Alquilar un jean y salvar al planeta

Alquilar un jean y salvar al planeta

La industria de la moda impacta en diversos recursos naturales y, sin embargo, las personas compran ropa más que antes: entre el 2000 y 2014 la producción de prendas de vestir se duplicó.

En esta vorágine de estar a la moda o de contar con lo último de indumentaria, diversos empresarios apuestan por un cambio social como es el caso de los “Mud Jeans”, pantalones que se alquilan. El alquilar del pantalón permite al usuario pagarlo por mes y luego de 12 meses lo puede devolver o cambiar por otro de la marca. De esa manera, esta empresa creada en 2013 por el holandés Bert van Son, propone un modelo en la industria del vestir que impacta menos en el uso de recursos. Además, al devolver el jean se le da una segunda vida si está en buenas condiciones, se refacciona y se le etiqueta con el nombre del ex usuario y se vende en la tienda Vintage online; si están muy usados se les recicla, ingresando a la economía circular.

Comprar y acumular prendas baratas es una de las consecuencias que impacta el uso de agua. Por ejemplo, para confeccionar un jean se necesitan 7,500 litros de agua. En la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) se afirmó que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo y se alertó que este sector usa 93,000 millones de m3 de agua cada año, cantidad con la que sobreviven 5 millones de personas. A ello se suma que este sector tiene el 20% del desperdicio total de agua en el mundo y al producir ropa y calzado se emite el 8% de los gases de efecto invernadero

Asimismo, las prendas sintéticas (de poliéster, nylon) cada vez que se lavan liberan en el agua cerca de 700,000 microfibras, que terminan en los océanos; también en la mayoría de los países que producen ropa, las aguas residuales tóxicas no tratadas de las fábricas textiles van directamente a los ríos con su mortal contenido: plomo, mercurio y arsénico, entre otros. Contaminación muy fuerte para la vida acuática y la salud de millones de personas.

Todos somos responsables de no sucumbir a la moda rápida que ofrece cada vez más colecciones a precios bajísimos, ropa que será desechada en corto tiempo. Por ello, es hora de reflexionar antes de comprar por impulso y elegir por ejemplo ropa fabricada en países con una normativa medioambiental estricta para las fábricas, preferir las fibras orgánicas y naturales que no requieran productos químicos para su producción; lavar la ropa sólo cuando sea necesario y a una temperatura más baja (30ºC). La responsabilidad la tenemos todos y debemos empezar ahora.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.