El 22 de noviembre último, el ministro de Energía y Minas, Jaime Gálvez, anunció el alza del precio de la electricidad solo para las industrias. Esto luego de que la Corte Suprema de Justicia declarara fundada en segunda instancia una acción popular interpuesta por la empresa Luz del Sur para modificar las normas que determinan el precio de la generación de luz.

Hoy, sin la intervención del Estado, tales reglas se definen libremente, por eso se llama mercado libre. En dicho mercado, el precio de la electricidad no se determina en función de costos fijos (el valor de la infraestructura, por ejemplo), sino solamente en función de costos variables (lo que cuesta producir cada kilowatt adicional de luz). En este escenario, lo que exige Luz del Sur es que los precios al que las generadoras térmicas venden energía a las industrias incluyan también los costos fijos, elevándose con ello el precio final de la electricidad para la industria.

El ministro aseguró que este cambio de reglas solo incrementará el precio de la energía eléctrica que compran las industrias (mercado libre) pero que no afectaría las tarifas de luz que pagamos los hogares (mercado regulado). Sin embargo, no ha tomado en cuenta que al subir el precio de la energía eléctrica a las industrias también subirán las tarifas que pagamos los 7.5 millones de hogares a mediano plazo, perjudicando a 2.7 millones de mypes que sostienen nuestra economía.

Sin lugar a duda en el corto plazo el efecto de esta medida será el incremento de los precios de todo lo producido por las industrias, entre ello lo que consumimos para vivir. Por ejemplo la canasta básica familiar compuesta por fideos, leche, pan, entre otros bienes, a lo que se suma los gastos de los productos necesarios para protegernos de la pandemia, tales como mascarillas y alcohol, sin olvidar la inevitable necesidad de comprar medicinas, pagar el transporte, el balón de gas envasado, etc. Nuestro costo de vida subirá apenas suba el precio de los productos que consumimos.

El anuncio del ministro Gálvez es mortal para las familias peruanas, especialmente para aquellas en situación de pobreza que la pandemia elevó en nueve meses del 20% al 30% de la población total. Con el incremento del precio de la electricidad para las industrias, nuestras tristes cifras de anemia y tuberculosis empeorarán. Nuestras micro y pequeñas empresas, tan golpeadas por la cuarentena obligatoria, continuarán también muriendo.

La sentencia de la Corte Suprema surge en medio de una fuerte competencia comercial en la que el grupo China Three Gorges, dueño de la distribuidora Luz del Sur, tiene como objetivo final elevar el precio de venta de la energía eléctrica que ofrecen las generadoras térmicas a las industrias, a fin de que sus empresas generadoras de electricidad, que son competencia de las térmicas, no tengan competencia en precio.

Recordemos que, ante la desaceleración de la economía registrada desde el 2012 se cayeron las expectativas de todas las generadoras eléctricas de tener un incremento en la demanda de sus servicios. Las empresas eléctricas habían invertido millones en infraestructura creyendo que la producción industrial, y su consiguiente demanda por energía eléctrica seguiría creciendo como ocurrió entre el 2006 y 2011. La realidad fue otra. El crecimiento económico fue muy lento y la demanda de energía eléctrica disminuyó. Se produjo entonces un exceso de oferta de energía eléctrica y, en conclusión, el precio de venta de energía eléctrica disminuyó. Así funcionan la oferta y la demanda en el mercado libre.

Cuando el grupo China Three Gorges compró las acciones de Luz del Sur, lo hizo con conocimiento de la situación y de las reglas de la oferta y la demanda que definen el precio en el llamado mercado libre. Si el Estado cede y modifica tales reglas afectará nuestra economía y la seguridad jurídica de inversionistas nacionales y extranjeros.

Finalmente, luego de contrastar las versiones de quienes opinan sobre el particular, queda aún pendiente resolver dos cuestionamientos muy importantes: El primero, ¿por qué la Corte Suprema resolvió en el tiempo récord de 42 días naturales la apelación planteada por Luz del Sur y otorgó una sentencia con la que se viene presionando al ministro de Energía y Minas para que el Estado intervenga allí donde la oferta y la demanda funcionan tan bien que el costo de la generación de electricidad beneficia aún a las industrias? Otras apelaciones similares han sido resueltas en más de cinco meses por la misma Sala.

La segunda interrogante es ¿cuál es la razón por la que Indecopi tiene una versión pública y otra secreta de la resolución que autorizó a China Three Gorges comprar Luz del Sur? Un asunto tan importante como una concentración empresarial no debería ser de ningún modo un secreto, pues puede otorgar a un grupo empresarial una posición dominante en el mercado, lo que finalmente puede afectar a todos nosotros, los usuarios finales.

Esperemos pues que el ministro de Energía y Minas considere el daño que produciría a los hogares y mypes el incremento del precio de producción de luz en un contexto en el que la reactivación económica de la población debe ser la prioridad.

Mónica Yaya