Ana Jara

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LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

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Cambios inevitables

“Sálvense quien pueda” es el nuevo libro del periodista Andrés Oppenheimer, donde hace un análisis sobre el futuro de los empleos en el mundo y, como lo señala en su prólogo, la motivación de hacer dicho estudio fue una publicación de la Universidad de Oxford, que predice que un 47 % de los empleos serán sustituidos con robots y computadoras en los próximos 15 a 20 años. El libro recuerda lo ocurrido con Kodak, exgigante de la industria fotográfica que con sus 144,000 empleados tuvo que sucumbir ante la modernidad de Instagram, la que solo cuenta con 13 trabajadores. También el caso de Blockbuster que con sus 60,000 empleados perdió finalmente la batalla ante Netflix con apenas 30 trabajadores en su planilla.

El libro hace honor a su título porque la amenaza del llamado “desempleo tecnológico” acecha no solo a simples oficios como ascensoristas u obreros manufactureros, sino hasta la profesión de periodista, como viene ocurriendo ya en el “Washington Post”, que viene publicando noticias políticas escritas por robots. Por falta de espacio no podemos citar todos los ejemplos que Oppenheimer presenta, pues casi todas las profesiones conocidas tendrán que poner “las barbas en remojo”, ya que corren el riesgo de ir desapareciendo: profesores, contadores, economistas, abogados, enfermeras y hasta los médicos; sobre esto último se menciona que la tecnología reemplazará el 80 % de la labor actual de los médicos, comenzando con los diagnósticos, como ya lo viene haciendo la supracomputadora Watson de IBM que hace diagnósticos basados en una data que recoge la historia clínica de un millón y medio de pacientes y dos millones de páginas de artículos académicos provenientes de revistas científicas de la especialidad, imagínense tal competencia.

Hace muy poco también el Foro Económico Mundial (FEM) manifestaba que “la cuarta revolución industrial haría que las máquinas realicen la mitad de las tareas laborales en el 2025”. Todo esto y viéndolo en una perspectiva histórica del capitalismo, es una prueba más de que Schumpeter, ese genial economista austro-estadounidense tenía razón con su tesis de la “destrucción creadora” ya que el mismo FEM ahí mismo reconoce que se podrían crear 133 millones de empleos en todo el mundo por la robótica y sustituir al mismo tiempo 75 millones de ellos. A prepararse entonces para este nuevo escenario, donde empleadores y trabajadores tendrán que tener un rol mucho más moderno en sus empresas, fortaleciendo sus departamentos de innovación y capacitación para hacer frente a estos cambios inevitables, como también las universidades, que tendrán que dejar de ser anquilosadas organizaciones y pasar a convertirse en líderes de esta era del conocimiento, ya que de lo contrario los egresados de sus aulas serán enviados al rincón de las ánimas por robots cada vez mucho más eficientes.





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