Alfonso Miranda Eyzaguirre

Acerca de Alfonso Miranda Eyzaguirre:



Que suenen las alarmas

Por mandato de la Asamblea General de la ONU, desde septiembre de 2018, se han realizado 3 reuniones intergubernamentales con el encargo de elaborar un acuerdo vinculante relativo a la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, BBNJ por sus siglas en inglés. Sus puntos cardinales deben ser los recursos genéticos marinos y la participación en los beneficios; los mecanismos de gestión basados en zonas geográficas, incluidas las áreas marinas protegidas; las evaluaciones del impacto ambiental y la creación de capacidad y transferencia de tecnología marina. Se ha convocado a una cuarta cita entre el 23 de marzo y el 3 de abril, la que se pretende que sea la última.

A pesar de que se afirma que el nuevo convenio no debe ir en detrimento del marco jurídico en vigor, ni de los órganos mundiales, regionales y sectoriales competentes, contiene previsiones que podrían incidir negativamente en la actividad pesquera, al invadir las jurisdicciones de las actuales Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROPs). Es lógico suponer que se duplicarían esfuerzos de gestión y conservación que tienen más de siete décadas, sin que haya una necesidad real de llenar vacíos normativos e institucionales, ni de complementar esa gobernanza. Además, como lo mencioné en mi columna del 17 de septiembre de 2019, en este diario, el texto base de la propuesta crea un sistema global centralizado de manejo asociado a una red científica inespecífica, con lo que contradice el mandato, se implanta sobre los actuales órganos jurídicos y desplaza la soberanía de los Estados en el acceso a la Alta Mar.

Preocupa, adicionalmente, que se quiera concluir este proceso en 18 meses cuando otros pactos de similar magnitud han tardado más de 10 años de negociaciones. No hay justificación para engendrar una nueva burocracia internacional invasora de espacios bajo jurisdicción de organismos en los que nuestros países han dedicado sus mayores esfuerzos y que contribuyen a la sostenibilidad de las pesquerías en aguas internacionales.

El ex Director para America Latina de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Carlos Mazal, señaló que es preferible no tener acuerdo a tener uno malo. “Hay distancias insalvables entre posiciones e imposibilidad de consensuar bajo presión. Ninguno de los cuatro elementos centrales son aceptables. El tema de recursos geneticos se viene discutiendo en la OMPI desde 2001. Negociar en el entorno oceánico donde el promedio de profundidad es de 4 km con más del 90% de los océanos que no han sido explorados, llevará tiempo. El tema de tranferencia tecnológica es una entelequia. La tecnología, protegida por patentes, pertenece a sus titulares y no a los estados. Las Áreas Marinas Protegidas deben de ser sustituidas por áreas de manejo marino. Solo es aceptable un acuerdo equilibrado en el tiempo que lleve lograrlo”, enfatizó.

Confío en que nuestra Cancillería sabrá actuar en defensa de los intereses pesqueros del Perú que forma parte de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) y la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), los mismos que son los mecanismos que el Derecho Internacional prevé para la administración de los recursos altamente migratorios y transzonales y no vayamos a ceder espacios que protegen nuestra soberanía ante un futuro monstruo de mil cabezas, burocrático, manipulable, antipesquero y que nos arrebate lo que ha tardado tanto en construirse. Que suenen las alarmas.

Ex Viceministro de Pesquería



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Álvaro Gutiérrez: Vilca es la ministra de Nadine Heredia

Álvaro Gutiérrez: Vilca es la ministra de Nadine Heredia