Ana Jara

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LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

Acerca de Ana Jara:





Genios profundamente humanos

Ayer se enlazaron en el recuerdo, uno por la fecha de nacimiento y el otro por la de su muerte, dos luminarias, dos seres magistrales que con sus descubrimientos nos permitieron entender mejor cómo funciona el universo, nos referimos a Albert Einstein, nacido un 14 de marzo de 1879 en la ciudad alemana de Ulm, en tanto que hace exactamente un año, recibimos la triste noticia de la desaparición de Stephen Hawking, el científico más famoso de todos los tiempos después de Einstein. No pretendo hacer un paralelo entre ambos genios, sino destacar algunas coincidencias y resaltar el lado humano de ellos.

Para empezar ninguno de los dos fueron brillantes estudiantes, de esos que están en el quinto estudiantil. Einstein desde un principio destacaba solo en matemáticas y siempre fue reacio a someterse a toda disciplina impuesta y al espíritu característico del modelo educativo de su época, de corte prusiano basado en el autoritarismo y automatismo del aprendizaje. Estamos en la Alemania de Bismarck, cuyas paradas militares tan de moda en su época provocaban un profundo rechazo en el autor de la teoría de la Relatividad y donde fue germinando ese proverbial pacifismo del que hizo gala a lo largo de su vida. Hawking tuvo en sus inicios un rendimiento académico similar al de su gran antecesor, sus compañeros le pusieran de apodo “Einstein”. Ambos se dieron cuenta que la Física era su gran amor, pero a pesar de ello tenían sus limitaciones en las matemáticas complejas que utilizaron en sus célebres ecuaciones, razón por la cual necesitaron la asistencia de notables en esta materia, como Marcel Grossmann en el caso de Einstein y Roger Penrose para Hawking.

Coincidentemente ambos personajes fueron apasionados de la música clásica. Einstein, quien toda su vida tocó el violín, ya a sus trece años ejecutaba las sonatas de Mozart para este instrumento, siendo su músico favorito, en tanto que Hawking, también mozartiano, tenia al Requiem de este compositor como su obra preferida y al igual que Einstein consideraba a las armas nucleares como el principal peligro para la raza humana y con humor negro einsteniano decía que no nos visitaban extraterrestres porque tendían a destruirse cuando alcanzaban nuestro nivel de desarrollo, acuérdense que Einstein dijo que no sabía cómo sería la tercera, pero sí la cuarta guerra mundial (con piedras y palos). Para Einstein, Dios no jugaba a los dados con el Universo, Hawking replicaba diciendo que sí lo hacía y los echaba donde no podemos ver.

Y ya que hemos hablado de dos grandes científicos, ¿para cuándo mayor inversión en materia de ciencia y tecnología en el Perú? Ojalá el nuevo premier Salvador del Solar le dé un nuevo impulso a estas disciplinas llamadas “la sociedad del conocimiento”.









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