Los peruanos están muy sensibles ante informaciones ciertas, erradas o falsas; ante cualquier tipo de comentario que suene racional o no; ante cualquier afirmación que provenga de las autoridades e incluso de las normas legales que se dictan.

El estado de ánimo de la población no está en su mejor momento, y las razones pueden ser diversas e incluso concurrentes, como las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia. La pérdida de empleo e ingresos también influye, las deudas que no se pueden pagar, las obligaciones que se incumplen, la demora en la percepción de las ayudas ofrecidas por el Estado y, entre otras, las trabas para viajar a atender a familiares contagiados.

Los alumnos de los diversos niveles educativos perciben que la enseñanza no presencial no era lo que esperaban, a lo que se agrega los constantes cambios en las reglas de conducta social durante la pandemia.

En adición, estamos inmersos en un proceso electoral con nada menos que 18 agrupaciones políticas con plancha presidencial y 19 con listas parlamentarias y con mensajes poco claros y con mucha carencia de ideas y propuestas que puedan financiarse y llevarse a cabo.

El estado de ánimo al que nos referimos es propicio para que cualquier cosa que se diga, se proponga o haga, se interprete como acciones u omisiones que estimulen el fraude electoral. Lamentablemente desde el propio Estado se fomenta tal percepción por los errores que se cometen.

Me explico y, como muestra, un botón. Se expidió el Decreto Supremo 058-2021-PCM publicado oficialmente el 27 de marzo, mediante el cual se prorroga el Estado de Emergencia Nacional y se dictan medidas de comportamiento social para regir hasta el 11 de abril, que coincidentemente es el día de las elecciones presidenciales, congresales y para el Parlamento Andino.

Evidentemente ese día corresponde a los ciudadanos emitir su voto, para lo cual tienen que concurrir a los lugares asignados, pero es el caso que, como norma general dispuesta en el mencionado Decreto Supremo, hay inmovilización en las provincias que se encuentran en los niveles de alerta extrema, como por ejemplo las provincias del Cusco, Ica, Trujillo, Barranca, Piura, Puno, entre varias otras. Pero es el caso que, en otra disposición de la misma norma, se determina en forma también general que se podrá ir a votar. Vidaurre contra Vidaurre.

El enredo no queda en lo señalado, sino que la misma norma prohíbe el desplazamiento de vehículos particulares los días domingo, inclusive el 11 de abril, en las provincias consideradas de nivel alerta alto, muy alto y extremo. O sea que los ciudadanos tendrían que concurrir a los locales de votación caminando o en transporte público, lo cual desmotiva el afán de cumplir con el sufragio, especialmente tratándose de ancianos y discapacitados o quienes tengan que caminar un buen trecho.

Felizmente, gracias a la advertencia del jefe de la ONPE, se ha corregido el desaguisado, al efectuarse la rectificación por el D. S. N° 059-2021-PCM, y a votar se ha dicho.