Alejandro Tudela Chopitea

Alejandro Tudela Chopitea

EL TONEL DE DIÓGENES

Acerca de Alejandro Tudela Chopitea:

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Reos impunes

Uno de los casos pioneros de latrocinio durante el fujimontesinismo que luego se convertirá abiertamente en una cleptocracia, acaba de ser declarado prescrito por el Poder Judicial. Aunque cabe impugnar lo resuelto ante la Corte Suprema el recurso –de presentarse– no pasará del pataleo porque lo declarado tiene amparo legal. Otro ejemplo de que la ley es dura pero injusta y favorece la impunidad de la corrupción.

El desaguisado de marras, se refiere a la causa de hace 25 años abierta por la substracción de donaciones de dinero y ropa usada enviada desde el Japón y que manchó el primer quinquenio gubernamental del presidente Fujimori a poco de iniciarse. Este escándalo provocó, incluso, el rechazo de la primera dama y los que tenemos memoria recordamos qué pasó después con ella.

La investigación fiscal y el auto apertorio de instrucción determinaron que Juana y Rosa, hermanas del entonces jefe de Estado, eran presuntas responsables de la comisión de los delitos de asociación ilícita y de peculado agravado como cómplices. El problema fue que ellas –al igual que Fujimori– pusieron pies en polvorosa y se “refugiaron” en el Japón gracias a su también nacionalidad nipona. Declaradas reos ausentes, todos los esfuerzos para someterlas a la justicia se estrellaron contra la hierática negativa del Japón con el cual no teníamos –ni tenemos– Tratado de Extradición y que poco o nada cooperó con el Perú aunque fuese por el principio de reciprocidad –lo mismo ocurrió con el expresidente como nos consta–. Conclusión: al ser Rosa y Juana reos ausentes, no hubo forma procesal de suspender el plazo de prescripción de la acción penal y vencido éste el caso se archiva. Así de fácil. Lo que no deja de ser irónico es que el abogado de ambas muy suelto de huesos habría dicho que les aconsejó volver porque lograría su absolución y las hermanas respondieron que no “confiaban” en el Poder Judicial

Ante este nuevo bochorno, por lo menos tenemos hoy el consuelo de que se ha reformado el artículo 41 de la Constitución estableciendo que en el caso de los delitos cometidos contra la administración pública o el patrimonio del Estado por funcionarios o servidores públicos y por particulares “la acción penal es imprescriptible en los supuestos más graves, conforme al principio de legalidad”. Confiamos en que el Congreso y el Ejecutivo ya hayan modificado el Código Penal en este sentido para que la corrupción no siga corroyendo y burlándose del país. Por lo menos eso exige la ciudadanía. ¡Amén!

 





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