Ana Jara

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LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

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Medidas de protección. ¿Y después qué?

Muchas de las víctimas de feminicidio en el Perú contaban con las tan cacareadas “medidas de protección”, aquellas que son expedidas por el Poder Judicial a manera de tutela, de amparo a quienes son objeto de agresión en su condición de mujeres por parte de hombres violentos, las que benefician también a su entorno familiar; medidas que pasan según la valoración del riesgo de violencia, por sacar al agresor del domicilio en común con la agraviada, por prohibir que se acerque a ella, que la llame, que la fustigue con comunicaciones o mensajes, ni siquiera por las redes sociales, por prohibir que el atacante disponga de los bienes de ésta, así sean comunes, etc. Sin embargo, la cruda realidad, dada la cifra de feminicidios, nos demuestra que las “medidas de protección” dadas no fueron efectivas, no evitaron que sus verdugos se acercaran a ellas y las asesinaran y además con ferocidad y extrema crueldad.

Y es que dejémonos de vainas, si bien la finalidad de este conjunto de decisiones por parte del Estado para otorgar apoyo y auxilio a las víctimas de violencia de género, materializado en resoluciones judiciales, estas medidas son cuasi imposible de ejecutar por parte de la entidad responsable por Ley, la Policia Nacional del Perú, sencillamente porque los niveles de violencia contra la mujer han sobrepasado la capacidad del Estado, porque sin ir muy lejos el año pasado (2018), el Poder Judicial expidió 167,000 medidas de protección a mujeres agredidas y esta cifra es mucho mayor si pensamos que no todas las que las solicitaron obtuvieron las mismas y otras tanto, que no quieren pasar por el vía crucis de la revictimización al tramitarlas o aquellas que ni siquiera saben que éstas existen. Y ni qué decir de las cifras de este año que recién inicia, donde ya se han solicitado más de 40,000 medidas, según señala la Defensoría del Pueblo.

Vamos registrados cinco feminicidios en el Perú, uno más cruel que el otro; entretanto, nuestras autoridades solo expresan su pesar a los deudos, pero eso no nos devuelve a esas mujeres asesinadas por tipos que tienen enraizado el MACHISMO; hace falta, Presidente Vizcarra, que se adopten acciones concretas, como por ejemplo fortalecer de recursos humanos a nuestra Policía, contratar y capacitar sumariamente en temas de violencia de género a personal ADICIONAL en todas las comisarías del país. Cómo le hacemos entender a su Gobierno que esto es ya una PANDEMIA, situación extraordinaria que requiere de medidas urgentes, en tanto se avanza en la educación con enfoque de género, que rompa con los estereotipos y se cultive la igualdad, la tolerancia y el respeto entre niños y niñas.

Sin un número mayor de policías llamados a ejecutar las “medidas de protección”, estas seguirán siendo letra muerta y por ende, un auxilio inexistente para las víctimas de violencia contra la mujer y los integrantes de su familia. Otro tanto es la salud mental, de la que nos ocuparemos en próximas columnas.

 





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