Durante la semana participo como espectador en las redes sociales, de diversos debates que realizan los postulantes al Congreso y me quedo muchas veces sorprendido de las ofertas electorales que realizan, ya que no están relacionadas con lo que realmente pueden hacer los congresistas. Este grave problema está relacionado con la falta de formación política de los postulantes y demuestra una brecha profunda que sigue dejando la crisis de los partidos políticos.
En reiteradas oportunidades he manifestado que las verdaderas escuelas de gobierno son los partidos políticos y que éstos deben preocuparse para formar a sus cuadros políticos no solo por el rol que representarán una vez que son electos como gobernantes sino por la responsabilidad que tienen en la legitimidad del sistema democrático. Sin embargo, hay otros elementos que mejorarían la calidad de los militantes de los partidos políticos y con ello me refiero a las instituciones del Estado que trabajan de espaldas y se desentienden de sus responsabilidades en la formación de los gobernantes.
Por ejemplo, la Contraloría General de la República, la Fiscalía de la Nación, el Poder Judicial, el Congreso, el Banco Central de Reserva, entre tantas otras, ¿se preocupan en capacitar a los militantes de los partidos políticos para mejorar la calidad de los futuros gobernantes?
Lo cierto es que hay una responsabilidad compartida entre los partidos políticos y las instituciones públicas, ya que sobre todo a estas últimas les debe interesar qué personas pueden llegar a gobernarlas en el futuro, pero al parecer no tienen esa visión de largo plazo.
Siempre nos quejamos cuando las cosas ya están hechas; por ejemplo, criticamos, se incrementan penas y se dan épicos discursos contra la corrupción, pero ¿qué institución ligada a combatirla se preocupa en realizar cursos de capacitación en los partidos políticos para evitarla? Pues creo que ninguna.
Es decir, los responsables de las instituciones públicas no tienen un trabajo preventivo para mejorar la calidad de los futuros gobernantes y luego cuando las cosas salen mal se “rasgan las vestiduras”, pero no hacen nada para prevenirlas.
Eso pasa en nuestro país, somos campeones para criticar y señalar con el dedo a los “responsables” pero no hacemos nada para prevenir los errores futuros.
Si queremos mejorar la calidad de los gobernantes debemos establecer alianzas estratégicas entre los partidos políticos y las instituciones públicas.