbol.

Para los que no tienen memoria –artículo de lujo en estos lares– el cargamontón contra estos Juegos fue descomunal arguyendo que sería un despilfarro económico existiendo otras prioridades presupuestales, etc., etc. El Ejecutivo, primero con PPK y luego con el presidente Vizcarra, se mantuvo firme ante el reto y tuvo el acierto de designar director ejecutivo del Proyecto a Carlos Neuhaus y de diseñar un marco legal-administrativo que facilitó la gestión del renovado COPAL-Perú encargado de desarrollar la infraestructura, equipamiento y operaciones necesarias para los Juegos.

Hoy, a escasos dos meses y medio de la inauguración del importante evento, el avance físico y equipamiento de todas las instalaciones y campos aún no entregados y en los que se llevarán a cabo los Juegos, supera ya el 90 %, empezando por la Villa Panamericana en el distrito de San Juan de Miraflores. Como acaba de declarar un dirigente internacional: “(…) Estuvimos hace un año y medio, y no había nada. (…) Lo que se ha construido en Lima es de calidad olímpica y mundial”.

Ojalá el éxito también se refleje en las competencias y las medallas. Pero lo que es innegable es el acierto de haber apostado por la realización de los Juegos que pone a Lima en las grandes ligas y cuyo legado deportivo y social beneficiará a su población, en especial a la más necesitada. Si el lema que inspiró esta organización es “Jugamos todos”, ahora que nadie meta cabe. ¡Amén!

Post Relacionados

¡No somos suecos!

La estrategia sueca de contención del Covid-19 ha llamado la atención mundial. Mientras aquí acabamos de re-reprorrogar el necesario Estado de Emergencia para procurar controlar la peste viral profundizando una de las peores crisis económicas y financieras de la historia nacional tras 60 días de cuarentena nacional, en Suecia su población se ha pasado el

Caquetazo

A mediados de marzo pasado, El Perú fue destacado en distintos medios internacionales por su radical decisión de declarar la cuarentena nacional para enfrentar la pandemia del Covid-19. La verdad, no había mejor alternativa que este martillazo en favor de la salud y la vida, a pesar del grave sacrificio económico y social que iba

40 días después

La primera acepción de cuarentena significa cuarenta y ya pasamos las cuatro decenas de días sometidos al confinamiento social. Empero, lo cierto es que en materia sanitaria la palabrita hace buen tiempo no es sinónimo del número aritmético sino del período de tiempo necesario que las personas deben mantenerse aisladas por razones de salud pública.