Columnista - Alejandro Tudela Chopitea

Se busca mediador

Alejandro Tudela Chopitea

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4 sep. 2019 02:30 am
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El ruego de la semana pasada sirvió de poco y el todavía nonato diálogo “bilateral” entre el jefe de Estado y el presidente del Congreso parece, hasta ahora, que no dará buen fruto.

El primer mandatario espeta en calles y plazas que el adelanto de elecciones generales para el 2020 es irrenunciable y “vox populi”. En el alicaído Parlamento la mayoría opositora y sus satélites demora el debate de la medida y por los pasos perdidos se oyen voces que piden la renuncia del Presidente de la República o hasta su vacancia.

Para remate, desde el Ejecutivo se continúa blandiendo la posibilidad de plantear la cuestión de confianza que franquearía la disolución del Legislativo. En fin, en esta aberrante guerra política que agudiza la crisis institucional a ninguno le importa el destino del Perú y de los peruanos, que son los grandes paganos.

Puesto que todo abogado con cabeza opina a diestra y siniestra en los medios sobre la constitucionalidad o no de los comicios anticipados y de la cuestión de confianza, aquí van estos borrones por sí sirven de algo para salir de este insensato pandemónium.

El adelanto eleccionario que exige una reforma constitucional conforme al artículo 206 de la Carta, es jurídicamente factible y hay precedente; el problema es que no existiría la voluntad parlamentaria suficiente para aprobar el proyecto de ley y como vamos tampoco el tiempo apropiado o conveniente para ejecutarlo. Ante ello, el primer mandatario podría hacer cuestión de confianza y rechazada ésta mandar a su casa a los congresistas.

¿Sería constitucional? Ya el TC ha sentenciado que esta atribución de control político del Presidente de la República es amplia y abierta y que puede ejercerse en casos de proyectos de ley que configuren políticas públicas o de gestión gubernamental, pero no se ha pronunciado si es aplicable para la modificación de la Carta en la que, además, el Poder Legislativo es el único legitimado y el jefe de Estado no puede observar la modificatoria (aunque habrá que recordar que el Ejecutivo igual la invocó para las reformas constitucionales aprobadas en el último Referéndum). Ante este escenario, varios congresistas han saltado alegando que opondrían la vacancia presidencial y que siga el despelote.

Las cosas están en un álgido punto en el que sobran abogados y opinólogos y frente a la ausencia de cordura se necesita la sabia mediación que ayude a estos dos poderes extraviados a volver al rumbo que merece el Perú. ¿Será mucho pedir? ¡Amén!

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