Por circunstancias, no pudimos escuchar “en vivo” el anterior mensaje del jefe de Estado interino pero sí las críticas a éste por las imprecisiones en que incurrió y las contradicciones que surgieron de inmediato por las declaraciones ministeriales. Al principio, quisimos creer que los palos resultaban exagerados pero nada que ver y lo que quedaba era esperar que en la próxima aparición televisada el primer mandatario se sacase el clavo. Vana ilusión y lo más triste de su nueva perorata fue que en vez de ayudar para que las drásticas medidas a fin de contener la grave propagación de la covid-19 china fuesen adecuadamente comprendidas y adoptadas por la población, ocurrió todo lo contrario provocando el pánico al día siguiente similar al que se vivió en marzo pasado.

Si como dicen, el Presidente interino viene siendo “mejor” asesorado en materia comunicacional, pues la verdad que despida a todos y busque otros porque la venta masiva y a la desesperada de papel higiénico que se produjo es la mayor evidencia del fracaso. Como si nada se hubiese aprendido, el mandatario lanzó el discurso anunciando la cuarentena en nueve departamentos calificados en el nivel de alerta extremo para el combate de la pandemia viral –entre los que está Lima- y, ni siquiera, hizo las necesarias precisiones y diferencias con la inmovilización social obligatoria y cierres decretados en marzo de 2020 y en el colmo de la dejadez concluyó que sería la poco convincente premier quien diese tardíamente los “detalles” al respecto. Resultado: pánico general, incertidumbre sobre las actividades económicas autorizadas durante la cuarentena y a leer el Decreto Supremo en el diario oficial para enterarse del martillazo.

Así, señor Presidente interino, Ud. ayuda poco en la lucha que están padeciendo todos los peruanos unos más que otros. En fin, a confiar que llegue la vacuna que ha ofrecido porque el ojo ya lo tenemos morado debido a los golpes del gobierno morado. ¡AMÉN!